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Cofradías

Simetría del tiempo más elegante

El inicio de la Cuaresma es lo más parecido a las cofradías en noviembre, pero con la secuencia de hechos inversa: de la calma al gozo en los ritmos y formas cultuales

el 19 feb 2015 / 12:00 h.

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Aderezos de todo tipo en el serio altar de quinario de la hermandad del Valle. / R.A. Aderezos de todo tipo en el serio altar de quinario de la hermandad del Valle. / R.A. Ayer se volvió a demostrar, una vez más, que el Miércoles de Ceniza es el reflejo simétrico perfecto del inicio del mes de noviembre. Esta simetría coloca a estos vértices de ciclo cultual como casi hermanos: el mismo clima, las mismas horas de luz, la misma calma en la calle al caer la tarde, el mismo ritmo vital de la ciudad. Y en ese paralelismo, ya referido a la vida cofradiera, también está el equilibrio en las formas, la contención del adorno, la elegancia en los gestos estéticos. De la estética que nos muestran nuestras cofradías va a versar esta ventana semanal. Del lenguaje visual, de la armonía o de su ausencia, de la custodia de la personalidad figurativa en los templos y la calle en una Cuaresma que, como cada año, irá in crescendo hasta la explosión, no ya del Domingo de Ramos, sino del Viernes de Dolores. Y el arranque debe ser discreto, cauto, contenido. Es la primera fase de un tiempo rico como ninguno en cultos, actos, homenajes y otras representaciones previas a la gran ópera sacra de la Semana Santa. Santa Marta, vestida de hebrea. / R.A. Santa Marta, vestida de hebrea. / R.A. Este inicio, este Miércoles de Ceniza, siempre llega del mismo modo. Los templos comienzan a tener un trasiego algo mayor del acostumbrado. Hay quien sólo se asoma a ver si ha cambiado algo, precisamente en las formas. Si es que se ha montado ya algún altar, si es que se ha estrenado alguna iluminación especial. A verificar que la Virgen y las Santas Mujeres lucen ya sus fajines multicolores, que cada vez son más elegantes. ¿Quién viste mejor de hebrea a su Virgen? Por supuesto, no vamos a contestar a esa pregunta aquí, pero sí que vamos a afirmar que la Santa Marta de San Andrés (vestida por José Manuel Lozano Rivero) expresa ya como pocas imágenes esa elegancia en las formas de la que estamos hablando. La discreción también la marca el sentido común. La Cuaresma es larga para un cofrade implicado en la vida de su hermandad. No se pueden gastar todas las balas a la primera. Hay que ser conservadores, por ejemplo, en los exornos florales, ahora menos recargados. Menos flor, pero de colores más marcados, más duraderos. En esto, reina sobremanera el morado. El lirio manda, pero hay multitud de especies exóticas del mismo color que, a pesar de costar algo más, aguantan mejor el paso de estos días y, por qué no decirlo, someten al prioste visitante a una intriga que después es motivo de conversación de taberna (rato corto a esta altura de Cuaresma). Quien diga el nombre de flor más raro, gana. Lirios morados como contrapunto al dorado y el rojo reinantes en el altar de la capilla de San Gregorio. / R.A. Lirios morados como contrapunto al dorado y el rojo reinantes en el altar de la capilla de San Gregorio. / R.A. Y los altares de quinario, esa competición silenciosa que, cada vez más, pone a prueba la imaginación y la pericia de estos custodios de la estética sagrada. A ver quién pone más alto al Señor. A ver de dónde ha salido ese dosel. A ver qué candelería llega más arriba y hace más espiritual la estancia. Se compite (limpiamente) con la hermandad del otro lado de la calle y con la junta de gobierno anterior (esto ya, con más interés). Se buscan referentes en las fotos en sepia. Se envidia el talento para la composición de altares tan refinados, se trata de recuperar ese estilo postdecimonónico que hoy nos parece tan romántico. Y ojo a los paños. Desterrados casi por completo las sargas y los damascos, en el ámbito textil también hay búsqueda del delicatessen. Toda esta carrera por mostrar las credenciales visuales de cada uno comenzó ya ayer, e irá jalonándose con los hitos cuaresmales acostumbrados. Esperados montajes, a veces algo arriesgados, meterán más ritmo a esta grandiosa previa. Los viacrucis, los ensayos de costaleros, las tertulias, las presentaciones de carteles, los conciertos, la limpieza de la plata y el montaje de los pasos harán el resto. Y este gemelo de noviembre se irá tornando en primavera. ~

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