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"Sufrí palizas constantes durante cinco días"

el 25 nov 2010 / 17:00 h.

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"Soy testigo de lo que pasó el día 8", comenzó a contar Ahmed Yeddou Salem Lecuara. Este saharaui vivió el desmantelamiento del campamento de Agdaym Izik en El Aaiún a principios de noviembre, fue detenido por la Policía marroquí y encarcelado durante cinco días. En este periodo, aseguró que las torturas y vejaciones por parte de las autoridades fueron constantes. "Fue horrible", expresó.

Ahmed Yeddou, que tiene nacionalidad española, viajó desde Tánger al campamento el pasado día 7 para pasar la noche junto a su madre, que estaba instalada en el recinto. Cuando las fuerzas de seguridad de Rabat llegaron "quemaron todo y se llevaron todos los objetos de valor". Yeddou relató que, junto a otros 72 saharauis, fue conducido en un camión hasta el Cuartel General de la Gendarmería de la ciudad, mientras les gritaban "saharauis de mierda". "Cuando mi madre intentó ayudarme, la golpearon", agregó.

En rueda de prensa en la sede de la Asociación de Amistad con el Pueblo Saharaui de Sevilla, Yeddou explicó que durante los cinco días que permaneció retenido, sufrió "palizas durante las 24 horas". Además, contó que los agentes marroquíes no les dejaban dormir, no les proporcionaban comida ni bebida y les arrojaban agua con lejía. Aún conserva las señales de las esposas en sus muñecas y según desveló tiene "dolores insoportables".

Asimismo, el saharaui informó de que entre los detenidos "hay ancianos, niños y enfermos", y Elmami Amar Salem, presidente del Comité contra la Tortura de Dajla añadió que los encarcelados en El Aaiún superan ya los 1.000.

También Amar señaló que aparte de los detenidos, ya hay más de 200 desparecidos y "creo que el 80% están muertos". El gran problema que encuentra este experto es que "la gente tienen miedo de dar sus testimonios". "El Aaiún es una ciudad de fantasmas, es necesario romper el muro de miedo", añadió. Por ello, Ahmed Yeddou ha contado su historia, "para que todo el mundo conozca la verdad".

Ambos solicitaron ayuda internacional. "Necesitamos apoyo de los medios de comunicación y la solidaridad de las autoridades", dijo Amar. Ahmed pidió, además, al Gobierno español "que no convierta a los saharauis en el puente de sus interés". El presidente del Comité contra la Tortura exigió también la entrada de observadores internacionales, que expliquen lo que ocurre en la zona y calibren la magnitud del conflicto. Y es que sólo dos medios de comunicación, los diarios españoles El Mundo y El País, tienen autorización de Rabat para entrar en los territorios ocupados. "Marruecos ha apagado la luz en el Sáhara Occidental y esto es una condena de muerte para los saharauis".

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