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Sin acuerdo

La verdadera magnitud de la crisis asoma. La última prueba es que ni siquiera la posible boda de la Duquesa o el duelo de abuelas currupipi, probablemente contraprogramados por los poderes ocultos que nunca descubriera Sagaseta, han logrado desviar la atención de las familias.

el 15 sep 2009 / 16:36 h.

La verdadera magnitud de la crisis asoma. La última prueba es que ni siquiera la posible boda de la Duquesa o el duelo de abuelas currupipi, probablemente contraprogramados por los poderes ocultos que nunca descubriera Sagaseta, han logrado desviar la atención de las familias, unidad de medida, la familia, implantada en la política española desbancando a la de ciudadano, desaparecida como la humilde peseta. Conforme se van poniendo sobre la mesa más y más ideas para contener el vendaval -desde que en enero anunciara su primer paquete Bush- más me convenzo de que la única receta es la confianza. Y el mercado no confía -las familias, ya veremos cuando haya que votar, de uno en uno-; quizá, porque cree, si piensa, que todas las acciones anticrisis no van contra la crisis sino a favor de sus causantes; una opinión más, ahora que son baratas y sin trascendencia; si no, repasen las hemerotecas y verán qué decían y desdecían, los unos y los otros en estos meses de zozobra. El tamaño del lío es tan enorme que los políticos locales -estatales- parecen pastorcillos vistos desde arriba del gran Belén montado. Aun así, la batalla, repiten casi todos, es la de la confianza: unos intentan inyectar confianza, otros, desasosiego, que no arregla nada pero produce rentabilidad electoral o, al menos, eso piensan en el PP. Por eso, no tengo confianza en que vaya a haber acuerdo alguno en la esperada mundialmente cumbre ZP-Mariano. Los negociadores populares dirán no, un no de la misma familia semántica de los noes de la última legislatura y que tan suculentos resultados les dio. Seguramente, además, porque son conscientes de que sus propuestas, si las aceptara al cien por cien ZP, no arreglarían tampoco nada y mejor que no paseen. Pero este no me preocupa. No por su estrategia o por su falta de responsabilidad, en un momento para patriotas de barba y pelo en pecho, sino por lo que supone de aislamiento de la derecha española. Sin la banca, cajas, CEOE y Ecofin ¿a quién representa el PP?

Licenciado en Derecho y Antropología. aroca.javier@gmail.com

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