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'Sólo buscaba que mis hijas fueran al mismo colegio, no abrir una guerra'

Hasta el miércoles eran tres madres desconocidas. Hoy son las heroínas que han logrado que el TSJA haga tambalear la política educativa de la Junta. Eso sí, el boom mediático las ha cogido por sorpresa.

el 15 sep 2009 / 05:41 h.

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Hasta el miércoles eran tres madres desconocidas. Hoy son las heroínas que han logrado que el TSJA haga tambalear la política educativa de la Junta. Eso sí, el boom mediático las ha cogido por sorpresa porque sólo querían los puntos para que sus hijas entraran en el centro de sus hermanas.

"A mi marido y a mí nos sorprende esta especie de enfrentamiento de la concertada con la pública", decía Rafaela Carmona, una de las tres madres a las que el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA) les ha dado la razón en la escolarización de sus hijas. Aún no da crédito a la "repercusión mediática" que ha adquirido el asunto. "Mi cruzada era para que mis dos hijas entraran en el mismo centro, no para abrir una guerra entre educación privada y pública ni en favor de la educación concertada, porque si el colegio hubiese sido público habría hecho lo mismo", afirma; "lo que ocurre es que, en Los Remedios, los tres colegios que hay son concertados".

Rafaela, licenciada en Derecho, junto con las otras dos madres -Carmen García e Inmaculada Pozo, ambas letradas- iniciaron su lucha hace tres años, cuando sus hijas menores se quedaron sin plaza en el colegio Santa Ana en el primer curso de Infantil que se concertó en este colegio. El motivo: no les contaban los puntos de sus hermanas mayores al haber hecho los cursos siendo la Infantil de carácter privado. "Sólo queríamos que nos reconocieran los puntos", asegura García, "pero el tribunal ha ido más allá con unos argumentos más generales". Según, Rafaela "el TSJA no ha querido entrar en las cuestiones de baremación porque hubo tantas irregularidades que habría que volver a calcular los puntos". Ella e Inmaculada recuerdan las dificultades que pasaron para poder llevar y recoger a la misma hora y en lugares distintos a sus dos hijas. "Teníamos que pedir favores a los vecinos", dice Inmaculada, que afirma que la que padecían era una clara discriminación con respecto a los hermanos de partos múltiples, "que tienen prioridad para estar en el mismo centro".

La situación permaneció así entre septiembre de 2005 y abril de 2006, cuando lograron que el TSJA les otorgara las medidas cautelares, con lo que las tres niñas entraron en el centro. En este sentido, Rafaela no entiende las críticas sobre el aumento de la ratio "porque, tras las medidas cautelares, a las niñas las repartieron entre las tres clases de Infantil, que pasaron a tener un alumno más. Ningún padre se quejó al ver afectada la calidad de la enseñanza".

Pese a lo que se ha hablado de la sentencia, ésta ha llegado tarde, pues las tres niñas tienen ya sus plazas en Primaria por la propia baremación. Sin embargo, sí podría ser útil a otros padres en la misma situación, si bien Carmen reconoce que "la sentencia tiene difícil aplicación de forma generalizada salvo que se aumente la ratio".

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