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"Sueño con tomar la alternativa el Domingo de Resurrección en Sevilla"

ENTREVISTA A JOSÉ GARRIDO. El novillero pacense repite en la plaza de la Maestranza. Lo hará mano a mano con Borja Jiménez después de abrir juntos la Puerta del Príncipe el pasado 1 de junio en un festejo histórico en el que también acompañó el buen juego de la novillada de Fuente Ymbro.

el 03 jul 2014 / 13:00 h.

El novillero pacense vuelve a la plaza de la Maestranza después de abrir la Puerta del Príncipe junto a Borja Jiménez. / J.M. Paisano El novillero pacense vuelve a la plaza de la Maestranza después de abrir la Puerta del Príncipe junto a Borja Jiménez. / J.M. Paisano Una lesión inoportuna le ha obligado a echar el freno por unos días mientras aguarda el trascendental compromiso de esta noche. José Garrido se ha convertido por derecho propio en el novillero más sólido del escalafón y ha cumplido con exacta sincronía el guión de triunfar en los escenarios más importantes del circuito. Hoy vuelve a torear en la misma plaza que le vio salir por la Puerta del Príncipe. Hay que volver al festejo del pasado día 1 de junio. Fue un auténtico zambombazo. Fue un festejo apasionante y lleno de nuevas esperanzas. En ese sentido fue una tarde redonda tanto para Borja como para mí y ojalá podamos repetir algo parecido para que la gente pueda sentir las mismas sensaciones del otro día. Había que salir a la plaza creyéndose lo que podía pasar. Era mi presentación en Sevilla y aunque es una plaza que deseas pisar también pesa por la responsabilidad y la repercusión que conlleva. Pero es un escenario que te hace sentirte torero, que te permite recrearte en todo lo que haces. Así es como logras echarlo todo para adelante y crecerte en las adversidades. Borja Jiménez ya tenía tres orejas cortadas antes de que saliera ese sexto de Fuente Ymbro. Ahí estaba la presión. Borja Jiménez ya tenía abierta la Puerta del Príncipe y yo tenía aún solo una oreja en la mano. Aposté, el novillo embistió y pude cortar esos dos trofeos que tanto ansiaba. El festejo recuperó una ley antigua: el que triunfa repite. Es algo muy positivo, sobre todo para la ciudad de Sevilla y su afición. Creo que hay ganas de vernos otra vez. Podemos dar un espectáculo bonito en base a esa rivalidad que se ha creado. Somos dos toreros que hemos salido juntos por la Puerta del Príncipe y ese es el mejor aliciente para que la gente vuelva a la plaza a divertirse y, en definitiva, a ver toros, que es lo que importa. Esas ganas de verlos se traduce en un ambientillo distinto que se echaba de menos. Para nosotros es muy emocionante. Es una situación que te incentiva, que te permite ilusionarte con esta noche tan bonita. A partir de ahí solo piensas en crear y buscar que las cosas salgan bien. Y si las cosas salieran bien, ¿se podría pensar en una tercera tarde en la temporada 2014 en la plaza de la Maestranza? Buf, vamos a afrontar primero esta segunda. Es un compromiso muy serio, en el que hay que apostar mucho y el resto ya lo iremos viendo poco a poco.   ¿Le gustaría que el escenario de su alternativa pasara por Sevilla? No me importaría nada. Me encantaría poder convertirme en matador de toros en Sevilla, el Domingo de Resurrección del año que viene. Sueño con ello... ojalá se pudiera hacer realidad. A los más avezados no les sorprendió tanto su triunfo pero sí les llamó la atención su capacidad de expresión y su personalidad. Si hay algo en el toreo que no se puede entrenar ni pulir es la propia personalidad. Cada uno tiene su acento y su manera de expresarse. El toro te hace sacarla en momentos en los que te sientes motivado y con ganas de crear cosas nuevas. Es algo que solo sale de dentro. Su forma de torear con el capote recuerda las viejas películas de los toreros de la Edad de Plata. Todos los toreros que han querido torear bien con el capote se han fijado en los buenos. En mi caso, mi mayor referente es el maestro Rafael de Paula. Ha tenido unas muñecas privilegiadas y un sentido de la colocación que me hace fijarme en él. Hay otros toreros... pero poco a poco quieres encontrarte a ti mismo, buscar lo que te llena verdaderamente. Los dos matadores en los que más me he mirado, dentro y fuera de la plaza, son Paco Ojeda y el maestro Manzanares.   ¿Cómo está viviendo los previos del mano a mano de hoy? Le estoy dando demasiadas vueltas a la cabeza. Pero es por la inactividad. Si no me hubiera lesionado en Badajoz y hubiera seguido entrenando de forma normal, corriendo, haciéndome toros... no tendría tanto tiempo para ponerme nervioso. Pero, más allá de todo eso, tengo paz interior porque sé que si he sido capaz de hacerlo una vez puedo volver a repetirlo. Las cosas están rodando muy bien. ¿Hay algún tipo de guinda para la temporada? Si hay una guinda es la de los seis novillos que mataré en solitario en Bilbao. Ésa es la cereza que hemos colocado encima del pastel. Es el reto de un novillero que pone sus cartas encima de la mesa; que está ahí para apostar y asumir la responsabilidad de dar la cara en una plaza de primera como la de Bilbao. Es una manera de decir «aquí estoy». Lo de Bilbao marca una temporada en la que ha pasado puntuando con nota en Valencia, Sevilla y Madrid. No son plazas chicas... Es algo que tiene que animar a la gente a responder. Lo de Bilbao no es casual, tiene detrás esa trayectoria que hemos ido construyendo. Volvemos a Sevilla y después hay una serie de plazas importantes que me motivan mucho. Ya tenía su ambiente pero ¿tenía tanta confianza en sus propias posibilidades? No podía imaginarme todo lo que me ha pasado. Pero lo de la Puerta del Príncipe del otro día no me lo planteaba ni en sueños. Fue algo inexplicable, que solo se puede sentir. Lo viví en mis carnes. Recuerdo la salida a hombros viendo la calle Betis. Fue algo mágico. Aquel día tardé mucho en quitarme el vestido. Había acumulado tantas emociones que me daba pena quitármelo. Cuando me decidí a hacerlo cogí el coche y me volví a Badajoz. Todavía no lo he celebrado siquiera.

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