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"Subir el IVA sería una catástrofe, un desastre más para el sector turístico"

Directora del Hotel Bécquer. María Luisa Mantero trabaja con la máxima renovarse o morir. La crisis no puede justificar la falta de iniciativas con una característica: la calidad

el 07 jul 2012 / 18:20 h.

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María Luisa Mantero en la terraza del hotel, donde está la piscina, con unas impresionantes vistas de la Catedral y la Giralda.

En el turismo, como en la vida misma, funciona la máxima renovarse o morir. El Hotel Bécquer (que en 2013 cumplirá 40 años) lo lleva a rajatabla y este verano pondrá a disposición de sus clientes pero también de cualquier persona una aplicación totalmente gratuita para smartphone y tabletas consistente en una guía turística. El cliente del Hotel Bécquer pondrá un pie en la calle y contará desde ese mismo instante con una guía en la que se le propondrá una ruta turística con ocho monumentos y en cuatro idiomas. María Luisa Mantero, directora del hotel, cuenta el proyecto con entusiasmo. El mismo que pone a la hora de dejar claro que la calidad y los detalles –por muy pequeños que estos sean– son los que marcan la diferencia.

–¿Cómo se presenta la ocupación para este verano?
–Prácticamente igual que el verano pasado. Lo previsible es que nos situemos en torno al 90%. El precio medio sí es posible que se baje algo, en torno a unos dos euros. Pero esto no es representativo de las plazas hoteleras de la ciudad. El verano es siempre malo y los datos que se manejan como media en los hoteles son de un 50% de ocupación. Nosotros estamos muy por encima de esos datos. De hecho, nos estamos planteando si considerar el verano temporada alta porque desde 2007 tenemos unos veranos estupendos.

–¿A qué lo achacan?
–Nuestra ubicación es magnífica, nuestra forma de llevar el hotel, nuestra cultura de empresa familiar, nuestra comercialización… se unen muchos factores. No ha habido nada determinante. Nuestra filosofía es la de cuidar los detalles, la calidad del servicio. Y ahora hay que cuidarla muchísimo más. Los expertos hablan de un cambio en el sector: lo que antes era un mercado de demanda ahora es un mercado de oferta. La crisis hace que tengas que estar más pendiente, no se te puede pasar una. No te puedes permitir un fallo.

–En los últimos años el sector se ha mantenido por el turista nacional pero parece que ahora se ha invertido esa tendencia.

–Ahora es exactamente al contrario. Los datos de nuestro hotel son muy ilustrativos: el 67% de nuestros clientes son extranjeros. Eso es una barbaridad. Y lo más preocupante es que el turista nacional sigue bajando. Es muy importante que haya más frecuencia y rutas desde y hacia el aeropuerto de Sevilla.

–¿Cuándo esperan recuperar al turista nacional? ¿Habrá que bajar más los precios?
–Es que no estoy segura de que todo dependa del precio. No podemos perder de vista que estamos en una crisis global y que España está peor que otros muchos países europeos. Va a tardar en recuperarse y eso es inevitable. La crisis empezó en 2008, estamos en 2012 y sabemos que ni el año que viene ni el siguiente serán buenos. La recuperación será muy lenta.

–¿De dónde viene el turista extranjero? Eso da una radiografía del país más boyante ¿no?
–Los que más vienen son ingleses, después y aunque parezca increíble, italianos, franceses y alemanes.

–¿Son más exigentes a la hora de gastar?
–Cuidadoso lo es todo el mundo. El gasto medio del cliente claro que ha bajado. Donde más se nota es en restauración.

–¿Reducen el paquete que cerraban antes de la crisis?
–La estancia media todo el año es de dos días. En verano se alarga un poco más. En lo de los paquetes no ha habido muchos recortes. Sí en el gasto porque el turista quiere irse con la satisfacción de que lo que ha gastado lo ha gastado bien. El dinero no sobra y se mira mucho por él. No podemos fracasar en las expectativas de los clientes por lo que no se puede descuidar la calidad nunca.

–¿La oferta turística de Sevilla se corresponde con su atractivo actual?
–Sevilla tiene mucho más potencial. Ahora estamos notando el beneficio de unos cambios positivos, como es el Sevilla Congress and Convention Bureau. Ahora, con este instrumento y con la ampliación de Fibes, vamos a poder competir con más fuerza en este segmento.

–¿Lo de Fibes es como maná caído del cielo en plena crisis?
–Para nosotros no, pero beneficia a la venta de Sevilla como marca turística. Sevilla ha sido una marca universal durante la Expo. ¿Por qué no vamos a seguir siéndolo? El XX aniversario de la Expo ha pasado desapercibido. No nos hemos enterado. En Barcelona se ha sabido explotar mejor.

–Pero es que en esto tiene que ver, y mucho, la falta de recursos. ¿Falta también imaginación?
–No lo creo. No es la mejor época para hacer inversiones pero tenemos que tener en cuenta que en turismo nada es un gasto, es una inversión.

–El dragado del río y con él el turismo de cruceros, ¿se antoja tan vital para el sector como se pregona?
–El turismo de cruceros es importante para Sevilla en el momento en el que sirve para vender la ciudad como destino. En cuanto a ocupación hotelera, no, porque ya vienen alojados.

–En sus encuestas de satisfacción, ¿de qué se queja y qué alaba el cliente?
–Traslada cosas pero no hay coincidencias. Sí que es verdad que en el tema del aeropuerto tienen quejas porque no hay vuelos directos. También del calor, pero tenemos que aprovecharnos de eso. ¿No vamos a Laponia y nos hacemos la foto con el termómetro detrás marcando 40 grados bajo cero? Pues aquí a la inversa. Dicho esto, sería una buena idea que en las rutas de los principales monumentos hubiera sistemas de microclima.

–¿Hay relajación en las administraciones públicas en relación con el turismo? ¿Pasa con él como con la cultura, que en época de vacas flacas siempre es el damnificado?
–En cuestión de inversión sabemos que se va a lo necesario, hasta donde se llega. Pero el apoyo tiene que venir de todos los niveles. Ahora lo que nos preocupa es la subida del IVA. Sería una catástrofe. Nosotros vendemos a un tipo de IVA reducido del 8%. Pasaríamos a un 18%, que es el general, que además parece que puede subir a un 23%.

–En caso de hacerse efectiva, ¿temen cancelaciones masivas?
–Hombre claro. Los turistas han cerrado a un precio y la media, como mínimo, de incremento del precio será de casi un 10%. Y esto es sí o sí. A lo mejor para que no cancelen, los hoteles pueden asumir este sobrecoste, pero es un desastre más. En la crisis que estamos y sabiendo lo que aporta el turismo al PIB del país, es un sector que hay que cuidar. Somos un motor que va a ayudar a la recuperación. Nos estarían poniendo una losa más encima. Tengo la esperanza de que no se ejecute...

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