Cultura

"Soy una mezcla de Elena Benarroch, Nati Mistral y Pitita Ridruejo"

ENTREVISTA. La Terremoto de Alcorcón. La maestra de ceremonias de ‘The hole’ –que, estos días, se representa con todo vendido en el Teatro Lope de Vega–, es tanto una mujer apasionante, con un gran sentido del humor, como una actriz dotada con unas dotes excepcionales para los escenarios.

el 14 feb 2014 / 23:00 h.

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La Terremoto se descubre como una gran intérprete en "The hole". / Paco Manzano La Terremoto se descubre como una gran intérprete en "The hole". / Paco Manzano Su auténtico nombre es Pepa Charro y, aunque comenzó tarde en el mundo del espectáculo, ha logrado en él hacerse un lugar propio como La Terremoto de Alcorcón, personaje que saltó a la fama a través de internet (parodiando a artistas como Madonna), y que, poco a poco, ha sido requerida hasta por el mismísimo Pedro Almodóvar (en Los amantes pasajeros). Criada en La Palma del Condado, posee una simpatía y un carisma únicos que, estos días en el teatro Lope de Vega, constituyen uno de los principales atractivos en The hole el cual, hasta finales de la semana que viene, ha colgado en taquilla el cartel de No hay billetes. - Imagino que la experiencia en The hole es fabulosa… Así es. Van a cumplirse tres años desde que estoy ahí y la verdad que feliz y contenta. Venimos de pasar seis meses en Barcelona y mi papel es el de maestra de ceremonias. Es una historia que sucede en una casa y en la que estoy enamorada y lo quiero compartir con los espectadores acompañada de una serie de artistas que me visitan en mi casa y hacen su "show". Hay que dejarse sorprender y dejar los prejuicios fuera. - ¿Existen muchos prejuicios en España? Sí. La envidia es un gran problema aquí. The hole lo ven en Londres y la gente vendría maravillada pero, como es nuestro, se critica todo. Tenemos muchos cocos y uno de los más es Paco León, el gestor de esto desde su nacimiento. - Para usted es un paso más en ascenso dentro de su carrera… He pasado de ser frikilandia a una mezcla de Elena Benarroch, Nati Mistral y Pitita Ridruejo. Ese estatus te lo da la madurez, los años de experiencia, que te han seguido y te han aceptado… - ¿Se siente incomprendida quizás? Verás, en mi caso decir aquello de «ni canta, ni baila pero no se la pierdan» no cabe porque era de una tan grande como Lola Flores pero algo así… Ahora me han llamado de un programa de TVE, El pueblo más divertido, y me han catalogada de cómica. Es la primera vez de mi vida pero yo lo que me siento es vedette de los pies a la cabeza. No tengo el cuerpo de otras, porque no paso horas en el gimnasio y no tengo nutricionista, pero tampoco me hace falta. La revista es un género en extinción que hay que reivindicar siempre. Cuando estuve en El Molino me seguía una orquesta y me pusieron un penacho de plumas que valía más que tu casa, y una peluca y un maquillaje divino… ¡Ya no quiero videoclips de treinta euros! ¡Que los hagan los jovencitos! terremoto-02 Más que artista, este singular personaje se considera vedette. / Paco Manzano Soy tardía, en general (risas). Yo estaba de Erasmus por Comercio Exterior y mi hermana, que hizo Imagen y Sonido, dejó su trabajo y lo cogí. Acabé dirigiendo el Departamento de Audiencias de una productora y, como siempre estaba cantando copla, una vez vino Lauren Postigo a un programa y me pidieron participar. Salí del público, como de sorpresa, me vieron por la tele los de Diabéticas Aceleradas y me llamaron a Mallorca… y me fui. - ¿Y dejó la seguridad por la inestabilidad? Fíjate. Es la peor profesión del mundo pero es maravillosa. También he tenido mucha suerte. Si me hubiera llevado muchos palos, lo mismo no habría aguantado. Otros se acaban cansando y lo dejan. - ¿Son muy diferentes Pepa y La Terremoto? Cada vez menos. Ya no sé quién es quién. En la maleta compartimos un montón de cosas. Compro a la vez para las dos. Incluso he llegado a mirarme en el espejo con la peluca y pensar… «Tengo que cortarme las puntas». (risas). - ¿Dice todo lo que piensa? Sí. A lo mejor por eso hago menos de lo que debería (risas). Pero tampoco te creas… Soy muy diplomática. Antes era más impulsiva pero he ganado inteligencia y, con aceite, todo entra mejor… - ¿La confunden con un hombre? Sí. Mucha gente lo cree. Por eso el único disco que hice tenía una portada con mi cabeza y un cuerpo de tío. Me da igual. Vengo del mundo de los travestis. - Pero en la calle no la conocerán, ¿verdad? Nadie. No tengo ese punto de vanidad ni me apetece. Almodóvar me dijo que me quitara la peluca pero es muy cómodo pasear y que piensen que soy una señora de sesenta años… Como Carmina Barrios, la madre de Paco León. Eso le da encanto al personaje. - ¿Hay algo que la pueda dejar callada? Ahora mismo me has dejado sin palabra (risas). En realidad soy muy tímida y se me pilla por todos lados. Me da rabia ser tan simple y tan básica. A partir de los 30 piensas más en lo que pudiste haber hecho y no hiciste y a mí no me ha dado tiempo a ver todas las pelis de culto que hubiera querido pero… ¡qué más da! - Su historia de amor en The hole es… ¿con una rata? De cinco patas (risas). Se llama Cristóbal y es el eje de mi vida. Quien no ha estado en el agujero, no sabe lo que es respirar. - ¿Y qué pasa al final? Bueno, es sencillo pero conmovedor. Va sobre la vida. Lo hemos respetado todos los maestros de ceremonia porque funciona muy bien. Han sido dos o tres años muy difíciles en los que nadie tenía ganas de nada y de lo que se trata es de vivir… y ya está.

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