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Sólo catorce semanas y media

Sevilla, España, Europa y el resto del mundo no se merecían una travesía por el desierto sin derbis de 1081 días, así que los dos equipos se conjuraron para congraciarse con el fútbol. 

el 22 ene 2012 / 00:44 h.

Fazio y Roque discuten bajo la atenta mirada de Navarro.

En desagravio, Betis y Sevilla, Sevilla y Betis, destaparon sobre el césped del Villamarín el tarro de sus esencias futbolísticas y aportaron un soplo de aire fresco al ambiente futbolístico nacional, hastiado de un empacho de clásicos entre los dos gigantes que acostumbran a poner en evidencia a la condición humana.

En Heliópolis se vivió una batalla vibrante y honrada entre dos equipos que no le volvieron la cara al rival y fueron fieles a sus ideas, capitaneados por dos entrenadores que huyeron de la tentación de reinventar la fórmula de la Coca-Cola para mayor gloria -o deshonra- de sí mismos.

Por suerte para el fútbol y para la ciudad, pasarán poco más de cien días para volver a vivir algo parecido. En apenas catorce semanas y media, los dos equipos en torno a los que se dividen los sentimientos de la ciudad están citados en el Sánchez Pizjuán. Será ya en mayo, en la semana en la que el sevillano recoge las sensaciones de la feria y pone su vista en el verano.

Lo mejor de todo, es que si la cosa sigue como pinta, se puede vivir en Nervión un partido clave para que uno u otro, o los dos, puedan amarrar sus objetivos clasificatorios. El Betis ya ha olvidado su catastrófica racha y camina firme hacia la permanencia. El Sevilla está ofreciendo en los último choques minutos de fútbol de gran nivel y todo hace adivinar que con sólo un poquito más de acierto, peleará seguro por conseguir esa cuarta plaza que está tan barata.

En el derbi de la concordia, en el que Sevilla volvió a dar ejemplo de como llevar una rivalidad deportiva única, el resultado debía ser un empate. Las tablas llegaron y, en parte, contentaron a los dos contendientes. Los heliopolitanos volvieron a hacer un partido muy serio, y aunque no alcanzó los niveles de excelencia de otros días, hay que reconocerle la capacidad de competir de tú a tú con un rival que, objetivamente, pelea por metas mayores. En la acera nervionense se lamentarán de no haber pasado del empate, sobre todo tras firmar una primera parte excepcional, pero el poso de que Marcelino por fin ha encontrado el camino es ilusionante.

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