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Cultura

¿Somos o no somos la historia del arte flamenco?

Nadie puede afirmar que el flamenco naciera en Sevilla, pero sí que fue la Meca de este arte en el siglo XIX. Los sevillanos desconocen muchas cosas de lo jondo en esta ciudad y las instituciones deberían hacer algo al respecto.

el 15 sep 2009 / 22:33 h.

Nadie puede afirmar que el flamenco naciera en Sevilla, pero sí que fue la Meca de este arte en el siglo XIX. Los sevillanos desconocen muchas cosas de lo jondo en esta ciudad y las instituciones deberían hacer algo al respecto.

Sevilla fue, en el último tercio del siglo XIX, la Meca del flamenco, la ciudad andaluza que tenía los dos cafés cantantes con más prestigio de España como fueron el Café Silverio y el Café del Burrero. Todas las grandes figuras de nuestro arte no sólo actuaron en estos y otros cafés, como El Filarmónico o El Novedades, sino que vivieron en nuestra ciudad y, en muchos casos, en ella se enterraron.

Pero, ¿quién sabe eso? ¿Saben los sevillanos dónde estuvieron esos cafés y dónde vivieron Silverio, Chacón, Carito de Jerez, las hermana Parrala, la Juanaca de Málaga, el Maestro Pérez, Lamparilla, el Perote de Álora, Ramón el Ollero, la Malena, la Macarrona, el Fillo o la Rubia de Málaga?

¿Para qué?, dirán los modernos, que son quienes nos llaman retrógrados a quienes investigamos en la historia, como si ser moderno fuera más importante. ¿Qué es ser moderno, en el flamenco? ¿Tener el último disco de la Niña Pastori?, ¿saber de dónde es Jorge Pardo?, ¿entender la música de Pitingo?

Hace algunos años ya intenté que Sevilla tuviera un museo de flamenco y me tomaron el pelo algunas instituciones, donde hay tantos antiflamenquistas como enchufados, que ya es tela marinera.

Más adelante propusimos que nuestra ciudad recreara en algún local céntrico el Café de Silverio, el del Burrero o el Novedades, con actuaciones diarias para que tanto sevillanos como del resto del mundo pudieran disfrutar hoy lo que fue aquella cultura que tanto nombre le dio a Sevilla. ¿Ustedes han visto algo de esto? Ahora que Sevilla se gasta tanto dinero en flamenco y que tenemos al mejor alcalde de su historia, el señor Alfredo Sánchez Monteseirín, se deberían llevar a cabo estos proyectos y, además, crear la ruta del flamenco en Sevilla. Pero no al estilo de la que ya existe, creada por la Junta, con conferenciantes sin idea y un fracaso total de público. ¡Con lo que nos cuesta!

Estaríamos hablando de editar una guía para que los flamencos del mundo sepan que el Café Silverio estuvo en la calle Rosario, el del Burrero en Sierpes y Tarifa, y el Novedades en la Campana; que Chacón tuvo varios domicilios en nuestra ciudad cuando apenas empezaba y que Manuel Torre murió en la calle Amapola; que en el siglo XVIII ya había una escuela de flamenco en la calle Goles y se hacían excelentes guitarras; que Manuel Vallejo nació en la calle Padilla y la Niña de los Peines, en Butrón; que Tomás Pavón era de la calle Leoncillos y que el Maestro Pérez murió en Amor de Dios, donde vivieron el Canario, Carito de Jerez y la Parrala; que Lamparilla murió en la Alameda de Hércules, siendo todavía un niño; que la gaditana Gabriela Ortega se casó con el Gallo en Sevilla, el mismo año del nacimiento del gran Manuel Centeno; que el mejor saetero de la historia, el Niño Gloria, acabó sus días en la calle Divina Pastora, en la más absoluta pobreza; y que el Planeta le compuso una caña a Joselito Pantoja, el macareno que pelaba como Dios y escribía libros.

Somos la historia del flamenco. ¿Por qué no lo decimos en voz alta?

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