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Cofradías

Sin sillitas

La opinión de Carlos García Lara

el 09 mar 2015 / 10:33 h.

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El delegado de Fiestas Mayores del Ayuntamiento, Gregorio Serrano, anunció la pasada semana que quiere acabar de una vez por todas con la tradición sevillana de las sillitas de los chinos, que ya las venden, por cierto, en cualquier comercio, sea de la nacionalidad que sea. Y lo hará durante la próxima Semana Santa a través de la advertencia a los usuarios de aquéllas y, en 2016, por la vía de posibles sanciones. El asunto no es, ni mucho menos, nuevo. A este toro ya se le quiso coger por los cuernos en 2010, cuando el incremento de estos obstáculos llegó a ser de tal magnitud que se convirtió en un problema de seguridad ciudadana. Por entonces, se habló bastante del tema en el Centro de Coordinación Operativa (Cecop) y se pidió la implicación total de la Policía Local, algo a lo que ésta estaba plenamente dispuesta. Pero fue imposible. Esa partida la perdió el Ayuntamiento. Y no pasa nada por reconocerlo, porque es algo evidente si miramos los vídeos de años atrás. La proliferación de las sillas portátiles en casi todas las vías públicas es tal que no hay agentes suficientes –con los efectivos actuales que tiene la Policía Local– para erradicar el problema. Algunos alzan el grito al cielo y piden ya sanciones, lo cual sería posible a través de la Ordenanza de Convivencia de 2008 o, simplemente, determinándolo el Cecop en su documento de trabajo que elabora de forma anual, tal y como lo hace cuando la Gerencia de Urbanismo decreta la retirada de los veladores de la Carrera Oficial y su entorno. Evidentemente, es una medida antipopular, y más en año electoral. Pero, antes o después, habrá que tomar medidas contundentes porque el asunto no pinta ya nada bien. Estoy de acuerdo con el delegado de Fiestas Mayores sobre que el asunto no es fácil de solucionar. Porque, además, hay intereses de dos sectores que entran en conflicto. Por una parte, los que desean transitar libremente con la bulla como único obstáculo; y, por otra, los que buscan sentarse de forma relajada, llegando a crear carreras oficiales secundarias. Ojalá se encuentre una solución que guste a todos, aunque creo que eso no será posible. No obstante, deseo de todo corazón la mayor de las suertes a los responsables municipales.

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