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Sin miedo al peligro

Las ONG en Mauritania han extremado la seguridad tras el rapto.

el 05 dic 2009 / 20:35 h.

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El secuestro de los miembros de la ONG Barcelona Acció Solidària -Albert Vilalta, Roque Pascual y Alicia Gámez- en Mauritania ha despertado el interés por la labor que realizan los cooperantes y los peligros que corren en su afán de ayudar a las poblaciones más necesitadas. Y es que en este país africano el Ministerio de Asuntos Exteriores y Cooperación Internacional tiene contabilizados a 42 españoles que trabajan para 12 organizaciones no gurbernamentales.

Estos cooperantes, según sus ONG, siempre han extremado las medidas de seguridad para evitar sustos, aunque estas precauciones se han reforzado aún más tras este último incidente. Exteriores les ha recomendado, entre otras cuestiones, que no salgan de la capital, Nuakchot, y que estén en permanente contacto con la embajada.

De todos modos, estos voluntarios, por iniciativa propia o por directrices de las organizaciones para las que trabajan, ya eran cautos a la hora de moverse por Mauritania.

 

Sebastián Benotti, que está en Nuakchot junto a otros tres compañeros con la Asamblea de Cooperación por la Paz (ACPP) realizando trabajos de seguridad alimentaria y educación en el sur del país, explica que ellos nunca viajan de noche, pero indica que ahora Exteriores les ha pedido que si tienen que salir de la capital, y siempre por algo imprescindible, informen del recorrido que van a realizar, lo hagan en más de un vehículo y con chófer. Benotti admite que Mauritania es una zona de alerta media, por lo que siempre hay que estar vigilantes, "pero asustados no estamos". Esto se puede deber a que los mauritanos no son hostiles hacia los cooperantes, "sólo hay que temer a grupos aislados, que cada vez actúan con más frecuencia, pero sin el respaldo de la población". Este cooperante insiste en que están tranquilos, sin dejar de trabajar, y esperando recibir buenas noticias sobre los tres secuestrados. Benotti informa de que en Mauritania circulan muchas hipótesis sobre la autoría del rapto, porque, según señala, hay varios grupos terroristas relacionados con Al Qaeda, con el narcotráfico y con el tráfico de armas, "además no se puede adelantar nada, porque nadie lo ha reivindicado. No hay ninguna información".

Otra ONG que trabaja en Mauritania es la Fundación Ipade, que tiene a una cooperante destinada en la capital coordinando un proyecto medioambiental. Desde la fundación explican que esta chica siempre ha evitado viajar de noche, pero no sólo por la inseguridad, sino también porque las carreteras no están en las mejores condiciones y porque carecen de iluminación. Hasta ahora, según Ipade, su cooperante no había tenidos problemas graves y no había comentado que percibiese inseguridad.

De la misma forma se expresan desde Covide que tiene en Mauriania tres comunidades de religiosas de Hijas de la Caridad, realizando trabajos sanitarios y un proyecto de mujeres empresarias con el que se quiere poner en marcha 12 cooperativas que permitan a las mujeres tener un trabajo que las dignifique. Esta organización asegura que sus religiosas "están cobijadas por la gente de los núcleos donde trabajan".

Desde Radio ECCA, una fundación canaria que tiene un proyecto educacional a través de las ondas en Mauritania y en la que sólo trabaja personal local, aunque desde la central para coordinar se suelen desplazar cooperantes manifiestan que hasta ahora no habían tenido malas sensaciones. Una portavoz de Radio ECCA admite que sus voluntarios evitan salir por la noche y que ahora desde la embajada les han comunicado que los desplazamientos se hagan en dos coches, de día y con chófer, nunca solos.

Protocolos propios. Otra organización que opera en Mauritania es Médicos del Mundo, con cuatro cooperantes europeos que trabajan en programas para fortalecer la atención primaria de la salud en la capital y en una comunidad rural. Desde esta ONG se indica que hasta ahora no había datos de que el país fuese conflictivo, pero remarcan que desde el secuestro de los tres españoles se han adoptado las medidas de seguridad recomendadas por el Gobierno español, además de poner en marcha su propio protocolo de seguridad.

Estos mismos protocolos para evitar incidentes los ha adoptado Cruz Roja, con un cooperante en la zona que trabaja con personal nativo en programas económicos, de seguridad alimentaria para colectivos vulnerables y sanitarios con niños de barriadas marginales.

Hasta el momento todas las ONG que trabajan en Mauritania y con las que ha contactado este periódico van a seguir con su trabajo en la zona, pero siguiendo las recomendaciones de Exteriores para evitar nuevos incidentes. Insisten en que no existe una percepción excesiva de riesgo si se actúa con precaución.

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