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Silencio y emoción para despedir a Eduardo Puelles

Un funeral emotivo y masivo ha despedido hoy al inspector de policía Eduardo Antonio Puelles, la última víctima de ETA. En el funeral, al que han asistido los Príncipes de Asturias y el lehendakari, Patxi López, el obispo de Bilbao, Ricardo Blázquez, ha pedido "un no rotundo e inequívoco al terrorismo, con la cabeza y el corazón, en la conciencia y en la calle".
Ver vídeo: La viuda arremete contra los asesinos de su marido

el 16 sep 2009 / 04:32 h.

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Un funeral emotivo y masivo ha despedido hoy al inspector de policía Eduardo Antonio Puelles, en el que el obispo de Bilbao, Ricardo Blázquez, ha pedido "un no rotundo e inequívoco al terrorismo, con la cabeza y el corazón, en la conciencia y en la calle".

Blázquez ha dirigido la ceremonia en una abarrotada iglesia de San José, en el centro de Bilbao, con la presencia de los Príncipes de Asturias, la viuda y los dos hijos de Puelles, a los que el prelado ha manifestado su condolencia y "la solidaridad de todos". "No estáis solos", ha subrayado Blázquez.

La emoción contenida ha presidido el funeral, en el que los abrazos de condolencia han unido a la familia, los Príncipes de Asturias y los cientos de presentes en la iglesia de San José, repleta.

La celebración ha comenzado puntual a la una, cuando ha entrado en la iglesia una agente de la Policía Nacional que portaba en una bandeja de plata la gorra del agente asesinado y la bandera española que ha cubierto el féretro mientras ha estado expuesto en la capilla ardiente.

Tras la agente, han entrado los restos mortales en hombros de ocho agentes, dos de cada cuerpo policial: Policía Nacional, Guardia Civil, Ertzaintza y Policía Municipal de Bilbao. Detrás iba la viuda Francisca y sus hijos Rubén y Asier, además de la madre y hermanos del inspector.

Cuando el féretro y las coronas de flores han sido colocados ante el altar, Don Felipe y Doña Letizia se han acercado a la viuda, hijos y hermanos, a quienes han abrazado y han dedicado unas palabras de consuelo, que la familia ha recibido entre lágrimas.

Los Príncipes han arropado también a algunos de sus compañeros del Cuerpo Nacional de Policía.

Durante la homilía, el obispo ha pedido a la sociedad que continúe "con paso firme en el camino que conduzca a la desaparición de ETA, que tanto daño nos ha causado. Apoyamos a las autoridades en el recorrido, siempre difícil y a veces muy doloroso, hasta alcanzar plenamente una convivencia libre y segura para todos".

Unas horas antes de la manifestación de Bilbao que a las seis de la tarde repudiará el atentado, el prelado ha dicho que "debemos decir todos un no rotundo e inequívoco al terrorismo, con la cabeza y el corazón, en la conciencia y en la calle, personalmente cada persona y unidos como ciudadanos"

"La unidad clara y perseverante contra la organización terrorista es condición eficaz para vencerla pronto", ha insistido.

Tras los bancos de la familia se han sentado los representantes institucionales, como la vicepresidenta María Teresa Fernández de la Vega; el lehendakari Patxi López, además de los presidentes del Senado, Javier Rojo, y del Parlamento vasco, Arantza Quiroga.

La iglesia estaba repleta de centenares de ciudadanos, muchos de los cuales han seguido el acto de pie en los pasillos, en silencio.

Al final, cuando ha sonado el "Agur Jaunak", un himno vasco de respeto, para despedir al fallecido, algunos ciudadanos no han podido contener las lágrimas.

Al acabar la ceremonia, la viuda, en un último adiós a su marido, en el pórtico del templo, ha acariciado con su mano la caja mortuoria.

