Local

Síndrome de superación

Danzaterapia, el grupo de bailarines discapacitados de la Asociación Paz y Bien, actúa hoy en Cajasol en una gala benéfica contra el hambre presentada por Los Morancos. El baile es para ellos una forma más de no ser menos.

el 16 sep 2009 / 03:15 h.

TAGS:

Sólo desde el más respetuoso asom- bro, con una actitud profundamente reverente hacia la grandeza del género humano, se puede asistir a la proeza de un autista que arranca a bailar en un teatro lleno de desconocidos o de un joven con síndrome de Down que logra acompasar, con movimientos gráciles, una bella pieza musical con la que se han lucido los más grandes bailarines. Hoy, los trece componentes del grupo Danzaterapia de la asociación Paz y Bien se quitan la etiqueta de discapacitados para saltar al escenario y demostrar sus años de tablas. No es la primera vez; incluso hasta Puerto Rico han llevado sus pasos de tango, flamenco y reggaeton y ya no temen nada. O eso parecía, al menos, en el último ensayo de la actuación para la gran gala benéfica que la Fundación Padre Leonardo organiza esta tarde en la Sala Cajasol de la calle Laraña con idea de conseguir fondos para construir un pozo en Kiwaani (Kenia).

Con una disciplina envidiable, Paco Marín y Macarena bailan Por Amor, un romántico baile entre sillas, bajo la atenta mirada del resto de sus compañeros y de Laura Moya, la profesora de danza y encargada de las coreografías. "Se les exige como si fueran profesionales. Aquí la normalización es máxima", dice.

En Paz y Bien, una asociación que trabaja "con y no para las personas con discapacidad", creen en ellos y en sus posibilidades porque "si ya vas pensando que no van a poder, entonces es cuando nunca conseguirán nada", explica Laura. Algo de lo que también deben de ser conscientes estos hombres y mujeres de entre 21 y 49 años, porque no tienen previsto desistir de su empeño.

Pilar Mendivil es un gran ejemplo de ello. La mayor del grupo reconoce que el baile es su vida. "Hago lo que marca la profesora todas las mañanas y por las tardes bailo a mi estilo", explica. Tanto significa esta expresión artística en su vida que asegura que bailará "hasta que tenga edad de ir al asilo y si hay que bailar con bastón también se hará".

Los objetivos de Danzaterapia son abrir a los discapacitados una vía de comunicación y de afirmación personal, un cauce por el que evacuar sus tensiones y un modo de que sean mejores cada día. El grupo se creó hace nueve años para "ofrecer una alternativa terapéutica y artística", comenta Lucía Vázquez, responsable del centro en Santiponce, donde ensayan sin descanso y llenos de entusiasmo. Dice ella que mantener la mente y el cuerpo ocupados "es importante para cualquier persona, discapacitada o no".

"A través de la música, Coque Terán expresa muchas emociones, es su única vía de comunicación con lo que le rodea", cuenta Lucía mientras observa orgullosa cómo los trece ensayan en un clima de compañerismo. Coque padece Trastorno de Espectro Autista y apenas habla ni se relaciona, pero se mueve como el mejor. El baile lo ayuda a sentirse bien porque se lleva en el alma. "Te puedes encontrar con un Premio Nobel que no sepa qué es el ritmo y con personas como Coque, con un gen especial, el gen de la música", afirma su profesora. O con mujeres como Olga Reguera, todo un ejemplo de superación. A ella el baile le ha ayudado a quererse más a si misma: "Gracias a la danza he perdido 10 kilos", dice. Por no hablar de todo lo ella y sus compañeros han ganado.

  • 1