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Sin orden ni concierto

El Sevilla labró su derrota con sus propias carencias: regaló la pelota con mucha facilidad y permitió que el Mallorca campara a sus anchas hasta la segunda parte. Entonces, apareció el equipo de Manzano... y volvió a desaparecer.

el 21 nov 2010 / 22:51 h.

El Sevilla ya sabe lo que es perder en casa esta temporada con Gregorio Manzano. Hasta ahora, sus partidos en el Sánchez Pizjuán bajo la batuta del nuevo técnico se contaban por victorias, pero ayer no dio la imagen esperada, ni a la hora de imponer su teórica superioridad ante el Mallorca ni a la hora de ofrecer argumentos para capear temporales.

La apuesta de situar a Renato y Cigarini en el centro del campo duró sólo 45 minutos. El italiano, al igual que el brasileño, deambuló sobre el césped, como la inmensa mayoría de sus compañeros, en la primera parte. Un primer periodo en el que el Mallorca, gracias a su presión, arrebató rápido la pelota al Sevilla, nervioso por momentos, y llegó con mucha facilidad a su área. Las pérdidas nervionenses eran continuas y la falta de temple, un enemigo. El 0-1 era cuestión de tiempo. Y llegó, en el minuto 35.

Tras el descanso, Manzano volvió a tirar de Kanouté para reforzar el centro del campo, quitó a Cigarini y Alfaro y sacó a Luis Fabiano y Konko. El Sevilla, aprovechando el repliegue mallorquinista, se adueñó de la pelota por superioridad numérica en su territorio. Con O Fabuloso llegaron las ocasiones más claras, un gol legal anulado y otro que dio el empate. Sin embargo, un regalo defensivo en una falta lateral cavó la tumba.

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