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Sin ayuda para los bielorrusos

El Ayuntamiento destina los fondos a un programa para jóvenes locales.

el 29 dic 2009 / 20:27 h.

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Equipo del programa.
Durante los últimos 13 años, la Asociación Azahar ha luchado por el saneamiento de los niños bielorrusos. Con el único objetivo de curar a menores procedentes de las zonas de Minks y Zlhobin, afectados por el accidente nuclear de Chernobyl, comenzó en 1996 un proyecto pionero en la ciudad del cual se han beneficiado 500 niños gracias a la solidaridad de los moronenses.

Ahora, el viaje peligra debido a la decisión del Consistorio de destinar la ayuda de 24.000 euros a un programa dedicado a jóvenes cuyas familias están en riesgo de exclusión social, titulado Piratas del Caribe.

"Un campamento de verano en Chiclana, para 52 niños de entre 4 y 12 años, y cuyo objetivo es darles a conocer un entorno que nunca han conocido y que, posiblemente nunca llegarán a conocer si no fuera por este programa.

También se pretende que alcancen sociabilidad y que adquieran hábitos de alimentación saludable y convivencia en grupo", explica Olaya Sáez, concejal de Igualdad y Bienestar Social.

Piratas del Caribe deja sin presupuesto a la Asociación Azahar, a la que no le parece mal que se destine esta cantidad a vecinos de Morón pero la diferencia es que "los niños bielorrusos vienen por salud, ya que permaneciendo 28 días en España limpian su organismo de radioactividad.

Cuando vuelven a tierra contaminada tarda tres años en subir los niveles, lo que supone que el riesgo de sufrir cáncer descienda enormemente", aclara Pepe Castillo, presidente de Azahar. Pero desde el Ayuntamiento lo tienen claro: La situación ha cambiado.

"Hay muchos problemas económicos y sociales en nuestra localidad y nos ha parecido el momento oportuno para que nuestros propios niños tengan la posibilidad de adquirir también un saneamiento", afirma Sáez.

Ahora, la meta de la asociación es poder conseguir los 32.000 euros para que unos 50 niños realicen el viaje. "Nosotros no nos vamos a rendir, somos una familia, son nuestros hijos", relata Pilar Bernal, madre de acogida.

Mientras, en Bielorrusia, Yanira, Dimitri, Natalia o María esperan poder regresar a pasar el verano con su familia española, unas vacaciones solidarias que en tan sólo 28 días les da vida.

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