Cultura

Sin novedad en la primera corrida de la feria de Osuna

Sobre el papel, la primera corrida de la Feria de Osuna no andaba muy sobrada de atractivos y el espectáculo, sin ofrecer sorpresas, no pasó de discreto. Curro Díaz sorteó en primer lugar un castaño justito en todo con el que se empleó en un largo y trabajado trasteo que no podía ser por la escasez de fuerzas del animal, que tomaba el engaño rebrincado y a la defensiva.

el 16 sep 2009 / 02:49 h.

Sobre el papel, la primera corrida de la Feria de Osuna no andaba muy sobrada de atractivos y el espectáculo, sin ofrecer sorpresas, no pasó de discreto. Curro Díaz sorteó en primer lugar un castaño justito en todo con el que se empleó en un largo y trabajado trasteo que no podía ser por la escasez de fuerzas del animal, que tomaba el engaño rebrincado y a la defensiva. A la postre, lo mejor fue el estoconazo que cobró al segundo intento y los templados capotazos con los que recibió a ese feble enemigo. Díaz se llevó una castaña del cuarto por pasarse de bonito al pedir el cambio de tercio en la misma cara. Las pocas fuerzas y la mansedumbre del toro frustraron el conato de faena a pesar de los esfuerzos del matador,que volvió a usar bien la espada para cortar una cariñosa oreja.

Alejandro Amaya tuvo enfrente un toro con bondad y nobleza, de fuerzas y motor claudicantes, al que instrumentó un puñado de buenos muletazos por ambos pitones sin confiarse del todo. Los bríos del toro tampoco estuvieron a la altura y concluyó su lidia acobardado, refugiado en las tablas de sombra. Con el quinto se templó a la verónica y esbozó un elegante inicio de faena que se vio truncada cuando el toro se rompió una mano. Sólo cabía matarlo. Para quitarse el mal sabor, decidió regalar el sobrero, sin que llegara a cruzarse del todo para templar el punto de violencia con el que llegó a la muleta.

Sin haber logrado pasar la raya en la Feria de Abril, César Girón tenía que reivindicar que todavía cuenta. Lo intentó todo con el tercero de la tarde, al que capoteo de rodillas, quitó por chicuelinas y trató de dar siempre fiesta. Tuvo boyantía el toro en el último tercio y César Girón supo construir un trasteo cimentado en la entrega, progresivamente templado, basado en un toreo macizo y algo descuidado en la composición, pero rotundo en el trazo. Se gustó Girón en los remates, y conectó con el público ursaonense aunque se perdió un poco en el final de la faena, que resultó más deslavazado. Aunque volvió a salir dispuesto en el sexto -que tampoco estuvo sobrado de fuerza- esta vez no llegó a acoplarse del todo, entregándose con desigualdades en una faena esforzada que resultó un punto estropajosa.

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