Economía

'Soy enemigo del monopolio que tratan de imponer las low cost'

Si alguien sabe cómo ha evolucionado el turismo sevillano en los últimos tiempos es el presidente de Viajes y Congresos Távora. Tras 50 años de profesión asegura que la capital hispalense debe apostar por convertirse en un destino de alto poder adquisitivo

el 16 sep 2009 / 07:52 h.

-Mejor que usted no lo va a saber nadie. ¿Viajan mucho los sevillanos?

-Llevo 50 años de profesión. He conocido la Sevilla desde el inicio de los inicios del turismo, en los sesenta. Fue entonces cuando la gente empezó a darse cuenta de que las vacaciones son sagradas. Viví la gran revolución con la introducción del avión a reacción, que acercó los destinos y abarató los costes y todo el mundo empezó a viajar más. En concreto, los sevillanos no son de los que más viajan. En España, los más viajeros son catalanes, vascos y madrileños. Los destinos varían dependiendo del presupuesto y de las ganas. El principal del sevillano es la playa más cerquita que tenga, desgraciadamente.

-Una persona que lleva en el sector tantos años debe haber conocido mucho mundo...

-Ya menos, pero en los setenta y ochenta, cuando estaba en Internacional Expreso, del Grupo Rumasa, cogía mi maletín, salía destino a Alemania y aparecía a los 15 días volviendo desde EEUU. He hecho al menos tres viajes en los que he dado la vuelta al mundo en un mismo desplazamiento.

-La mayor parte de su trayectoria ha sido por cuenta ajena. ¿Cuándo se lanza en solitario?

-Cuando acabó la Expo 92 monté Viajes y Congresos Távora con un socio estupendo, mi hijo, técnico en Turismo y profesor en la Universidad. Estamos especializados, como el nombre de la empresa indica, en congresos. Habré organizado en Sevilla más de 600. De los diez más grandes que se han hecho, ocho los he organizado yo, además de prestigio enorme.

-¿Por qué los congresos?

-Vi que el sol y playa era de bajo poder adquisitivo y que sería interesante para la Costa del Sol, pero que Sevilla necesitaba otra cosa. Cuando llegó la Expo ya era un gran experto en congresos. De hecho, siempre digo que si mi trayectoria profesional hubiera sido en Málaga o fuera malagueño, la Junta me tendría como un ídolo en el turismo por la cantidad de ellos que he organizado, pero soy sevillano.

-Entonces está absolutamente de acuerdo con la ampliación de Fibes.

-Por supuesto. La gran inversión que supone, con tres o cuatro congresos importantes al año, ya merece la pena. Para el mes que viene ya tenemos seis congresos y algunos rozan las 600 personas. Eso es muy importante para restaurantes, taxis, imprentas, traductores... La fecha que tenemos para la finalización de las obras es otoño de 2010 y a partir de ahí habrá que venderlo. Sevilla con esas instalaciones volverá a ser una ciudad única, como pasó entre 1991 y 1993, que éramos los únicos que teníamos un palacio con 1.000 plazas, el AVE. Ahora, palacios de congresos, los hay hasta por barrios.

-¿Está definido Sevilla como destino de congresos?

-En los años sesenta hice un estudio de turismo en la Costa del Sol y 40 años después sigue igual. Es un turismo de mucha cantidad y poca calidad. Desgraciadamente en España, las administraciones autonómicas sólo piensan en eso para fomentar el turismo, excepto los catalanes. A cualquiera que salga de eso le va bien, como Valencia. Y aquí se sigue con lo mismo.

-Con más congresos, ¿quedará Sevilla como destino para todos los bolsillos, teniendo en cuenta que la otra gran apuesta es la de vuelos de bajo coste?

-Me gustaría que se potenciara el turismo de alto poder adquisitivo. El turista de bajo coste acude a uno o dos proveedores como mucho. El de congresos, necesita entre 25 o 30.

-¿Qué opina de las low cost?

-Soy enemigo del monopolio que quieren imponer, quiero que haya más líneas regulares y que el cliente escoja. Sevilla no es una ciudad de bajo coste para otras cosas.

-¿Cómo se enfrenta una empresa como la suya a las grandes compañías del sector?

-Este año estoy viendo que los grandes grupos verticales tienen problemas de liquidez y la manera de afrontarlo es haciendo unas campañas de publicidad asombrosas que acabarán pasándoles factura. Hay una lucha entre nueve o diez de ellas. Posiblemente, muchos estén haciendo dumping -vender por debajo de coste- para tener liquidez. Como en todas las guerras, habrá muertos y heridos.

-¿Cuál es el futuro del negocio?

-La especialización. Tenemos una red de nueve oficinas y nos dedicamos a todo, pero siendo especialistas en cada apartado. Por ejemplo, en un pueblo, los congresos no tienen nada que hacer. Hay que ser profesional, ser asesor y consejero del cliente. La creatividad es muy importante, porque el precio no es todo.

-¿Cómo le afecta internet?

-Para nosotros es una estupenda herramienta de trabajo. Pero cuando quiero ir al médico no se me ocurre meterme en internet porque me duele la barriga, me voy a un especialista. Cuando uno va de viaje, que internet sirva de consulta, pero que luego vaya a un profesional, que es el que le va a dar garantías y no le va a costar más. Nosotros tenemos marca en la red, pero el trato humano hace mucho.

-¿Cómo se puede vender el verano sevillano?

-Tendríamos que empezar a vender ya el verano que viene, con una magnífica oferta cultural para convencer a la persona que vaya a la playa de que se pase dos o tres días por Sevilla como complemento del sol y playa, porque la gente se va a seguir yendo a esos destinos. Los conciertos, por ejemplo, han sido un éxito. Si hubiese ópera o algo deportivo importante, sería mejor. Si en Sevilla hubiera al año 17 bienales de flamenco sería estupendo.

  • 1