Antes de que partieran, los Príncipes han despedido, con abrazos emocionados, a la viuda del agente, sus dos hijos, su madre y demás familiares de la víctima, aplaudidos por los cientos de personas que han esperado en el exterior de la iglesia.

Concentraciones

Además, miles de personas se concentraron esta mediodía en las principales plazas y frente a los ayuntamientos de municipios de todo el país para expresar su condena y su repulsa por el atentado perpetrado ayer por la banda terrorista ETA y que acabó con la vida del inspector de Policía Eduardo Puelles García.

En Arrigorriaga, localidad donde vivía y donde fue asesinado Puelles, representantes políticos y vecinos arroparon a los familiares del polícia. La concentración silenciosa, en la que estuvieron presentes la madre del fallecido y sus dos hermanos, sólo fue interrumpida cuando unos agentes de la Ertzaintza retiraron de una balconada un cartel que exhibía la fotografía de un preso de ETA, momento en que los presentes irrumpieron en aplausos.

Entre las personalidades que acudieron al acto de repulsa en Arrigorriaga se encontraban el presidente del Senado, Javier Rojo; el lehendakari, Patxi López; la presidenta del Parlamento vasco, Arantza Quiroga; el consejero vasco de Interior, Rodolfo Ares; el presidente del EBB, Iñigo Urkullu; el secretario general de EB, Mikel Arana; la secretaria de Organización del PSOE, Leire Pajín; la portavoz del Gobierno vasco, Idoia Mendia; el alcalde de Arrigorriaga, Alberto Ruiz de Azua; y la directora de la Oficina de atención a víctimas del terrorismo, Maixabel Lasa.

Pero, además, las concentraciones se sucedieron en otras ciudades del País Vasco, secundando la convocatoria que ayer realizaron el lehendakari y la federación de municipios vacos, Eudel. Esta tarde, una manifestación recorrerá las calles de Bilbao, bajo el lema 'Por la libertad, ETA NO, Askatasuna'.

Del mismo modo, miles de ciudadanos expresaron también su repulsa al último atentado mortal de ETA en manifestaciones silenciosas convocadas en todo el país. Representantes políticos y ciudadanos acudieron a las principales plazas y sus consistorios en repulsa por el asesinato de Puelles.

En Madrid, miembros de los tres principales partidos mostraron su condena al atentado con cinco minutos de silencio en la Palza de la Villa, en un acto en el que también participó el alcalde de Madrid, Alberto Ruiz Gallardón, quien aseguró que la repulsa "es unánime" y que aunque siempre que ocurre un atentado el dolor cae sobre los ciudadanos, "jamás caerá la desesperanza y el desánimo" y ETA "será derrotada sin duda alguna".

En Pamplona, a las 12.00 horas estaban programadas dos concentraciones, una frente al Ayuntamiento, a la que acudieron unas 200 personas, y otra ante el Parlamento de Navarra. En ellas participaron los más altos dirigentes de la Comunidad Foral, así como representantes de los sindicatos y los partidos.

Al término de la concentración, el presidente del Gobierno navarro, Miguel Sanz, lamentó que la declaración institucional que ayer hizo pública el Parlamento foral para condenar el atentado no contase con el apoyo de Nafarroa Bai, que se abstuvo y presentó un texto alternativo, y defendió que la lucha contra el terrorismo "no es una cuestión de matices", porque "o se está con el terrorismo o se está al lado de la condenta con todas las consecuencias".

Cientos de personas se sumaron también en Galicia a las condenas ante la Praza do Obradoiro, en una concentración a la que asistió el ministro de Fomento, José Blanco, además de en la viguesa Plaza de Armas y la Praza do Rei en Vigo. En Pontevedra, la concentración se celebró en la escalinata de acceso a la Diputación Provincial.

Los minutos de silencio se sucedieron también en localidades extremeñas, andaluzas, valencianas y castellano-leonosas, entre otras comunidades autónomas donde los ciudadanos se sumaron a las manifestaciones cívicas de condena al brutal atentado de ETA

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