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Economía

«Sin miedo a la mochila. El talento se va y vuelve aún más formado»

La Fundación Adecco no ha notado la crisis económica. No. Ha crecido en ingresos y, lo que es más importante, en el número de contrataciones de personas con discapacidad, mujeres víctimas de violencia machista y desempleados mayores de 45 años.

el 12 oct 2014 / 12:00 h.

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Francisco Mesonero (49 años, casado, dos hijos) lleva la movilidad geográfica en la misma sangre. Su padre marchó a Estados Unidos con una beca a estudiar la especialidad de ginecología, allí nacieron sus hermanas, en dos Estados diferentes, y él lo hizo en Alemania, donde el progenitor prestó sus servicios médicos antes de volver a España. Eso sí, es sevillano, y de los activos en la sociedad sevillana. Licenciado en Derecho, desde 1992 está vinculado al grupo Adecco. Francisco Mesonero posa en el entorno se la sevillana Plaza Nueva. / CARLOS HERNÁNDEZ Francisco Mesonero posa en el entorno se la sevillana Plaza Nueva. / CARLOS HERNÁNDEZ Una entrevista clásica partiría del quién, el cómo, el cuándo y el porqué de la Fundación Adecco... 1999. Nace la Fundación Adecco como fundación sin ánimo de lucro, como compromiso social de Adecco en España para ayudar a encontrar empleo a colectivos con especiales dificultades: personas con discapacidad, mayores de 45 años y mujeres con responsabilidades familiares no compartidas, entre ellas víctimas de la violencia de género. Se gestó a partir también de un acuerdo, pionero en el mundo, con el Comité Olímpico Español para integrar en el mercado laboral a deportistas una vez terminadas sus carreras, cuando ya nadie se acuerda de ellos, y que se ampliaría al Comité Paralímpico Español desarrollando un programa de integración presente hoy en 50 países. Una década y media después, ¿ha cambiado mucho? Lo que ha cambiado mucho es la visión de las empresas gracias a ésta y a otras fundaciones en España. El integrar a una persona de los citados colectivos no sólo requiere desarrollarle un itinerario laboral y acompañarla, sino también un cambio de cultura en las organizaciones. Tenemos una legislación de integración social del minusválido que, desde 1982, obliga a las compañías con más de 50 empleados en su plantilla a reservar para ese colectivo el 2 por ciento de los puestos. El problema tanto con éste como con los mayores de 45 años son los estereotipos y las barreras mentales que hacen aún pensar que no harán bien su trabajo. Y las empresas no cumplen. Es notorio. El 65 por ciento de las empresas españolas no cumplen. Eso sí, desde 2003 se permite que aquéllas que acrediten ante la Administración causas organizativas o productivas o de otro tipo se acojan a un sistema alternativo de forma excepcional, transitoria y con tres años como periodo límite: compras a centros especiales de empleo, donde la mayoría de trabajadores tiene algún tipo de discapacidad, o donaciones a fundaciones que, como Adecco, forman y facilitan su integración laboral. A partir de ese cambio normativo y con tales recursos es cuando la Fundación Adecco, y de la mano de las propias compañías, comienza a implantar en éstas políticas de gestión de la diversidad. Yo soy empresario. La crisis económica me obliga a incrementar mi productividad, mi competitividad y otros tantos conceptos económicos para crecer. Y viene usted a decirme que contrate a personas de esos colectivos. Pues convénzame... Claro que te convenzo. Tú necesitas y buscas en el mercado laboral a una persona con unas competencias definidas y un perfil concreto. ¿Por qué vas a mirar qué hay detrás? Yo no te voy a convencer por cuestiones de discriminación positiva, es decir, con subvenciones públicas y bonificaciones en las cotizaciones a la Seguridad Social pues, de hecho, nunca han sido argumentos suficientes para contratar, y los datos están ahí. Yo te voy a convencer porque te voy a buscar a la persona