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Sin rastro del cuerpo de Marta

En dos semanas de busca por tierra, agua y aire no se ha logrado encontrar rastro del cuerpo de la joven Marta del Castillo, supuestamente muerta a manos de su ex novio, pero los equipos de rastreo siguen escudriñando el Guadalquivir.

el 15 sep 2009 / 23:18 h.

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En dos semanas de busca por tierra, agua y aire no se ha logrado encontrar rastro del cuerpo de la joven Marta del Castillo, supuestamente muerta a manos de su ex novio, pero los equipos de rastreo siguen escudriñando el Guadalquivir. Helicópteros de la Policía Nacional y de la Guardia Civil los apoyan desde el cielo.

"He perdido la cuenta de las veces que nos hemos recorrido el río completo", confesaba ayer el inspector jefe Rafael Bogas, piloto del helicóptero que la Policía Nacional tiene en su base aérea de Sevilla. El aparato, copilotado por el oficial de policía Gonzalo Triana, puede sobrevolar el agua a poco más de un metro de altura, lo que permite detectar cualquier elemento extraño siempre que flote, ya que el agua baja embarrada y oscura y eso hace imposible ver si hay algo hundido.

Desde el aire, el río es una mancha marrón, de aspecto denso y con un ancho de decenas de metros, en la que apenas asoman matojos o piedras. El helicóptero suele volar a 150 metros, pero baja casi a ras de agua si los cañaverales, la maleza o árboles tumbados les impiden la visión del río, en cuyo cauce hay, salpicadas de cuando en cuando, lanchas de la Policía, la Guardia Civil y los Bomberos. Intentan encontrar el cadáver de la joven, cuyo ex novio Miguel Carcaño admitió haber matado de un golpe en la cabeza y arrojado al río desde el puente de Camas.

Desde hace dos semanas, el helicóptero sobrevuela el tramo desde ese puente hasta la desembocadura en el mar. Bogas, experimentado piloto con 20 años de experiencia, explica que aunque ayer el día era sereno, a principios de semana toparon con rachas fuertes de viento que complicaron el rastreo, ya de por sí peligroso porque deben esquivar los muchos cables eléctricos que cruzan de orilla a orilla.

Desde el aparato se aprecian con claridad las zonas en las que las riberas son impracticables, porque no hay orillas sino cortes abruptos de varios metros de altura, a modo de barrancos. Si en esos lugares se detecta alguna prenda o un cuerpo sospechoso, el helicóptero avisa a la Unidad Militar de Emergencias (UME), que tiene a expertos escaladores que pueden bajar por esas paredes. La UME informó de que ya han participado en el dispositivo de búsqueda 350 militares, en los distintos turnos. Un centenar de ellos baja a diario al río.

Los pilotos han detectado varios cadáveres de animales ahogados -ovejas, vacas y hasta caballos- y ropa, una rebeca y una manta que están siendo analizadas por si pudieran ser de la joven, a la que Miguel confesó haber arrojado al río con ayuda de sus amigos Samuel Benítez y el menor de 15 años Javier G.M., El Cuco.

La Policía implica también al hermano de Miguel, Javier Delgado, como cómplice en la desaparición del cuerpo, por lo que los tres adultos están en prisión. El menor apodado El Cuco se encuentra interno en régimen cerrado en el centro Las Lagunillas de Jaén, donde fue trasladado para alejarlo de Sevilla, y donde sus cuidadores dicen que se muestra "muy afectado y arrepentido", y presenta buen comportamiento.

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