Solidaridad como punto de unión

Marchena acogió este fin de semana el V Encuentro Intergeneracional Solidario.

el 27 abr 2014 / 23:00 h.

La intergeneralidad fue el motivo de este día de convivencia en Marchena. / La intergeneralidad fue el motivo de este día de convivencia en Marchena. /

Con la música y el baile del breakdance comenzó este sábado el V Encuentro Intergeneracional Solidario organizado por la residencia de Mayores de la Diputación, situada en la calle Milagrosa, y el Ayuntamiento de la localidad sevillana de Marchena. Era en el patio de la propia residencia donde, en la tarde del sábado, se disfrutaba de un gran día de fiesta entre jóvenes y mayores, culminando de esta manera un amplio programa de actividades que durante el mes de marzo y abril se vienen desarrollando en el propio centro y en la escuela de Artes, haciéndolo coincidir con el Día Europeo de la Intergeneralidad.

El municipio de Marchena, con su residencia de mayores y sus centros educativos, escuela de artes, centro de adultos, asociaciones y voluntariado, es un pueblo pionero al establecer grandes vínculos intergeneracionales donde los jóvenes y personas mayores contribuyen a generar nuevas y diferentes oportunidades de encuentro entre las generaciones a través de actividades lúdicas, culturales y de ocio en el ámbito local. De esta forma, cuenta Inmaculada Lindo, trabajadora social de la residencia ubicada en Marchena, que fue en el año 2004 cuando comenzaron estas reuniones, que bienalmente se realizan en el centro con la idea de crear «un punto de reunión en torno a un vínculo común de todos que es la solidaridad».

Con estos encuentros, los protagonistas también intentan dan a conocer entre los asistentes nuevas corrientes alternativas y movimientos sociales que pretenden recuperar de estilos de vida, relación con el entorno y con el medio ambiente. De hecho, uno de los retos que se plantean es «dar a conocer a todo el municipio las diferentes organizaciones de voluntariado, potenciando el voluntariado organizado», explica Lindo. Es por ello que todo el patio de la residencia se asemejaba a una gran feria con diferentes expositores de organizaciones solidarias, que han contado con voluntarios jóvenes y mayores para explicar la labor que realizan habitualmente.

Taller de grafiti, globoflexia, maquillaje de caras, pintura de dedos o taller de cerámica han sido algunas de las actividades de las que han podido disfrutar los participantes en esta jornada de convivencia a lo largo de toda la tarde del sábado. Sin embargo, a pesar de la gran variedad, lo que más ha llamado la atención de los mayores ha sido el concurso de breakdance organizado por la delegación de Juventud del Ayuntamiento marchenero.

Como bien explica el técnico de esta concejalía, David Melgarejo, «la gran novedad de este año ha sido el concurso que ha acogido a unos cuarenta chavales en torno al baile». Melgarejo es el encargado de coordinar a los chicos y chicas en el encuentro que tiene como objetivo que «dos generaciones convivan de manera constante, para que entre ellos se dé la interacción de la fuerza de la juventud con la sabiduría y experiencia de los abuelos».

Los mayores de punta en blanco observaban atentos el discurrir del encuentro. De hecho, Lidia Vilches comentaba que llevaban varios días nerviosos ante el gran evento. Todo era poco para recibir a los chavales con los que llevan trabajando durante varios meses en talleres que coordinan con otras entidades del municipio. Como bien explica la monitora ocupacional durante todo el año «se realizan cursos para permitir un acercamiento entre la tercera edad y niños y jóvenes del municipio». Ejemplo de ello es el taller de cerámica que los mayores han compartido con los distintos grupos existentes en la Escuela de Artes de Marchena, y de donde han salido auténticas obras de arte que se guardan como tesoros en los pasillos del Hogar. Además, el buen tiempo acompañaba en el patio el ir y venir de mayores y jóvenes quienes compartían un rato de diversión. Kike Sanz sonreía ante alguna de las ocurrencias de los residentes. Los piropos distrajeron su atención del gran mural que este joven grafitero estaba dibujando.

Por su lado, Manuel Montesinos, vecino marchenero, no perdía atención, desde su silla de ruedas, a las difíciles contorsiones que se estaban realizando los jóvenes que bailaban breakdance, reconociendo sorprendido este abuelo que «es un baile que no he visto en mi vida». Pero más allá del día de ocio, que fue muy agradable para los allí presentes, también hubo tiempo para la conversación, donde jóvenes y mayores pudieron comprobar de primera mano cómo han cambiado la vida y la diversión en los últimos años en nuestro país.

Así, terminaba un día de convivencia muy especial entre generaciones que, aparentemente, tienen bastante poco en común y entre las que, en ocasiones, resulta complicado lograr un entendimiento. Sin embargo, esta jornada sí que permitió que, aquellos que  se dieron cita en la residencia durante toda la tarde del sábado, olvidaran por unas horas la diferencia de edad existente entre ellos, y estrecharan lazos intergeneracionales.

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