Cultura

Suavecito hasta llegar a Haydn

Reseña del concierto que la Orquesta Barroca de Sevilla ha ofrecido esta semana dentro del Proyecto Atalaya de la Universidad de Sevilla.

el 03 dic 2013 / 21:09 h.

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Orquesta Barroca de Sevilla * * * * Iglesia de la Anunciación. 3 de diciembre. Programa: Obras de Barrera, Balius y Vila, Arquimbau, Redondo y Haydn. Intérpretes: J.Rentería, trompa.A. Casal, órgano. J.Sancho, tenor. Orquesta Barroca de Sevilla. E. Onofri, violín y director. Proyecto Atalaya

Recuperar nuestro patrimonio sonoro es una empresa fundamental y valiosa que, hace unos años, puso en marcha la Universidad de Sevilla a través del Proyecto Atalaya. Hasta la fecha ninguna de las músicas redescubiertas ha cambiado nuestro parecer al respecto de que, en el barroco y el clasicismo,Sevilla, España en general, quedó muy lejos del palpitante foco de creación centroeuropeo. Pero a fuer de ser sinceros, en el nuevo capítulo arqueológico que el lunes ofreció la Orquesta Barroca de Sevilla (OBS) disfrutamos enormemente con el puñado de partituras desempolvadas.

Amabilidad, ligereza y adecuado empuje melódico fue la tónica de todas estas piezas, comenzando por un galante Concierto para órgano de Joseph Barrera –ágil y enormemente musical Alejandro Casal, quien hubiera merecido disponer de un instrumento mayor– y melancólico y fluyente el Concertino de Jaime Balius y Vila, donde Jorge Rentería con la trompa afinó y empastó prodigiosamente, aunque le faltó afianzar el protagonismo, acaso habiéndolo traido a primer plano. La Lamentación 3° de Jueves Santo de Domingo Arquimbau, severa y con mordiente en los tiempos lentos, tuvo en el tenor Juan Sancho una interpretación rotunda, dramática y muy bien acentuada, de imponente proyección pese a la difícil acústica. Todas estas músicas quedarán además conservadas en el álbum que ha grabado la OBS para que los curiosos se asomen a estos legajos que, gracias a estos atriles, suenan lo mejor que se puede.

Enrico Onofri, vital para servir con garra y brío estas aventuras, dirigió al final una Sinfonía 44 ‘Fúnebre’ de Haydn, ejecutada en estado de gracia. Sólo se nos ocurre una posible competencia, las versiones de Thomas Fey con su orquesta de Heidelberg. ¿Alguna vez le invitará  la orquesta? La OBS hizo y rehizo en la propina un Adagio de los que se agarran en la memoria;sereno, sin convulsiones, intimista, técnicamente ejemplar. La conclusión, de brutal expansividad, redondeó este tour de menos a lo más grande.

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