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Sindicato y crisis

En estos tiempos de tormentas en los que la situación ha ido evolucionando de crisis financiera a económica, y que se vislumbra que pueda alcanzar categoría de tempestad social y política, conviene recordar el importante papel que nuestra Constitución reconoce a los sindicatos y empresarios.

el 15 sep 2009 / 18:44 h.

En estos tiempos de tormentas en los que la situación ha ido evolucionando de crisis financiera a económica, y que se vislumbra que pueda alcanzar categoría de tempestad social y política, conviene recordar el importante papel que nuestra Constitución reconoce a los sindicatos y empresarios.

Las organizaciones sindicales y empresariales contribuyen a la defensa y promoción de los intereses económicos y sociales que les son propios. Reflexionar sobre los intereses que les son propios nos lleva necesariamente a extender su ámbito de actuación a la consecución de la concertación a través del diálogo social reforzado.

Así viene siendo desde los albores de nuestra democracia y de este modo se ha reconocido en nuestro nuevo Estatuto de Autonomía cuando se señala, por ejemplo, que es un objetivo básico de la comunidad autónoma el diálogo y la concertación social, reconociendo la función relevante que para ello cumplen las organizaciones sindicales y empresariales más representativas de Andalucía o cuando se establece como uno de los principios rectores de las políticas públicas el de la concertación con los agentes económicos y sociales.

Por ello, se garantiza a los sindicatos y a las organizaciones empresariales el establecimiento de las condiciones necesarias para el desempeño de las funciones que la Constitución les reconoce. Una ley, que se antoja como de imprescindible elaboración, debe regular la participación institucional de las organizaciones sindicales y empresariales más representativas en el ámbito de la Junta de Andalucía.

En estos días convulsos, se nos antoja imprescindible la labor sindical. No en vano, la libertad de sindicación ha supuesto una pieza importante en todo el entramado sociolaboral español, pues ha sido pieza clave para culminar un marco de relaciones laborales moderno y equiparable a los países europeos, que ha propiciado el diálogo social y la negociación entre los agentes sociales.

El movimiento sindical fuerte y responsable, consolidado en nuestro país, supone una pieza fundamental en nuestro sistema democrático. Con capacidad de negociación y de interlocución ante los empresarios y ante cualquier Gobierno, ha sabido estar a la vanguardia de los cambios sociales actuando como motor en la consecución de una sociedad más libre, igual y justa.

Por ello, en estos días de máxima complejidad social, en los que trabajo y bienestar van indisolublemente unidos, la voz de las organizaciones sindicales debe dejarse oír, pues al defender los intereses económicos y sociales que les son propios no hacen sino luchar por los objetivos de toda la sociedad, de todos nosotros, estemos o no afiliados a un sindicato.

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