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"Supe que lo que estábamos sacando eran cadáveres"

Los policías llegaron los primeros y no dudaron en entrar a sacar a los pacientes. Se quejan de que el refuerzo de ambulancias tardó en llegar y estuvieron con los ancianos en plena calle

el 09 feb 2010 / 23:12 h.

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Un policía recibe oxígeno tras haber inhalado humo.

"Allí no se veía nada con tanto humo, pero en cuanto los bomberos empezaron a darnos los cuerpos que sacaban de las habitaciones para que los bajásemos, supe que estaban muertos, porque no tenían pulso. Fue una sensación tremenda de desesperación y de impotencia", contaba ayer uno de los policías locales que participó en la cadena humana que se formó para trasladar a los ancianos desde la última planta de la residencia afectada por el incendio a la calle.

Policía Local y Nacional llegaron antes que los Bomberos y empezaron a evacuar a  ancianos, pero no podían entrar a los dormitorios de arriba porque el fuego estaba extendido y carecían de máscaras de oxígeno. "Era horroroso, el humo era muy negro y eso te tumba en dos minutos sin darte ni cuenta, porque no puedes respirar", contaba otro agente, que explicaba que los cuatro policías atendidos por el 061 estaban asfixiados porque llegaron los primeros y habían pasado mucho tiempo respirando humo. Incluso los que llegaron después seguían ayer tocados: "Todavía me duele la cabeza", decía otro.

Pero lo peor no eran esas secuelas, sino cómo se les han quedado las imágenes en la cabeza: "Había un cuerpo muy quemado, calcinado del todo, y fue muy duro sacarlo. Tenemos un compañero nuevo que mide 1,90, joven y fuerte, pero cuando vio ese cadáver se vino abajo y se puso a llorar". Desalojar la planta superior fue lo peor: faltaban los cadáveres de otras cuatro personas que murieron asfixiadas por el humo. "Eso te lo llevas a casa. Lo difícil que fue, porque incluso en esas condiciones tenías que ir con cuidado porque eran personas muy mayores y podías hacerles daño. Y las caritas de esas criaturas que era para verlas, completamente asustados".

Los sacaron como podían: "En brazos, bajándolos de tres en tres por las escaleras porque pesaban, en sillitas de plástico... fue muy difícil porque ellos no podían colaborar, no podían moverse y tardamos mucho en desalojar todo el edificio, con el peligro que hay durante un incendio de que se empiecen a desprender las cosas o haya explosiones".

"Por mucho que como policía hayas visto de todo, siempre es penoso ver a gente que ha acabado su vida así", explica uno de los agentes. "Te lo llevas a casa -replica otro-, yo llevo todo el día preguntándome por qué no habrán llamado diez minutos antes, por qué no lo habrá visto alguien un poco antes. A lo mejor se habrían salvado".

La mayoría de los policías que estuvieron en el incendio llevan ya muchos fuegos a sus espaldas, y algunos se acordaban del incendio en el hospital Virgen del Rocío de hace año y medio en el que un enfermo mental inició un incendio. "Fue también muy dramático por lo mismo: había mucha gente que no podía valerse por sí misma, y te da mucha sensación de impotencia ver que tardas tanto en ponerlos fuera de peligro".

Al lugar acudieron una veintena de policías locales, otros tantos nacionales -prácticamente todos los que estaban de servicio en el turno de noche- y una treintena de bomberos con siete vehículos antiincendios. El Sindicato de Bomberos se quejó al considerar que había pocos efectivos de guardia, mientras que el Sindicato de la Policía Local felicitó a sus agentes, "que han ido mucho más allá de lo que debían, porque los policías no tenemos ropa ignífuga como la de los Bomberos y con una chispa podrían haber salido ardiendo", dijo Manuel Bustelo, del Sppme. "Pero los compañeros son así: cuando hace falta, se arremangan como el que más". Aunque los propios agentes están de acuerdo en que fue temerario entrar, sentencian: "Si no hubiéramos entrado, aquello hubiera sido una masacre".

"Estuvimos 25 minutos pidiendo ambulancias".

Las primeras ambulancias, una de los Bomberos y otra del 061, llegaron al geriátrico minutos después de recibir el aviso, pero los servicios sanitarios no tuvieron la cintura suficiente para enviar con premura refuerzos para tantísimas víctimas. "Nos llevamos 25 minutos pidiendo más ambulancias. Era grotesco: teníamos a los ancianos en el suelo, no había ni camillas para trasladarlos, se pusieron hasta sábanas del 061 alrededor para que no los vieran porque el tiempo pasaba y seguían allí tendidos", se queja con enfado uno de los efectivos policiales que acudió al asilo. "Llamamos hasta en siete u ocho ocasiones y no mandaban más". El 061 envió 10 ambulancias, cinco convencionales y cinco UVI móviles. Pero había 25 personas a las que atender.

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