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'Soy mejor que una calculadora'

No se le resiste ninguna operación y es capaz de recordar datos imposibles, aunque nunca estudió demasiado, pero su talento y su pasión por la lectura lo han convertido en un genio. Tras ganar seis concursos, Sebastián se enfrenta hoy a su mayor reto: la final del Gran Quiz. 18 concursantes y 400.000 euros.

el 15 sep 2009 / 07:51 h.

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No se le resiste ninguna operación y es capaz de recordar datos imposibles, aunque nunca estudió demasiado, pero su talento y su pasión por la lectura lo han convertido en un genio. Tras ganar seis concursos, Sebastián se enfrenta hoy a su mayor reto: la final del Gran Quiz. 18 concursantes y 400.000 euros.

Posee una de las mentes más rápidas y sabias de todo el país, pero él no se siente especial, ni un genio, simplemente "un poco inteligente -tiene un coeficiente de 140 sobre la media de 100- y muy inquieto". La mitad le viene de nacimiento, como explica este sevillano de pura cepa, "es innato". La otra mitad la ha cultivado, pero no a base de hincar codos, sino de leer mucho y de obligar a la mente "a relacionar, no a memorizar". Precisamente esta capacidad es la que ha llevado a Sebastián Cárdenas a ser el único sevillano que puede optar a los 400.000 euros de la final del concurso el Gran Quiz, que retransmite Cuatro.

Aunque lleva desde el año 2000 siendo un participante estrella en varios concursos, esta noche se enfrenta a uno de los mayores retos de su exitosa y adinerada carrera (ha ganado cerca de 36.000 euros) como concursante. ¿Sumará un triunfo más? A él no le preocupa: "Yo me doy por satisfecho con la experiencia". Aunque reconoce que el premio es "muy goloso, el mayor al que he optado, y sería algo frustrante no ganarlo".

Durante un par de meses se preparó 40.000 preguntas del programa, trabajo que tuvo que compaginar con el suyo de verdad, el de Inspector de Educación en la Junta de Andalucía.

Se incorporó como repescado a los cuatro últimos programas del Gran Quiz. Ha respondido, y acertado, centenares de preguntas de historia, ciencia, deporte, literatura e incluso cine, música, televisión y corazón, aunque éstas últimas son las que peor se le dan: "Es mi handicap: nunca conseguiré recordar dónde se casaron Jesulín de Ubrique y María José Campanario", explica.

Sin embargo, recuerda a la perfección la fecha de la conquista de Sevilla por San Fernando -y otro hitos históricos- y es capaz de realizar operaciones matemáticas de varias cifras a la misma velocidad que una calculadora, pero de forma más exacta: "Consigo sacar todos los decimales posibles en una operación; la calculadora redondea, yo no".

El método que sigue, según explica convencido, es muy sencillo: "Me imagino la cuenta en mi cabeza, la dibujo con la mente, y la voy resolviendo". Esta capacidad de relacionar y de hacer funcionar la mente es la que ha hecho que su cerebro sea de los más privilegiados de España. "Uso técnicas mnemotécnicas de relación".

Con frases como Mi vecina toma mucho jamón, siempre utiliza naranjas podridas, Sebastián enseñó a sus hijos los planetas del sistema solar. "Con la primera letra de cada palabra", explica. Y así, "estableciendo relaciones", consiguió ejercitar su mente. De hecho, asegura que él tiene que estudiar viendo la tele, escuchando música o incluso con su familia hablando cerca. "Esto me sirve para relacionar lo que tengo que aprenderme con lo que está pasando en ese momento, y luego es mucho más fácil recordarlo". Sin embargo, estas técnicas no son fáciles de aplicar: "Muchos me dicen que es más complicado recordar la técnica que uso que lo que me tengo que aprender".

Su historia televisiva empezó con una broma de sus hijos: echaron su solicitud en su primer concurso: 50x15. Lo llamaron, pasó los numerosos casting, participó y ganó 18.000 euros. A partir de ahí no ha dejado de acudir a concursos: Pasapalabra, Cifras y letras, El rival más débil, Saber y ganar -su programa fetiche-, El gran slam y Palabra por palabra. "Pensé que no iba a superar mi timidez, pero la verdad es que no me ponía nervioso, acertaba igual que si estuviera jugando con mis hijos y encima era algo que me estimulaba, que me subía la adrenalina". Por ello, se confiesa un "fanático de los concursos".

Eso le obliga a gastar las vacaciones de Navidad y Semana Santa para acudir a los programas: "Se suelen grabar varios seguidos, así que no pierdo muchos días", explica. Y aunque se considera un "tipo normal", al que le gusta salir con su mujer, viajar y quedar a tomar "tapitas y cervezas" con los amigos, forma parte de ese reducido grupo de personas que en lugar de hacer crucigramas mientras ve la tele o una película se dedica a descomponer en números primos largos listados de cifras. Esta noche se sabrá si Sebastián suma un éxito más.

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