Economía

Somos poco tarjeteros

El uso de tarjetas para pagar en España es inferior al de la UE pese a la amplísima red de cajeros

el 15 nov 2009 / 21:21 h.

Una red de cajeros automáticos que supera los 62.000 y unos 75 millones de tarjetas, de crédito y débito, dos de media por cada ciudadano mayor de edad, convierten a España en un paraíso para el llamado dinero de plástico. Un paraíso teórico, ya que su uso avanza aunque a ritmo lento.

"Sigue siendo inferior al de países de nuestro entorno", destaca Luis Álvarez Cascos, director de Marketing de Euro 6000, la red de cajeros -16.500- integrada por 34 cajas de ahorros.

"Es una cuestión cultural, de hábito, de control del gasto ligado a determinados tramos de edad, renta y lugar de residencia. Su uso es aún pequeño entre las personas mayores, en rentas bajas y en zonas rurales", afirma.

En Francia el 30% de los gastos del hogar se pagan con tarjeta, un porcentaje que en las familias del Reino Unido alcanza el 45% y en España se sitúa en el 16%, por debajo incluso de la media de la Unión Europea, que se aproxima al 25%.

"Administraciones y comerciantes no han hecho especial hincapié en cambiar esta situación. A los segundos les puede interesar por el dinero negro, y el Gobierno no ha visto en los medios de pago un camino para evitarlo", según relata el directivo de Euro 6000.

Datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) señalan que en el 63,1% de los hogares españoles, casi diez millones y medio de un total de 16.580.500, existen tarjetas de crédito.

José Carlos Cutiño, asesor jurídico de la Unión de Consumidores de España (UCE), abunda en la idea de "una cultura poco desarrollada" entre los españoles del pago con tarjeta, "aunque la tendencia va en la línea de un uso masivo. Los bancos -insiste- tienden a provocar situaciones en las que sea obligatorio".

Comisiones. "Nos llegan a casa sin haberlas pedido y con una información poco transparente respecto a las comisiones cobradas por su uso", alerta Rubén Sánchez, portavoz de Facua, asociación de defensa de los consumidores.

"Recibimos muchas quejas sobre el cobro de comisiones. Las tarjetas fomentan el consumo compulsivo, el gasto irracional y el endeudamiento de las familias", opina.

El Congreso acaba de aprobar la nueva Ley de Servicios de Pago que, entre otras medidas, reconoce a los comerciantes la posibilidad de aplicar recargos a las operaciones con tarjeta, si bien el Gobierno se reserva la facultad de limitar e, incluso, prohibirlos si lo considera oportuno.

La medida ha indignado a las organizaciones de consumidores, que hablan de boicot a los comercios que impongan recargos y animan a pagar en efectivo. La Confederación Española de Comercio asegura que "no prevén" hacer realidad lo previsto en la nueva ley.

Datos del Banco de España confirman el ritmo lento, aunque imparable, en el crecimiento del "dinero de plástico", y ponen de manifiesto que la crisis económica ha provocado que el número de tarjetas en circulación sea, a día de hoy, menor en un millón con respecto al año pasado, cuando se superaron los 76 millones. Disminución que es mayor en las de crédito que en las de débito.

Pero la crisis, según el supervisor, no ha provocado la desaparición ni de cajeros automáticos, cuyo número sigue creciendo -en el año 2000 eran 44.851-, ni de terminales de puntos de venta (tiendas), que en el segundo trimestre de 2009 superaban el millón y medio.

Un informe elaborado por Mastercard confirma que existen menos titulares de tarjetas de crédito, si bien quienes las poseen las usan más.

No en la tienda. "Somos un país muy tarjetero", dice Miguel Ángel Fraile, de la Confederación Española de Comercio, pero admite que se usan más para sacar dinero del cajero que para comprar. "Todavía hay mucha gente que prefiere pagar en efectivo". Motivos, inercia y resistencia.

El dinero de plástico tiene en las personas de entre 30 y 40 años a sus incondicionales. Lo usa el 82,5%, frente a un 54% de los que tienen entre 60 y 70 años.

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