Sospechoso de principio a fin

Bretón despertó dudas desde el mismo día de la desaparición. Destacan su tranquilidad, el cambio de versión y la falta de interés.

el 29 jun 2013 / 23:23 h.

breton-juicio-analisisDesde el minuto uno pensamos que no era un caso de desaparición”. Estas son las palabras del jefe de la brigada de Policía Judicial de Córdoba, José Miguel Sáenz, quien afirmó el jueves pasado, durante su declaración en el juicio contra José Bretón por el presunto asesinato de sus dos hijos, que los agentes dudaron desde el primer momento de la versión ofrecida por el padre. Esta opinión, además, ha sido respaldada por los testigos que han declarado en la segunda semana de juicio: personas que estaban en el Parque Cruz Conde y la Ciudad de los Niños, investigadores e incluso algún miembro del entorno de la cárcel, a quien Bretón habría dicho que “tenía que haberle hecho caso a su hermana y matarla a ella (Ruth Ortiz) y no a lo niños”. Los testimonios han pasado de desdibujar la imagen de “padre bueno” a poner de manifiesto una actitud, y unos hechos, que resultaron extraños a quienes rodeaban al acusado y hasta llegaron a sorprender: el día de su detención, José Bretón contó que había perdido a sus hijos, de 6 y 2 años de edad, cuando los dejó solos en la calle para buscar aparcamiento. Nadie vio a Ruth y José. Bretón asegura que los niños desaparecieron en el Parque Cruz Conde, pero ninguno de los testigos los vio en este lugar en la tarde del 8 de octubre del 2011. Dos jóvenes han afirmado que el acusado tampoco estuvo sentado en la barra de ejercicios donde supuestamente descansaba cuando los pequeños desaparecieron entre la gente. Es más, nadie sostiene que aquel sábado por la tarde hubiese muchas personas en el parque. Tanto los policías como los monitores de la Ciudad de los Niños han mostrado su extrañeza por la actitud “tranquila” que mantuvo –un comportamiento que contrasta con el de otros padres que pierden a sus hijos, según apuntaron– y los vecinos de Las Quemadas han recordado un olor “desagradable”, pero no vieron la columna de humo que sí detectó el Infoca. . “Un origen criminal”. El excomisario Serafín Castro, que dirigió la investigación sobre el paradero de los pequeños, ha destacado que desde que comenzó este caso “no teníamos duda de que la desaparición tenía un origen criminal” y estaban convencidos de que “los niños tenían que estar ahí (en la parcela) sí o sí”. Por otro lado, el jefe de la Policía Judicial de Córdoba, José Miguel Sáenz, ha precisado durante su comparecencia que pensaron que “el padre podía tener relación” con lo sucedido, porque encontraron “contradicciones” en el relato y les llamó la atención “la extraña situación de la hoguera”, lo que les llevó a creer que su versión “era un invento” y a tener “la conclusión rotunda de que los niños no iban en el coche cuando salió de la parcela”. Actuaba “como si no fuera con él”. Según los testigos, los actos del padre han sido poco normales desde el comienzo de la búsquedade los pequeños. Así, unos de los policías ha apuntado que “en ningún momento” buscó de forma activa a Ruth y José el sábado que los perdió, y un segundo agente ha reconocido que, por su forma de proceder, “pensé que se los había cargado”. No obstante, este sería solo el comienzo. Los agentes que participaron en los rastreos de Las Quemadas han manifestado que en una de estas jornadas les invitó a comer allí, en otra fue a buscar un casete para poner música y otro día aceptó como “un buen plan” la propuesta que le hizo uno de ellos: “Vemos el partido, merendamos algo, nos dices dónde están los niños y cómo losas matado, y luego nos vamos de putas”, le sugirió. Según Serafín Castro, en estos días el padre actuaba “como si no fuera con él” lo sucedido, a pesar de que sus hijos estaban en paradero desconocido y en algunas de estas jornadas ya se encontraba detenido. “Tenía que haberla matado a ella”. Por otro lado, en la segunda semana del proceso judicial en el que el padre de Ruth y José se enfrenta a 40 años de cárcel, dos testigos han narrado al jurado popular unas confidencias en las que el acusado habría reconocido su implicación en los hechos. El primo de Ruth Ortiz, Juan David López, ha ratificado que en una visita a la cárcel, el padre admitió que sus hijos “está muertos”, pero no sabía cómo decir la verdad al abuelo de los niños. Una versión que se confirmaría con el testimonio de un preso, que ha declarado que Bretón le comentó: “Tenía que haber hecho caso a lo que me dijo mi hermana y haber matado a mi mujer en lugar de a mis hijos”. Estos testimonios se suman, además, a los ya ofrecidos por el cuñado de José Bretón –quien cree que el acusado ha hecho “algo malo” a sus sobrinos– y la abuela materna, Obdulia Ramos, a quien el padre le habría dicho que “es la última vez” que veía a sus nietos, cuando se los entregó para que los niños viajasen con él a Córdoba el día de antes de su desaparición. Sobre la validez de los restos de la hoguera. En la segunda semana de juicio, distintos testigos se han referido también a las pruebas encontradas en la hoguera y las circunstancias en las que fueron analizadas y preservadas. De este modo, la manipulación de los restos óseos y la cadena de custodia es una de las líneas de defensa del acusado, y su letrado sostiene que estas pruebas no fueron debidamente protegidas. El error cometido por Josefina Lamas, quien afirmó en un primer examen que los restos no eran humanos, también ha sido abordado en diferentes momentos, y en todos ellos los declarantes han sostenido que esta perito trabajó sin presión. Además, el excomisario Serafín Castro ha asegurado que estas pruebas han sido controladas y con ellas “no hay duda” de que los pequeños fallecieron en Las Quemadas. Por otro lado, un mando de la Unidad de Delincuencia Especializada y Violenta (de la que era jefe Castro) ha sostenido que el forense Francisco Etxeberría sí contaba con autorización judicial para analizar estos huesos, un aspecto cuestionado por el abogado de Bretón, José María Sánchez de Puerta. Las dos caras de Bretón. La participación de los investigadores y los testigos oculares ha llegado después de una primera semana en la que otros testimonios (sobre todo de familiares y conocidos) han descrito al padre de Ruth y José como una persona maniática, poco cariñosa, que ejercía un elevado control sobre sus hijos y ya había anunciado que se vengaría de su esposa por separarse de él, además de que no se iría de este mundo sin matar a alguien. Pocos han sido los que han apoyado su buena labor como padre y su exmujer, Ruth Ortiz, ha destacado que ahora es consciente de que vivió “con un asesino en potencia”. Una idea que mantiene la fiscal, María de los Ángeles Rojas, pero no así su abogado, quien sostiene que “no es tan malo como lo han puesto” y sigue pensando “que sus hijos están vivos.

  • 1