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Suecia pasa el testigo y pone fin a un agitado mandato

Estocolmo puso en marcha Lisboa y en su presidencia se aprobaron medidas para salvar la crisis económica.

el 30 dic 2009 / 21:45 h.

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Suecia pone hoy fin a su presidencia de turno de la UE, un agitado periodo de seis meses durante el que se ha puesto en marcha finalmente el Tratado de Lisboa y se aprobaron numerosas medidas para promover la recuperación económica. Aunque no todo han sido logros, la presidencia sueca ha trabajado de forma eficaz y ha superado la imagen caótica que dejó la República Checa entre enero y junio, cuando a las meteduras de pata de algunos dirigentes se sumó la caída del Gobierno por una moción de censura parlamentaria. "Hemos encarrilado Europa" tanto en el aspecto político e institucional como en el económico y financiero, proclama sin ambages el primer ministro sueco, Fredrik Reinfeldt, al repasar en un comunicado este semestre, aunque no deja de reconocer que "ha sido un otoño frenético". También es cierto que Suecia no ha tenido que hacer frente a las graves crisis externas (guerra de Gaza, corte del suministro de gas ruso hacia Europa) que asaltaron el principio de la presidencia checa y trastocaron sus planes. "Las crisis imprevistas pueden trastocar la planificación de una presidencia", recordó una fuente diplomática.

Las nuevas medidas contra la crisis económica, la entrada en vigor del Tratado de Lisboa y el nombramiento de nuevos altos cargos comunitarios y la confirmación de la UE al frente de la lucha contra el cambio climático han sido algunos de los episodios más destacables de este período sueco al frente de la Unión. "Hemos intentado inculcar un poco de disciplina nórdica", señaló el ministro sueco de Exteriores, Carl Bildt, al exponer hace dos semanas ante el Parlamento Europeo el resumen de la presidencia.

Reinfeldt destaca el final del tortuoso proceso de ratificación del Tratado de Lisboa, con el segundo referéndum irlandés y la superación de las exigencias de última hora del presidente che-co, el muy euroescéptico Vaclav Klaus. "En términos de diplomacia y de trabajo, el mayor re-to fue la objeción de Klaus contra Lisboa", precisa Reinfeldt.

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