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Solo la mitad de exempleados de Uralita logra una indemnización

La sentencia considera prescritos el resto de los 26 casos denunciados. Los trabajadores recurrirán al TSJA y la empresa valora la rebaja de las cuantías

el 03 sep 2013 / 23:52 h.

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J.M. ESPINO (ATESE) J.M. ESPINO (ATESE) Una victoria agridulce. La sentencia de la primera demanda colectiva presentada por 26 extrabajadores de la antigua fábrica de Uralita en Bellavista, que reclamaban en total 2,2 millones en indemnizaciones a la empresa por los problemas de salud sufridos fruto de la exposición al amianto, no ha servido para cerrar del todo las heridas. El fallo, notificado ayer a las partes, reconoce que Uralita incurrió en negligencia al no prever el daño a sus trabajadores ni adoptar las medidas de prevención suficientes, pero solo condena a la empresa a indemnizar por ello a la mitad de los demandantes reduciendo el montante total a unos 350.000 euros. Considera que en el resto de los casos la reclamación se produjo demasiado tarde después del diagnóstico de los problemas de salud y, por tanto, la posible responsabilidad de la empresa ha prescrito, según la primera información trasladada por las partes a este periódico antes de estudiar en profundidad el fallo. Los pasados 10 y 11 de junio, el juzgado de lo Social número 5 de Sevilla acogió el juicio por la primera demanda colectiva de extrabajadores de la factoría sevillana. 26 exoperarios demandaron –en cinco casos recurrieron sus familiares al haber fallecido ya– a la empresa indemnizaciones de entre 30.000 y 325.000 euros según los casos por las enfermedades respiratorias provocadas por el amianto, principalmente asbestosis, cáncer de pulmón y mesotelioma. Durante dos sesiones, relataron cómo durante años (la fábrica funcionó hasta 1998) aspiraron polvo de amianto al cortar las placas de uralita y verter los residuos de la fabricación de éstas en las balsas de residuos que, tras el cierre de la factoría, obligaron a descontaminar los terrenos (30 años después, la Diputación analiza actualmente restos aparecidos en un solar del Cortijo del Cuarto tras una denuncia de los vecinos de la zona). Según los trabajadores, llegaron a trabajar sin mascarillas o guantes para todos y se llevaban los monos de trabajo a casa, una exposición que médicos especialistas que testificaron en el juicio ligaron directamente con las patologías que presentan. Según Uralita, y sus peritos que declararon ante la jueza, la empresa invirtió 1,2 millones de euros en seguridad e higiene entre 1964 y 1996 e implantó medidas de prevención específicas en 1977, cuando ya se sabía los riesgos del amianto pero aún la legislación española y la OITno habían determinado los protocolos de actuación. La defensa de los trabajadores, representados por la abogada de la asociación de víctimas del amianto Avida, prevé recurrir ante el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA) tanto por considerar insuficientes las indemnizaciones reconocidas como por rechazar la prescripción de los casos en los que se ha denegado. El fallo tiene en cuenta el plazo transcurrido desde el primer diagnóstico pero la defensa considera que en muchos casos se trata de un daño continuado y no hay que contar a partir de ese momento. Uralita por su parte no sabe aún si recurrirá pero valora positivamente el fallo “ya que la cantidad impuesta” implica “una reducción sustancial de la reclamada por los demandantes”. Reconocimiento para dos de los cinco exoperarios ya fallecidos De los 26 demandantes en este juicio, cinco ya han fallecido como consecuencia de enfermedades respiratorios provocadas por el amianto. La sentencia reconoce el derecho a percibir una indemnización a los familiares de dos de ellos, en un cuanto la cuantía reclamada y en otro algo menos. En octubre está previsto un segundo juicio con otra tanda de afectados que también se han unido para presentar otra demanda colectiva contra Uralita. La asociación Avida acumula más de 80 expedientes abiertos de afectados por la antigua fábrica de Bellavista, no solo extrabajadores sino incluso familiares de éstos y vecinos de la zona en la que se ubicaba que también han desarrollado enfermedades asociadas a una sustancia cuyo uso fue prohibido en Europa en 1999 y en España a partir de 2002.  

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