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Economía

Sudáfrica cancela sus A400M por el alza de costes y el retraso

Es el primer país socio del programa que anula sus ocho aviones adquiridos

el 05 nov 2009 / 21:21 h.

El programa más ambicioso de transporte militar que promueve el consorcio aeronáutico europeo EADS, el A400M, que tiene en Sevilla su planta de ensamblaje y de entregas al cliente, recibió ayer un duro varapalo de una de las nueve naciones que lo desarrollan.

El Gobierno de Sudáfrica sorprendió a todos al anunciar la cancelación de la compra de ocho aviones A400M, debido al retraso acumulado en las entregas y al excesivo aumento del precio desde que se firmó el acuerdo de adquisición hasta ahora.
"La cancelación del contrato se debe al gran aumento de los costes y al incumplimiento de los plazos por parte del proveedor para su entrega", justificó ayer el portavoz del Gobierno, Themba Maseko, tras la reunión del Gabinete de ministros,

De los casi 2.400 millones de dólares (al cambio actual del rand, la divisa sudafricana) que costaban los aviones cuando se firmó el contrato hace cinco años, el precio ha pasado a cerca de 6.400 millones de dólares, "casi el triple", según recalcó el portavoz del Gobierno.

Con esta decisión, Sudáfrica se convierte en el primer país cliente que anula sus pedidos, circunstancia que tendrá un impacto financiero para EADS pero que la compañía ayer aún no quiso valorar, como tampoco quiso aventurar si podrá abrir la puerta a futuras anulaciones de otros países.

La compañía sí que mostró, sin embargo, su "sorpresa" precisamente por el momento en el que se produce, justo cuando el programa parece encarrilado tras los numerosos problemas surgidos en su desarrollo -y centrados en buena parte en los motores- y cuando se prevé que realice su primer vuelo antes de que concluya el año. Pero también sorpresa porque en los últimos contactos con Sudáfrica no habían manifestado en ningún momento esta opción; es más, se estaba analizando la posibilidad incluso de ampliar su peso industrial en el programa.

De hecho, EADS había logrado que el grupo de siete países europeos que lo promueven desde el inicio -Alemania, Francia, España, el Reino Unido, Bélgica, Luxemburgo y Turquía- le dieran una moratoria para renegociar las condiciones del contrato suscrito en 2003, desde el precio de los aviones, hasta el sobrecoste del mismo, pasando por los nuevos plazos de entrega.

Y Sudáfrica se encuentra en una situación especial. No estaba desde el principio involucrada en el proyecto, sino que su desembarco fue anunciado en diciembre de 2004, aunque la firma del acuerdo con Airbus Military se produjo en abril de 2005. Según éste, el país africano adquiría ocho aviones a cambio de carga de trabajo en el programa, valorada entonces en más de 400 millones de euros. Un documento que comprometía la entrega de los aviones entre 2010 y 2012.

Junto a Sudáfrica, Malasia es el último socio, que también se incorporó más tarde con la adquisición de cuatro aeronaves.

El ministro de Defensa, Lindiwe Sisulu, ya había adelantado el pasado miércoles que si Sudáfrica cancelaba el contrato, esperaba la devolución de los casi 400 millones de dólares ya pagados a Airbus.
Según Sisulu, posteriormente se empezó a aumentar el precio y se señaló que el plazo de entrega podría retrasarse "cuatro o cinco años", por lo que el Gobierno de Pretoria "ha revisado el beneficio que tendría para Sudáfrica y sus ciudadanos". "Nosotros hemos cumplido nuestras obligaciones contractuales, por lo que no tiene por qué haber razones para que no nos devuelvan los 400 millones de dólares pagados", concluyó.

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