Cofradías

Sin respiración hasta la Catedral

La llovizna que pilló ayer a la hermandad en Sierpes se unió a la complicada salida.

el 28 mar 2013 / 01:10 h.

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Las puertas de la parroquia de San Vicente se abrieron ayer con 20 minutos de retraso. La hermandad estaba dispuesta a salir. El Carmen Doloroso, el Baratillo, la Lanzada y el Cristo de Burgos ya estaban en la calle y los partes de Aemet iban mejorando. Las probabilidades de lluvias se habían reducido al 40%. Sólo el retraso acumulado en la Campana por las salidas tardías explican esta demora. En el momento en el que se abrieron las puertas, cuando chispeaba un poco, hubo un respiro de alivio. Otra cofradía se sumaba al Miércoles Santo. Ya había caído la noche y el azahar perfumaba como, en pocas calles, la ciudad. Las voces de los niños de la Escolanía Salesiana Santísima Trinidad anticipaban la próxima salida del nazareno de la Misericordia. Rosas rojas, lirios morados y yedras formaban el monte de flores que exornaba este paso. El público pide silencio para escuchar las órdenes de Pepe Luna a sus hombres. La salida era complicada: el travesaño de la cruz que porta el Nazareno roza el dintel de esta puerta. Con los cuerpos suspendidos, “muy despacio”, con movimientos “muy suaves”, los costaleros salvan este pequeño obstáculo. Y el público, también en los balcones y ventanas de la fachada de enfrente, respira. Más complicada aún es la salida del misterio. Tanto que el crucificado hunde su cuerpo en el monte de rosas y astromenias granates hasta la rodilla y las cartelas de los respiraderos laterales se desmontan. Ahora sí que nadie se atreve a respirar. Pape Luna  mandó magistralmente a sus hombres que sacaron con mimo este segundo paso. Rufino Madriga lo tuvo más difícil con el palio de la Virgen de la Cabeza. Los remates de los varales rozaron el dintel. Pero la prueba se saldó y la cofradía avanzó con diligencia hacia la Campana. Sin embargo, una lluvia más intensa y duradera sorprendió a la hermandad en plena Carrera Oficial, con el Cristo de Burgos por delante y los Panaderos por detrás. Así que sólo pudo aguantar el chaparrón y regresar lo más rápido posible a casa.

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