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Economía

Son tiempos para robar

Con la campaña de la recogida de la aceituna de mesa, sempiternas quejas de los olivareros por unos robos que, además del perjuicio económico, daña a los árboles. Es tiempo de crisis y se teme que los hurtos aumenten, como ya ocurre con los transformadores eléctricos y los sistemas de riego.

el 15 sep 2009 / 15:54 h.

Con la campaña de la recogida de la aceituna de mesa, sempiternas quejas de los olivareros por unos robos que, además del perjuicio económico, daña a los árboles. Es tiempo de crisis y se teme que los hurtos aumenten, como ya ocurre con los transformadores eléctricos y los sistemas de riego.

Unos hurtan legalmente, es la autorizada rebusca. Otros, llamados luneros pues actúan al amparo de la noche, lo hacen con impunidad. Aquéllos y éstos conforman una estampa habitual en los olivares sevillanos de aceituna de mesa, ahora en época de recolección. Es tiempo de robos.

Tres perfiles. Jornaleros necesitados de dinero, gentes, ya mayores, que lo han hecho toda su vida y, por último, jóvenes para sacarse unas pelillas extra, aunque estos últimos son cada vez menos. Nunca solos, dos, tres, cuatro a lo sumo, las cuadrillas despiertan sospechas. Y este año de crisis económica ¿son más a quienes gusta lo ajeno?

Fuentes de la patronal agraria Asaja de Sevilla responden que no, más o menos como en campañas pasadas, si bien hay que tener en cuenta que la actual es más corta en producción y más tardía. Existen comarcas, como la de Estepa, que no han hecho sino comenzarla y, además, existen agricultores que aguardaban a las recientes lluvias del fin de semana para ver si las aceitunas ganaban peso. Pero, agregan, otro factor se une a la más o menos estabilización de la rapiña en el olivar, y es el descenso de precios que soporta el producto.

Es más. En este 2008, y aunque los atracos a los árboles ni han faltado ni faltan, han sido más abundantes los cometidos en las instalaciones de riegos (sustracción de tuberías) y transformadores eléctricos (para vender el cobre que contienen), según comentan desde la asociación agraria que preside Ricardo Serra. Pero, ¿por qué siempre son los aceituneros los que más se quejan del desvalijo?

Las mismas fuentes responden que por la propia fisonomía de las fincas. Por ejemplo, la de olivar suele ser de mayor dimensión que la de naranjo, y ésta, por ende, tiene más vigilancia. Eso sí, los robos de cítricos son corrientes en invierno, y si no de dónde salen tantas naranjas de los puestos que salpican las carreteras, esas bolsas de malla roja que señalan dónde se venden.

En general, aseguran desde la Federación Andaluza de Cooperativas Agrarias (Faeca), "el problema de los robos en el campo andaluz está cada vez más extendido".

Por lo pronto, Faeca, que preside Antonio Luque, ha reclamado a la Consejería de Agricultura que desautorice la rebusca en Sevilla, por tratarse de una medida que, hoy en día, ya ha perdido su sentido original -recoger las olivas aisladas que han quedado tras las labores de recolección- "y lo único que sirve es para justificar la aceituna robada". Este último extremo también lo denuncia la patronal Asaja.

Asimismo, las cooperativas reclaman el control de los puntos de compra de aceituna por parte de las distintas delegaciones provinciales del departamento dirigido por el consejero Martín Soler, así como una mayor supervisión de las subdelegaciones del Gobierno, "para asegurar que las fuerzas del orden actúan con una mayor contundencia y eficacia en el control de las sustracciones de productos".

Junto con el lógico daño económico que conlleva el robo de las aceitunas, desde Asaja resaltan, además, "los destrozos" que los ladrones causan a la arboleda y a las infraestructuras de riego por goteo.

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