Cultura

Sorolla se mide con sus contemporáneos

La luminosidad de la obra de Joaquín Sorolla y el simbolismo costumbrista que caracterizó a Ignacio Zuloaga se muestran junto a obras de otros artistas de su época en una exposición que ha sido inaugurada en Málaga con fondos procedentes del Museo de Bellas Artes de La Habana.

el 15 sep 2009 / 08:01 h.

La luminosidad de la obra de Joaquín Sorolla y el simbolismo costumbrista que caracterizó a Ignacio Zuloaga se muestran junto a obras de otros artistas de su época en una exposición que ha sido inaugurada en Málaga con fondos procedentes del Museo de Bellas Artes de La Habana.

Sorolla y sus contemporáneos reúne diecisiete pinturas del artista valenciano y nueve de Zuloaga y se completa con 34 obras de autores españoles de finales del siglo XIX y principios del XX como Hermen Anglada, Manuel Benedito, Gonzalo Bilbao, Santiago Rusiñol o Julio Vila.

Las cuadros, que viajan entre el realismo y la vanguardia, reproducen paisajes, retratos y el costumbrismo español de la época y, en el caso de Sorolla, introducen la luminosidad "que supo atrapar con su pincel al respirar con aliento propio, ofreciendo un derroche de color y de calor", aseguró en rueda de prensa la comisaria de la pinacoteca cubana, María Castro.

Nacido en el seno de una familia modesta, Joaquín Sorolla fue heredero de la pintura naturalista y de género y, tras una estancia en París, su sensibilidad se volcó por el color y la luminosidad del impresionismo, aunque nunca estuvo adscrito a este movimiento pictórico.

De las obras del valenciano escogidas destacan Niña (1904), Elena entre rosas (1907), Valenciana recogiendo naranjas (1908), Generalife, Granada (1910) o Descanso (1915). También destaca el conjunto de pinturas expuestas de Zuloaga, que se caracterizan por el simbolismo, "la idea como expresión legítima del arte", que configura del mismo modo lo español como "excelencia" y representa la realidad social de la nación hispana "para que se medite sobre ella", según María Castro. El pintor vasco fijó temporalmente su residencia en París, donde se relacionó con artistas revolucionarios como Gaughin, Toulouse-Lautrec, Vincent Van Gogh y Maxime Dethomas; mientras que el retrato constituyó el género más utilizado por el pintor, en la búsqueda de las raíces autóctonas de su nacionalidad.

De él se muestran los cuadros Paisaje de Antequera (1923), El palco (1917), Toros en Sepúlveda (1915), Mi prima Esperanza (1914) o Retrato del pintor Pablo Uranga (1905).

La exposición Sorolla y sus contemporáneos, que por primera vez visita Málaga bajo el patrocinio de Unicaja, se podrá ver hasta el próximo 31 de agosto en la sala de exposiciones de la entidad financiera de la capital malagueña y en la sede de la Sociedad Económica de Amigos del País, donde se exhiben 28 y 22 obras, respectivamente

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