Economía

Standard and Poor's baja la nota de Andalucía al desconfiar de sus presupuestos

La firma recorta de notable alto a notable la calificación crediticia, lo que encarecerá sus emisiones.

el 15 nov 2011 / 22:45 h.

La consejera andaluza de Hacienda y Administración Pública, Carmen Martínez Aguayo.

La agencia de calificación Standard and Poor's (S&P) ha rebajado un escalón la nota a largo plazo de Andalucía de AA- a A+, a la que mantiene la "perspectiva negativa" debido a posibles desajustes presupuestarios, esto es, la posibilidad de que "registre una ejecución presupuestaria "más débil" de la que ahora espera para 2011 y 2012, con desviaciones causadas por menores controles sobre los gastos y las inversiones. La nota equivale a un notable.

La pérdida de este peldaño se traduce en que S&P pasa de considerar que Andalucía contaba con capacidad muy fuerte para cumplir con sus compromisos financieros a estimar que tiene una gran capacidad para ello, aunque algo más vulnerable a cambios circunstanciales o condiciones adversas. Según indicó, los analistas estiman que la comunidad "registrará resultados presupuestarios débiles en 2011 y 2012 debido a desviaciones en los ingresos".

Asimismo, S&P indica que la "perspectiva negativa" refleja su opinión sobre el riesgo de que Andalucía "registre una ejecución presupuestaria peor de la esperada en 2011 y 2012", así como que "encuentre mayores dificultades para tener acceso a la financiación externa de las que ahora esperamos". Adicionalmente, la perspectiva sobre Andalucía "refleja el impacto de una hipotética revisión de la opinión sobre el marco institucional para las autonomías de régimen común".

En su estimación, la firma recuerda que "en la primera mitad de 2011, Andalucía registró un déficit del 1,5% del PIB regional, ya por encima del objetivo establecido por el Gobierno central para las regiones españolas en 2011 -fijado en el 1,3% del PIB regional-, y por encima de la media de las comunidades, situada en el 1,2%".

Los analistas prevén "un deterioro en la ejecución en términos presupuestarios de 2011 comparada con el año anterior". Así, estiman que "el ahorro bruto de Andalucía bajará a un -3,6% de los ingresos operativos en 2011, comparado con un 1,5% en 2010".

Además, proyectan "un déficit presupuestario después de inversiones del 17,1% de los ingresos totales, comparado con un 14,9% en el año anterior". Las estimaciones para el déficit presupuestario de Andalucía tienen en cuenta su decisión de considerar los ingresos procedentes de operaciones de sale and lease back -que estiman en 450 millones para 2011- como "deuda en lugar de como ventas de activos, de acuerdo con nuestros criterios".

La Consejería de Hacienda y Administración Pública enmarcó la revisión regional en el contexto generalizado de rebajas de calificaciones en el mundo. Pese a ese "previsible" recorte, dijo, Andalucía aún está entre las regiones que mantienen los niveles A.

Bruselas se echa atrás ante las agencias de calificación

La Comisión Europea dio ayer marcha atrás y descartó de momento prohibir a las agencias de rating que publiquen notas sobre los países de la UE rescatados (como Grecia, Irlanda o Portugal) o los que negocian planes de ayuda internacional.

Tras un largo debate, el Colegio de Comisarios descafeinó la mayor parte de las propuestas del responsable de Servicios Financieros, Michel Barnier, para reforzar el control sobre estas agencias, pese a que los líderes europeos les han acusado reiteradamente de agravar la crisis de deuda de la Eurozona.

En concreto, los comisarios tumbaron en primer lugar la idea de Barnier de dar poderes a la Autoridad Europea de Mercados para que pueda suspender durante dos meses la calificación de los países en crisis. Su objetivo era, según explicó él mismo, evitar “añadir inestabilidad a la inestabilidad”. De hecho, aseguró que esta propuesta “quizá era demasiado innovadora” y que no se abandona, sino que se retrasa. “Necesitamos tiempo para convencer y detallar las medidas técnicas de aplicación”.

Bruselas rechazó, asimismo, la iniciativa de Barnier de prohibir fusiones entre grandes agencias de rating y, por último, renunció a una de las principales ideas que había sopesado para aumentar la competencia en el sector: crear una firma europea de calificación de riesgos, apoyada por París, Berlín o Madrid.

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