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Su señoría, el ingeniero

El Colegio de Ingenieros Técnicos crea un servicio de mediación para resolución de conflictos entre particulares y empresas sin necesidad de pasar por los tribunales, lo que permite ahorrar tiempo y dinero

el 09 nov 2014 / 11:32 h.

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Una herencia, una factura impagada, un conflicto con una compañía suministradora. Son algunos ejemplos de problemas muy cotidianos a los que se enfrenta el ciudadano y que en muchas ocasiones, más de las deseadas, acaban en los tribunales. Allí los pleitos se eternizan, especialmente tras la saturación que sufren por el elevado número de asuntos que reciben por la crisis. Existe una alternativa, mucho más rápida y barata: la mediación extrajudicial. Esa vía por la que se evitaría que muchos conflictos estuvieran hoy inundando los juzgados, convertidos en expedientes a los que les queda una larga espera hasta alcanzar una solución. Una opción que cuenta con el respaldo de los jueces y magistrados y a la que ahora se suman los Ingenieros Técnicos de nuestra ciudad, que van a ser formados para poder actuar de mediadores a fin de resolver este tipo de conflictos. El proyecto está a punto de arrancar, en Cádiz ya está también muy avanzado, después de que el Consejo General de la Ingeniería Técnica Industrial haya impulsado este iniciativa a nivel nacional. De hecho, desde esta institución se ha creado el Instituto de Mediación de Ingenieros (In.Me.In), que se encargará de formar a todos los técnicos que quieran reconducir su carrera como mediadores. «Esperamos que en Sevilla se inscriban en el registro de mediadores 500 profesionales», explica el decano del Colegio de Ingenieros Técnicos Industriales de Sevilla, Francisco José Reyna Martín. Su institución cuenta en la actualidad con unos 4.000 colegiados en la ciudad, «pero no todos van a dedicarse a la mediación porque muchos trabajan en empresas o en la administración», señala. Por eso, estos cursos de formación que deben recibir para dedicarse a esta tarea «están orientados a los profesionales independientes quienes, por ejemplo, se dedican al peritaje». «Un 45 o 50 por ciento de estos compañeros serán los que integren la bolsa de mediadores, que funcionará como los turnos de oficio, por orden de lista». Reyna destaca las ventajas que la mediación ofrece tanto para la persona que ejerce de árbitro, como para los afectados y hasta para la propia Administración de Justicia. «Se trata de un nicho de mercado para los ingenieros técnicos, pero también beneficia a la Justicia que se encuentra completamente saturada de asuntos como reclamaciones, es una forma de que el ciudadano llegue a pleitear. Y, por supuesto, tiene muchos beneficios para los particulares, que ahorran tiempo y dinero con la mediación». El decano reconoce que la crisis, como en todos los sectores, también ha afectado a los ingenieros, que tienen en esta opción una posibilidad de trabajo. «Es una forma de reciclarnos y obligación del colegio de buscar nuevas vías para los profesionales». De hecho, Reyna destaca que las cualidades que los ingenieros desarrollan por su propia profesión, «como es la lógica y el sentido común son básicas para desarrollar este cometido, porque al fin y al cabo lo que se trata es de aplicar el sentido común en un conflicto entre partes». Además, por su formación académica la mediación de los ingenieros técnicos industriales «permitirá por ejemplo resolver desacuerdos con las compañías suministradoras», un tema que precisamente acapara el mayor porcentaje de conflictos, «pues suelen ser problemas con las operadoras de telefonía, internet, televisión y las suministradoras de energía eléctrica», dice el decano. Pero además de estas desavenencias, la mediación se convierte en una vía mucho más rápida que la justicia ordinaria para resolver conflictos en áreas como la construcción, licencias, proyectos, mediciones, valoraciones, herencias, productos industriales, entrega de bienes, instalaciones, reclamaciones por falta de calidad, discrepancias entre socios de una empresa, temas medioambientales, industrias, incumplimiento de plazos y de contratos, ejecución de obras, aperturas, reclamaciones del ámbito de seguros en general, propiedad industrial, seguridad de personas y bienes, propiedad intelectual, propiedad horizontal , o daños en la propiedad. Hasta un «90 por ciento de los asuntos urbanísticos y tributarios» pueden solventarse por la mediación según «la experiencia alemana en Munich», recogida en un estudio del que se hace eco el Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) en su página web. De hecho, dada la amplitud de asuntos que se pueden acoger a esta opción, la mediación, según los datos recogidos por el propio CGPJ y el Parlamento europeo, reduce en un 30 por ciento el atasco judicial, rebaja los costes en un 78 por ciento y logra rebajar en 460 días la duración de un litigio (la media de resolución de un pleito en España es de 510 días, mientras que por esta vía rápida es de 50 días). «Indudablemente es mucho más barato que un proceso judicial», recuerda Reyna, ya que no es necesario acudir con abogado y procurador y no es necesario abonar tasas judiciales. «Es un ahorro de tiempo y dinero, es mucho más ventajosa», añade. Para acceder a este servicio, que en breve estará en funcionamiento, los ciudadanos que estén interesados solo tendrán que dirigirse al Colegio de Ingenieros Técnicos Industriales de Sevilla, situado en la Plaza del Museo, y preguntar por la mediación. Una vez allí, siempre y cuando las dos partes estén de acuerdo en someterse a este procedimiento, el Colegio le asignará un mediador que se pondrá en contacto con los afectados para recabar toda la información sobre el conflicto. También pueden informarse sobre esta vía extrajudicial a través de la web www.inmein.es, del Instituto de Mediación de Ingenieros.

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