Cultura

'SMS': Una propuesta para quitarse el sombrero

El nivel cultural de un país como el nuestro se puede medir perfectamente viendo en directo al Ballet Nacional de España. Ocurre también en países como Rusia, donde la danza lo es prácticamente todo.

el 16 sep 2009 / 04:25 h.

El nivel cultural de un país como el nuestro se puede medir perfectamente viendo en directo al Ballet Nacional de España. Ocurre también en países como Rusia, donde la danza lo es prácticamente todo. En cambio, en España está abandonada, con la gloria que nuestros bailes nos han dado desde que las célebres bailarinas de Cádiz asombraron a Marcial en Roma y La Nena, Lola Montes, Josefa Vargas, Petra Cámara y Matilde Prada fijaron la danza andaluza en el XIX. En su momento fuimos una potencia, pero ahora sobrevivimos a duras penas.

Siempre me ha extasiado el Ballet Nacional de España, con el que he crecido. Pero en esta ocasión ha sido algo más que embelesamiento: el coreógrafo José Antonio nos ha traído a Sevilla tres coreografías que pueden ser un bebedizo perfecto para la moribunda danza, un toque de atención para quienes tienen la obligación de salvarla y, sobre todo, para que se cree una afición de verdad y que podamos medir el nivel cultural de nuestro país viendo en directo a nuestro Ballet Nacional.

SMS (Sevilla-Madrid-Sevilla), la nueva propuesta de José Antonio, espectáculo estrenado en el Teatro de la Zarzuela de Madrid en marzo de 2007 y que llega dos años después a la capital hispalense, está compuesto de tres partes muy diferentes aunque unidas por el denominador común de la magistral orientación de José Antonio, el actual director del Ballet, que parece haberse dado cuenta al fin de la importancia del baile andaluz en la danza española, quizá desde su paso por la Compañía Andaluza de Danza.

La primera coreografía es Caprichos, del sevillano Fernando Romero, uno de nuestros mejores coreógrafos, de ahí que no le echemos mucha cuenta, lo que no deja de ser un contrasentido. Es una obra sin guión donde cobran especial protagonismo la individualidad del baile, la música y el cante, con evocaciones musicales a Montoya, Sabicas y Niño Ricardo resueltas magníficamente por el gran guitarrista catalán Cañizares, quien se encontró ya una coreografía creada cuando obtuvo el encargo de musicarla. Es también destacable la labor del genial Juan José Amador, el cantaor más personal y de más talento de Sevilla.

Dualia, de Rojas y Rodríguez, con música de José Nieto, es lo mejor del espectáculo, la coreografía que sube el nivel dancístico del ballet con un verdadero alarde de maestría por parte de José Antonio, que es capaz de mover a treinta bailarines y bailarinas con la facilidad con la que el viento mueve un campo de amapolas en la campiña sevillana. Es maravilloso ver tan increíble espectáculo donde habitan en perfecta armonía las luces, un vestuario de fantasía que recuerda las pinturas de Sorolla, y la coherencia coreográfica, una propuesta de movimientos donde todo tiene sentido. Es como poner en movimiento la paleta de Sorolla, con los diferentes colores buscando sus encajes y mezclas perfectas para plasmar en el lienzo la belleza.

En Cambalache, la última coreografía, el maestro Canales nos trajo la visceralidad y el flamenco más castizo, aunque también algo de simpleza. Canales es un coreógrafo que va al grano, que te lo da todo hecho, que no invita a ese juego del espectador y el coreógrafo para adivinar una historia, sino que te pone a una bailaora a mover por seguiriyas una bata de cola o a un bailaor a coquetear con la soleá. Cambalache es eso y es el mestizaje, el encuentro entre los pueblos, entre las distintas culturas, partiendo desde un círculo humano que se abre para facilitar la comunicación y, claro, la emoción y el pellizco.

Sin embargo, la obra es larga en general y se hace algo cansada. Dos horas y media de espectáculo, por muy bueno que sea, es abusar un poco del espectador. Si en vez de ser una maravilla, como lo fue SMS, José Antonio nos hubiese traído lo de otras veces, los chiringuitos del Paseo de Colón se hubieran llenado de aficionados al baile andaluz y la danza del país

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