que necesitas y te aseguro que, como cualquier otro trabajador, va a tener su periodo de prueba. Después si quieres puedes ver quién hay detrás. Pero deja esa selección en manos del profesional y que éste te garantice la misma productividad del trabajador con o sin discapacidad. Pues para ese mundo empresarial habría que prescindir de empresarias como Mónica de Oriol... Por supuesto. No doy crédito a sus declaraciones. Están fuera de tiempo y lugar. Cualquier tendencia empresarial de hoy en día trata de conciliar la vida laboral y la vida familiar y de compatibilizar la maternidad con el desarrollo profesional de la mujer. Es un disparate para la reputación de su empresa, sin olvidar qué pensarán de ella sus propios trabajadores. Nos ponemos ahora en la experiencia de la Fundación Adecco durante los años de crisis. ¿Las empresas son menos egoístas que antes? Mucho menos. Cuando comiencen a generar empleos, estoy seguro de que darán oportunidades a los colectivos con los que trabajamos, y no sólo por filantropía de ayudar a quien más lo necesita, sino por ese cambio de cultura respecto a la valía profesional de las personas. Es parte de la responsabilidad social de las organizaciones, y hablo de organizaciones, no sólo de empresas, también de administraciones, patronales, sindicatos. Todo el mundo tiene su responsabilidad con la sociedad. Época del boom económico. Maligna creencia: las fundaciones son o para publicar libros y hacer exposiciones o para evadir impuestos... Hay dos tipos de fundaciones: las que se dedican exclusivamente al mecenazgo y las empresariales que ponen su saber hacer al servicio de la sociedad. Este último es nuestro caso. Canalizamos parte de la responsabilidad corporativa de Adecco, pero no toda, y usamos sus conocimientos para conseguir nuestros objetivos concretos de integración laboral. Tenemos 124 trabajadores y la aportación de Adecco sólo representa el 2 por ciento de nuestros ingresos: 250.000 euros de 11,5 millones. El argumento fiscal, pues, no tiene validez. Con nuestro equipo tenemos que competir, entre comillas, con otras fundaciones dedicadas a colectivos desfavorecidos. Y en esa sana competición año a año hemos crecido en ingresos y en personas integradas. La Fundación Adecco, en este sentido, no ha notado la crisis. Números. El año pasado, 3.534 contrataciones, de éstas 2.434 de personas con discapacidad, 368 mujeres con cargas familiares y víctimas de violencia de género, 606 mayores de 45 años y 126 personas en riesgo de exclusión. De 11,5 millones, la financiación pública fue de 1,7 millones. El año en que esa aportación pública fue mayor alcanzó un 27 por ciento de los ingresos. Con la crisis las administraciones han recortado en políticas activas de empleo, cuando tendrían que haber hecho lo contrario. Por tanto, la mayoría es dinero privado. ¿Y qué perfil tienen esas empresas que colaboran? Tradicionalmente mediana-grande, pero también algunas pequeñas. Pero las pymes también están dando pasos, entre otras cosas porque estamos contribuyendo a implantar una política de gestión de la diversidad, de no discriminar a los colectivos desfavorecidos, en toda la cadena de suministro, porque no tiene sentido que una empresa sea responsable y no lo sean sus proveedores. Francisco Mesonero vive en Sevilla aunque es viajero constante. / CARLOS HERNÁNDEZ Francisco Mesonero vive en Sevilla aunque es viajero constante. / CARLOS HERNÁNDEZ En el boom económico, mencionar ETT era pecado: ahora, bendita sea. ¿Porqué aquella mala fama? Por la errónea regulación de 1994 que fijaba una discriminación salarial para el trabajador que procedía de la ETT. Nosotros eso no lo queríamos, al contrario, aspirábamos a la misma regulación de Europa que establecía idéntico salario e idéntica categoría profesional, no una diferencia inicial del 20 por ciento en el sueldo hasta reducirse a cero. Fue, insisto, una regulación errónea. Después también estuvo el tener que nadar a contracorriente de unos sindicatos