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Sobre pactos nacionales y advertencias

Coincidieron ayer en el tiempo dos de esas declaraciones que causan un fuerte impacto en la opinión pública española. De un lado, el presidente del BBVA, Francisco González, aprovechó la junta de accionistas del banco celebrada en Bilbao para calificar la situación...

el 15 sep 2009 / 23:57 h.

Coincidieron ayer en el tiempo dos de esas declaraciones que causan un fuerte impacto en la opinión pública española. De un lado, el presidente del BBVA, Francisco González, aprovechó la junta de accionistas del banco celebrada en Bilbao para calificar la situación de crisis de "emergencia nacional" y para reclamar un gran acuerdo social al estilo de los Pactos de la Moncloa. Y, de otra, se conoció el severísimo toque de atención que le propinó la vicepresidenta del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, a los secretarios de Estado de su Gobierno por su falta de iniciativas ante la crisis. Sobre la solicitud del banquero, lo primero que hay que decir es que la excepcionalidad de la crisis aconseja la adopción de acuerdos generales que sumen esfuerzos por parte de todos. Ahora bien, no hace falta acuerdos que entren en la historia de España como los firmados en la Moncloa la mañana del 25 de octubre de 1977. Bastaría con que los grandes partidos del arco parlamentario español y los agentes sociales hicieran un ejercicio de responsabilidad institucional y limitasen la utilización de la crisis como elemento de confrontación política. El PP está más preocupado en alentar el desgaste gubernamental que en apoyar las medidas de choque emprendidas para mitigar el desplome económico. Así lo dijo ayer De la Vega, que ironizó públicamente sobre la escasa aportación del Partido Popular a ese pacto nacional propuesto por el presidente del BBVA pero que, puertas adentro, ya ha advertido a sus secretarios y subsecretarios de Estado, sobre todo los del área económica, de que tienen que mostrar más tensión. No viene mal el aviso. Es verdad que el PP no está ayudando en la adopción de medidas contra la crisis, pero es inadmisible que algunos departamentos ministeriales puedan mostrar una cierta sensación de dejadez y de inacapacidad para sacar adelante sus proyectos. O eso lo arregla el Gobierno o lo termanará pagando muy caro.

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