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Sinrazón en Barataria

Una gente joven y emprendedora ha tenido nada menos que la idea de abrir una editorial dedicada a la literatura reflexiva, ponerla en la Puebla de Cazalla y llamarla Barataria, como la ínsula del Quijote.

el 15 sep 2009 / 17:12 h.

Una gente joven y emprendedora ha tenido nada menos que la idea de abrir una editorial dedicada a la literatura reflexiva, ponerla en la Puebla de Cazalla y llamarla Barataria, como la ínsula del Quijote. Ahí ha visto la luz Historia de la columna infame, una pequeña obra en la que Alessandro Manzoni analiza el proceso seguido en Milán contra dos ciudadanos acusados de haber untado las paredes con un producto para provocar la peste por los mismos años en los que Sevilla también la padeció en el XVII.

La aplicación de la tortura, sin la mínima razón, desencadenó entonces un proceso en el que los jueces no sólo no tuvieron la decencia de dar marcha atrás sino que, tras ejecutar cruelmente a los acusados inocentes, consagraron su iniquidad con esa columna, erigida sobre el solar de sus casas para hacerlo maldito. Anteayer nuestros jueces han seguido un proceso mental parecido y no sólo no han puesto remedio al yerro de uno de ellos para evitar su repetición sino que han iniciado un proceso de difícil retorno: olvidando que cada juez en el ejercicio de su cargo es la Justicia, no sólo se han negado a juzgar sino que, además, han prejuzgado la posible decisión del tribunal que ha de revisar la sanción por aquel error.

Consciente o inconscientemente, proclamando que no se puede pisar ese terreno sin atenerse a las consecuencias, se ha levantado una nueva columna infame. Pero hay que tener cuidado con esos territorios: Barataria, ideada por una nobleza jurisdiccional para burlarse de Sancho Panza, resultó ser a la postre el único lugar en el que se juzgaba con justicia, un sitio donde no gobernaba la sinrazón y, sobre todo, un hito en el que quedaron escritas para siempre las palabras que proclamaban la decadencia de aquellos señores, enquistados en sus obsoletos privilegios.

Antonio Zoido es escritor e historiador

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