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Silvia de la Vega Gómez: "Hay que insistir en que en la comida rápida también cabe la calidad"

Propietaria de la cadena Sloppy Joe’s. El próximo miércoles 30 de mayo,
día de San Fernando, recibirá la medalla de oro de la ciudad por 50 años de trabajo.

el 26 may 2012 / 19:05 h.

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Silvia de la Vega Gómez posa en el establecimiento Sloppy Joe’s que hay en Viapol, en las traseras del Colegio Portacoeli.

A sus 73 años,Silvia de la Vega Gómez, natural de la provincia de Ciudad Real, sigue al frente de una empresa familiar que decidió arriesgarse y, en una ciudad como Sevilla, abrir un restaurante cuya carta nada tenía que ver con el pescaíto frito y el gazpacho. Así abrió, en la calle Asunción, el primer Sloppy Joe's (este año celebra su 50 cumpleaños). El próximo 30 de mayo, coincidiendo con la Festividad de San Fernando, patrón de la ciudad, Silvia de la Vega recibirá de manos del alcalde la medalla de oro de Sevilla. Menos mal que el reconocimiento se lo dan un miércoles porque los viernes al mediodía tiene una cita ineludible: "Los viernes, después del colegio, mis nueve nietos están esperando la comida Sloppy", reconoce con una sonrisa. Esta mujer de pocas palabras y muchos hechos, como se define a sí misma, reclama mayor respeto a la figura del empresario. "Nunca hemos estado bien vistos", sentencia.

-¿Cuál es su opinión sobre los estudios que arremeten contra este tipo de comida rápida?
-Nos han vapuleado mucho. Dentro de cualquier comida, hay un tipo de calidad. Y a eso es a lo que tenemos que hacer referencia. Una pizza por ejemplo lleva nutrientes muy importantes: proteínas, hidratos, verduras... Lleva una serie de cosas que son sanas y que están en una comida como la pizza. Se puede ver, no está escondido. Una hamburguesa, por ejemplo, es carne magra de vacuno picada y hecha a la plancha. No lleva especias. ¡Ni siquiera sal!

-¿Comida rápida es sinónimo de comida basura?
-Por supuesto que no. Eso es terrible. Hay clientes fieles, que visitan mucho nuestros establecimientos y que ven cómo su salud no se ve mermada por comer nuestros productos. Buscamos siempre una variedad.

-Esta semana, un grupo de expertos de Oxford han pedido incluso que se grave con un impuesto especial el consumo de este tipo de comida.
-Pues va a ser mejor que no copiemos eso, que ya tenemos suficientes impuestos.

-Usted se inspiró en el estilo de vida americano, ¿mejor EEUU que España para vivir?
-Conozco Estados Unidos perfectamente y no, no cambiaría España. Menos Sevilla. Es mi ciudad para vivir y para siempre.

-¿Por qué el nombre de Sloppy Joe's?
-Yo me dirigí a una clientela que sabía que no me iba a fallar porque era gente que consumía este tipo de comida. Me dirigí a la clientela americana. Había muchos en Sevilla por la base de Morón y San Pablo. Incluso venían de otras bases a Sevilla por ser la capital de Andalucía. Sloppy Joe's es un nombre con el que sabes que se trata de un sitio al que puedes pasar a comer; significa además algo muy casual: puedes venir como estás en casa o arreglarte un poco más. Como tú quieras.

-Hace 50 años, abrir un restaurante-pizzería en la tierra del pescaíto frito y el gazpacho chocaría. ¿Sintió vértigo?
-Cuando empiezas siempre te expones, pero yo lo vi claro. Después, tuve la suerte de que funcionara. Primero entraba mucha gente norteamericana, muchos soldados, pero después se fue mezclando con la clientela local. Cuando los norteamericanos desaparecieron yo tenía una clientela de Sevilla que llenaba los establecimientos.

-¿Qué sueña para los próximos 50 años de Sloppy Joe's?
-Tengo ya proyectada, aunque la ejecutarán mis hijos, que ya están ahí, la expansión. En Sevilla hay que estudiar el mercado. Tenemos seis restaurantes, algunos de ellos muy grandes.

-¿Cuál es la receta del éxito?
-Marcarte una línea, todos los días trabajar sobre esa línea y no desfallecer.

-¿En qué y en quiénes pensó cuando le comunicaron que le había sido la concedida la medalla de la ciudad?
-Lo primero que me pregunté es si estaba escuchando bien. Sentí una emoción tan grande que me puse a llorar. Me está pasando una cosa muy buena que yo no me esperaba. Me siento muy agradecida y sorprendida. Nada es fácil, pero si se tiene constancia todo se puede salvar.

-¿En los momentos de crisis es donde se ve al verdadero empresario, al vocacional?
-Te tienes que hacer mucho más fuerte, irte preparando para lo que pueda pasar. Y siempre siendo optimista, porque así se pueden superar mejor las dificultades.

-Poner en marcha la empresa teniendo que conciliar vida familiar con lo laboral tampoco tuvo que estar exento de complicaciones. Decenas de mujeres le escuchan...
-[Se sonríe] En realidad, tenía cada hora planificada. Buscaba, por ejemplo, estar siempre cuando mis hijos tenían que hacer los deberes. Nada que ninguna mujer no haga ahora.

-Y todo sin teléfono móvil.
-Con el móvil se gana mucho. Esa sí que es una cosa buena que nos ha pasado.

-Con 73 años, a usted el debate de si alargar o no la edad de jubilación no le preocupa...
-Si una persona está bien y tiene ganas de trabajar, que lo haga. Se pueden aprovechar infinidad de cosas de estas personas con mucha experiencia.

-Sloppy Joe's, como todos, habrá notado la crisis.
-Naturalmente, las ventas han bajado. La crisis nos está dando a todo el mundo. A nosotros quizás menos porque Sloppy es asequible. Puedes venir y no salirte de tu presupuesto.

-¿Es ése quizás su mayor atractivo?
-Primero está la calidad de nuestra oferta, en la que tienen confianza nuestros clientes. Y después están los precios. La calidad-precio de Sloppy es muy competitiva.

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