Cultura

Sorprendente adiós al cantaor más incomprendido y odiado

el 16 dic 2010 / 20:33 h.

Las muestras de cariño hacia Enrique Morente se suceden en Granada.
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¿Se puede odiar a un cantaor de flamenco? Por muy difícil que resulte creerlo, se puede. Enrique Morente llegó a ser un cantaor odiado. Recuerdo unas declaraciones en El País de un gran maestro del cante en las que reconocía abiertamente que odiaba al Maestro. El mismo que estos días ha declarado que era "un genio". Creo que después de Pepe Marchena, el cantaor más incomprendido de todos ha sido el maestro de Granada. Sin embargo, su despedida ha sido sorprendente. ¿Qué ha ocurrido? Muchos medios, como la televisión, sobre todo, se han volcado más con el padre de Estrella Morente que con el artista que tan importante obra musical nos ha dejado. Pero no es el momento de polemizar sobre este desagradable asunto.

El pasado miércoles, en Granada, el Maestro fue despedido de verdad por quienes han entendido su arte y valoran su importantísima labor. Por eso no hubo tanta gente, aunque hayan dicho algunos medios que se dieron cita no sé cuántos miles de personas. Ni hubo tantos miles como se ha dicho ni acudieron tantos artistas como esperábamos, aunque estuvieron por allí Manolo Sanlúcar, Mariquilla, Manolete, Vicente Amigo, El Chozas, Eva Yerbabuena, Javier Barón, Arcángel, Farruquito, Chiquetete, José Antonio Rodríguez, Marina Heredia, el cantautor Paco Ibáñez, Miguel Ríos, Juan Carlos Romero, Paco Jarana, Pedro Barragán y Antonio Campos, entre otros muchos.

Echamos de menos a muchos compañeros y muchas compañeras de Enrique Morente, sobre todo en Granada, en su tierra, donde se le dio el último adiós y donde ahora se van a dignar a rotular una calle con su nombre. Suponemos que habrán caído cuando lo han decidido también en Madrid.

Fue enternecedor ver la tarde del miércoles a tantos jóvenes en la capilla ardiente que se instaló en el mismísimo escenario del Teatro Isabel la Católica. Morente ha cautivado a varias generaciones de artistas y aficionados a lo largo de su trayectoria artística. Muchos deambulaban por las calles de Granada con los ojos llenos de lágrimas, como el hijo de Carmen Linares, que toca la guitarra, o el también guitarrista Pedro Barragán. Enrique siempre tuvo una preocupación especial por los jóvenes, de ahí que llevara siempre a muchos  como acompañantes, entre ellos a su propio hijo, que también canta. Y no sólo del mundo del flamenco, sino de rock, el jazz o el pop. La influencia del Maestro no puede reducirse sólo a quienes quieren imitar su estilo, sino a diversos campos de la música y la poesía; del arte en general.

No esperábamos este adiós al Maestro, y no es porque no se lo haya ganado. Sencillamente, porque ha sido siempre un artista incomprendido por una gran parte del mundo del flamenco, sobre todo por la más conservadora, la más retrógrada.

No dudamos de que a partir de ahora la figura de Enrique Morente va a ser más reconocida. Su obra discográfica, que está toda en el mercado desde hace años, será estudiada con interés por los especialistas. Es una lástima que haya tenido que morir para que algunos reconozcan públicamente su importancia. Esto es muy propio de nuestro país. Supongo que también ocurrirá en el resto de países del mundo. No hay nada como morirse para que te echen cuenta.

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