españoles no dispuestos a que un nuevo actor, la ETT, se incorporara al mercado porque perdían control sobre el trabajador. El resultado: aquí gestionamos el 0,7 por ciento de la población activa y en Europa, el 2,5. Contradicción: en España tenemos una temporalidad del 30-32 por ciento, y en el país donde las ETT poseen más penetración esta tasa ronda el 12 por ciento. Por tanto, no será por nosotros... Los sindicatos han sido claves en el desarrollo económico y laboral. ¿Y su papel ahora? Los sindicatos, al igual que las patronales, deben afrontar el futuro mirando a qué realmente demanda el mercado de trabajo. Unos y otras crecieron al albur de fondos de formación sin conexión entre oferta y demanda. Formar por formar, y ahora tenemos jóvenes con muchos cursos de formación pero sin empleo. Y, además, deben pervivir de las cuotas de sus afiliados, y si les son concedidos programas de las administraciones, deben estar ligados a resultados totalmente medibles. Choca que en esta fundación no esté la prioridad del desempleo juvenil, actualmente muy elevado. Cuando se creó no era tan alto. Sí hemos gestado un observatorio con una veintena de empresas líderes para abordar fórmulas que lo reduzcan. Se habla mucho del paro juvenil y no tanto del gran problema del desempleo entre los mayores de 45 años, que irá aumentando por el envejecimiento de la población. Un joven tiene más posibilidades de moverse geográficamente que un mayor de 45 años y cargas familiares. Hay que perder ese miedo a la movilidad: un sevillano no se va a trabajar ni a Cádiz. Por otro lado está la demagogia de que el talento se va: la experiencia demuestra que el talento se va y vuelve aún más formado. No hay que tener miedo a la mochila. Yo animo a los jóvenes a aprender idiomas y a moverse. Los perfiles del drama laboral son muy diversos. ¿Se reúnen todos en una mujer víctima de violencia machista? En algunos casos sí porque, como consecuencia de la agresión, la mujer puede quedar con algún tipo de discapacidad. Y entonces la discriminación sería triple: por ser mujer, por ser madre, por tener discapacidad. La última reforma laboral, se dijo, era para crear más empleo y, sobre todo, indefinido. Va ser que no. ¿Qué reforma laboral se necesita? Se pretendió liberalizar y flexibilizar mucho el mercado de trabajo  y sólo ha servido para ajustar plantillas y destruir empleo. Uno de los grandes retos es la autonomía en la negociación entre empresario y trabajador. Cambiará. Las nuevas generaciones trabajarán como media en 12 empresas diferentes. Ocurre ya en EE. UU. o Europa y no es un drama porque la agilidad de sus mercados laborales permite no estar en paro más de dos meses. Si ocurriera aquí, no se tendría miedo a dejar un trabajo indefinido. Agencias de colocación. Hay quienes hablan de privatización de los servicios públicos de empleo... No es así. Es una colaboración público-privada: la administración te paga por colocar a personas bajo determinadas condiciones laborales. Es una búsqueda concertada de empleo, como existe la educación concertada o la sanidad concertada. Las agencias de colocación están más pegadas a las empresas, a sus necesidades laborales que, en el caso de esta comunidad, el Servicio Andaluz de Empleo. El concierto es rentable para el Estado, sólo hay que calcular cuánto cuesta en prestaciones un parado de larga duración. En Andalucía no se aceptó, como en el País Vasco o Cataluña, por razones políticas. Más de tres décadas después, el subsidio agrario vinculado al PER sigue existiendo. ¿Qué falla? El PER existe en otras comunidades pero con otro nombre, y eso que quede claro. Surgió para evitar deslocalización en el medio rural y para arraigar a los trabajadores al medio rural. ¿Qué ha pervertido el PER de aquí y el PER de otras comunidades? El voto político. Una subvención debe ayudar al ciudadano a no tener la necesidad de pedir más subvención, no crear subvencionados permanentes.

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