Cultura

«Siempre pienso en el público al programar»

El director del Teatro de la Maestranza ha rubricado una de las mejores temporadas en la historia del coliseo. En la próxima, el número de óperas alcanza la docena y el horizonte se configura sumando más títulos y presupuesto. Foto: José Manuel Cabello.

el 15 sep 2009 / 07:08 h.

El director del Teatro de la Maestranza ha rubricado una de las mejores temporadas en la historia del coliseo. En la próxima, el número de óperas alcanza la docena y el horizonte se configura sumando más títulos y presupuesto. El maestro madrileño se ha ganado al público apostando, valientemente, por la renovación del repertorio.

-P: La temporada acaba de finalizar. La propuesta doble Una tragedia florentina y El enano ha sido la ópera más aplaudida del año a pesar de lo infrecuente de su programación. ¿Qué conclusiones extrae al respecto?

-R: El enorme éxito de estas óperas obedece a la propia evolución que ha experimentado el público del Teatro de la Maestranza. Los aficionados están haciendo un camino conmigo, están aprendiendo a escuchar. El éxito de las obras de Zemlinsky confirma el buen rumbo de la meta estética que marqué para el coliseo cuando llegué a Sevilla. Hoy, pocos dudan ya de que, musicalmente, el inicio del siglo XX, es apasionante.

-P: ¿A qué obedece esa vocación didáctica con la que afronta las programaciones que confecciona?

-R: A mí profunda creencia de que existen muchas obras maravillosas que nunca se ofrecen porque, habitualmente, se suele asociar la palabra programar con la idea de reunir un puñado de piezas, sin ninguna ligazón entre ellas. Ello ha motivado que el siglo XX musical sea un gran desconocido, mucha gente no entiende aún que la ruptura de la melodía se produjo por la acumulación de belleza.

-P: ¿Y dónde fija su meta?

-R: De algún modo, la ópera Lulú, ofrecida hace tres años, fue un punto de inflexión. Quiero acercar al público al momento en el que la tonalidad se resquebraja, acontecimiento que supone el gran Big Ben de la historia de la música.

-P: Por todo lo anterior, no se entiende muy bien que haya hecho desaparecer el hilo argumental de la temporada...

-R: La evolución ya se ha producido, ya no hace falta que la gente vaya de mi mano. El Maestranza debe ser más abierto cada día y sus programabas deben atender a un público heterogéneo, que disfrute de Haendel, Wagner y Sánchez-Verdú. Con todo, la idea del color rojo planea sobre la próxima temporada. Por pura sinestesia, en Tristán e Isolda la orquesta debe tocar al rojo vivo y en la obra De los cañones a las estrellas, que hará la ROSS, hay partes en color rojo, según el propio compositor.

-P: Echando la vista atrás, ¿cuáles han sido, a su juicio, los hitos de la gestión del equipo que dirige?

-R: Desde luego que Lulú, Der ferne klang y Una tragedia florentina han sido apuestas muy personales. Pero uno de los mayores hitos fueron también las ocho funciones que hicimos el año pasado de Tosca, todas con lleno de público. Ése éxito demostró que el Maestranza está arraigado en la ciudad. Igualmente, el haber compaginado obras y programación, ha sido un enorme esfuerzo llevado a puen puerto.

-P: Si un aficionado le dijera que sólo puede venir a tres eventos de la próxima temporada, ¿qué selección le haría?

-R: Lo que me plantea es muy difícil... Desde luego, nadie se puede perder Doktor Faust, que será todo un acontecimiento, una visión del mito absolutamente diferente. También serán maravillosas las funciones de La fanciulla del west, que darán idea de otro Puccini menos prodigado. Y la producción de Herbert Wernicke de Julio César es una joya de las escenografías actuales.

-P: El próximo año se llegará a la considerable cifra de 12 óperas. ¿Cuál es el horizonte final del Maestranza en número de títulos?

-R: Nuestra idea es llegar a hacer seis óperas representadas y otro buen número de títulos en versión concierto.

- P: Y su contrato acaba en 2010...

-R: Sí, pero me gustaría tener más tiempo para poder programar a velocidad de crucero. El Maestranza todavía está aprendiendo a manejar su nueva maquinaria. Querría estar al frente de este teatro cuando técnica y presupuestariamente esté sólidamente asentado.

-P: Llegó en medio de una gran polémica, suscitó cierto temor y hoy, sin embargo, es el director titular más respetado y valorado de cuantos han pasado por aquí...

-R: Yo siempre estoy pensando en el público, trato de programar cada obra con el máximo rigor y me pongo en el lugar del oyente. Cuando llegué a Sevilla lo primero que me plantee es que la música debía suscitar atención. Para ello instauramos las conferencias preconcierto y el abono joven, que tan buen resultado ha dado. ¿Y sabe? Invertir dinero en la formación de los jóvenes es algo maravilloso.

Perfil . Nombre: Pedro Halffter Caro; Nació: En Madrid; Edad: 37 años; Otros datos: Está escribiendo una colección de Preludios para piano, bocetos de futuras obras sinfónicas.

Hacia el país del sol naciente . "Cuando pienso en música lo hago en alemán", confiesa Pedro Halffter, hijo de uno de los compositores más importantes del siglo XX, Cristóbal Halffter. Su formación, netamente germánica, condicionan una carrera que cincela con una elevada dosis de intelectualidad y con un sabio equilibrio de tono más popular. Quienes pensaron que dirigir un teatro de ópera era algo que le venía grande incurrieron en una equivocación de libro.

El madrileño va más allá de su avasallador apellido y defiende desde el podio y desde el despacho su buen hacer en la dirección y la programación. En unas semanas, Halffter volará, junto con los profesores de la ROSS, a China. Allí, la Sinfónica demostrará que, si acaso no es "una de las ocho mejores orquestas del mundo" -chascarrillo de la delegada de Cultura, Maribel Montaño- sí que es, y de sobra, una de las tres mejores formaciones orquestales de España. Y alcanzar ese podio, antes de la llegada de Halffter, era un cuento de hadas. Mérito suyo es.

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