Cultura

Sin espacio para la poesía

El director israelí Nadav Lapid presenta su último filme, ‘The kindergaten teacher’, la historia de un genio precoz y la obsesión de una profesora.

el 09 nov 2014 / 19:15 h.

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LapidCuenta Nadav Lapid que el niño prodigio que protagoniza su última película, The kindergarten teacher, está inspirado en él mismo, que empezó a escribir poesía a muy temprana edad. Luego dejó de hacerlo y sus versos permanecieron olvidados en un cajón de casa de sus padres durante 30 años, hasta que se le ocurrió desempolvarlos y concibió esta historia sobre un genio precoz y su profesora, obsesionada con el chico y su insólito talento. “Podría haber hecho una película sobre el niño, pero al final versa sobre la maestra, sobre la poesía y el arte, y el lugar que éste ocupa en la sociedad, me temo que muy marginal, aunque no debería ser así”, comenta el cineasta, consciente de empujar al espectador a preguntarse que haría si se viera en la piel de uno u otro personaje. “Hay que considerar que la maestra, cuando fuerza al niño a seguir escribiendo y le dice que sus poemas son más importantes que él mismo, no piensa solo en su labor pedagógica. En su cabeza, tiene la idea de salvar a la Humanidad. es una yihadista de la poesía, en guerra contra la trivialidad, contra toda esa gente que se pasa la vida delante del televisor, viendo basura. Así, los poemas del niño son las bombas atómicas que se dispone a lanzar contra un mundo que está mal”, agrega Lapid. Eso aunque, como reconoce el cineasta, el personaje de la maestra se vea abocado a contradicciones insolubles. “Creo que la vida es compleja, y que cada noche, cuando nos miramos en el espejo, vemos a una persona compleja en el cristal. Todos somos conscientes de la distancia que a veces hay entre lo que pensamos y lo que realmente hacemos”, comenta. “La maestra es una idealista fanática, pero por otro lado tiene muchas debilidades humanas, es muy obsesiva, y en algún momento siente celos del niño. Incluso llega a filrtear con la idea de robarle los poemas, como si yo imaginara que hago una película de Orson Welles en un lugar donde nadie conoce a Welles... Sí, es una mujer muy radical, y actúa de un modo radical. Pero la normalidad que tiene que afrontar también lo es. Lo que llamamos normalidad, ¿no es en cierto modo una máscara de la realidad?”, inquiere Lapid. Por otra parte, el cineasta hace un reflejo casi caricaturesco de los ambientes poéticos de su país, Israel, donde según afirma “el 95 por ciento de la gente de a pie no es capaz de citar el nombre de un poeta con menos de 40 años”, y en cuyos recitales poéticos “siempre te encuentras a las mismas 30 personas. Así, todos los gestos, los hábitos que tal vez en el pasado resultaban únicos y especiales, acaban volviéndose patéticos”, asevera el director, quien se muestra contento en Sevilla reencontrándose con referencias culturales españolas que aparecen en el filme -Lorca, los toros- que aprendió en su niñez. Aunque se trata de un filme muy diferente del anterior, el celebrado Policeman, para Lapid “ambos trabajos quieren retratar el alma colectiva de un lugar. Y por encima de la narración, está la idea, el objetivo de llevar a la pantalla el momento que vivimos, lo que veo cada día cuando salgo de mi casa y miro a mi alrededor. Quizás en The kindergarten teacher me haya vuelto incluso más radical”, agrega el cineasta. Bueno, Nadav Lapid cuenta lo que ve y lo que no puede ver, por ejemplo la poesía como parte de la vida cotidiana. “En israel ya no hay lugar para la poesía”, lamenta. “Pero me temo que no es un caso único. Yo sería feliz si mi país fuera el único lugar del mundo en esta situación, y el resto del mundo fuera un incesante festival de poesía”.

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