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Solo uno de cada diez internos en el psiquiátrico penitenciario reincide

Un estudio de los responsables de tratamientos del hospital sevillano revela que el 60 por ciento tiene medidas inferiores a dos años pese a lo cual el 82 por ciento las cumple íntegras

el 30 oct 2014 / 12:00 h.

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Ni son «tan peligrosos» ni «agreden a cualquiera» ni «por tenerlos más tiempo encerrados es mejor». Son algunos de los estigmas que Inmaculada Giráldez y Sergio Ruiz, responsables de tratamiento del hospital psiquiátrico penitenciario de Sevilla, trataron de refutar con datos. Según un Estudio de la población penitenciaria del hospital psiquátrico penitenciario de Sevilla, presentado por ambos ayer en el marco de un taller sobre la atención sociosanitaria a las personas enfermas mentales interadas en centros penitenciarios (organizado por el Defensor del Pueblo Andaluz), la tasa de reincidencia entre los internos de este centro es del 15 por ciento cuando entre la población reclusa en general ronda el 50 por ciento. El estudio hace un análisis de la población que ha pasado por este centro, y salido en libertad, entre 2008 y 2013, y tanto Giráldez como Ruiz defendieron en su exposición que el 60 por ciento cumple medidas de internamiento inferiores a dos años, lo que da idea de la limitada gravedad de los delitos y, a juicio de los autores del informe, invita a pensar que en muchos casos podrían ser atendidos en otro tipo de recursos. El internamiento en el hospital psiquiátrico penitenciario es una decisión judicial y está previsto para aquellas personas que se considera probado que cometieron un delito (nunca faltas) pero a las que se aplica la eximente, total o parcial, de transtorno mental grave que les impedía, en el momento de los hechos, ser conscientes del carácter delictivo de los mismos. El Código Penal fija la posibilidad de dictar medidas privativas de libertad en centros adecuados para ellos, sin limitarlo a los llamados hospitales psiquiátricos penitenarios, que solo existen en Sevilla y Alicante. El de Sevilla fue creado en 1990 y recibe a internos procedentes principalmente de toda Andalucía pero también de Extremadura, Canarias, Ceuta y Melilla. Su capacidad es de 184 internos y la media de ocupación oscila entre los 180 y 182.Cada año son excarcelados unos 60. Eso sí, según expuso Sergio Ruiz, el 82 por ciento salen tras haber cumplido íntegramente el tiempo completo de la medida de internamiento dictada, cuya media es de 3,1 años, sin apenas reducciones como las que disfruta la mayoría de los condenados a prisión. Las reducciones se dan sobre todo en los los condenados a menos de un año de internamiento. Y de los 285 excarcelados entre 2008 y 2012, solo reincidieron 42 (15 por ciento), la mayoría en el primer año, periodo considerado «clave» y en el que el seguimiento y la red de apoyo familiar y de servicios resulta fundamental. Tanto Giráldez como Ruiz hicieron especial hicapié en que el perfil de los internos del psiquiátrico penitenciario es muy diferente al de la población reclusa en general. Su media de edad es alta (43 años) y el 75 por ciento está soltero y convive con sus padres o hermanos, «donde se genera la mayoría de los conflictos». De hecho, el 48 por ciento de las víctimas de sus delitos son familiares, especialmente las madres, un aspecto que para Ruiz debe ayudar a eliminar el estigma de que «son peligrosos y pueden atacar a cualquiera». El maltrato familiar es el delito más común (15 por ciento), seguido de las lesiones o las lesiones a agentes de la autoridad cuando acuden ante su conducta agresiva en casa. Solo un 3 por ciento es internado por homicidio y un 7 por ciento por tentativa. En cuanto a su dignóstico, hasta en un 75 por ciento la esquizofrenia es la principal enfermedad mental que padecen, si bien el 64 por ciento son o han sido drogodependientes o alcohólicos además. Sobre los factores que llevan a la reincidencia, los autores del estudio señalan que ni la duración de la medida impuesta ni el tiempo cumplido resultan tan determinantes como la implicación de la familia primero en las salidas programadas durante su internamiento y cuando salen, además de un seguimiento de los equipos sociales y de salud mental (un tercio ya habían pasado por estas unidades antes de delinquir y ser internados) y la participación durante su ingreso en actividades como las salidas terapéuticas con el personal del centro o los talleres ocupacionales de las entidades que tienen programas con el centro como Faisem o Asaenes. El psiquiátrico penitenciario es un recurso muy específico pero en el taller también se puso de manifiesto la problemática de la prevalencia de los trastornos mentales en las cárceles, donde según el Defensor, Jesús Maeztu, ocho de cada diez presos han tenido alguna vez problemas de salud mental, y donde falta una atención adecuada de ello.

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