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Sus señorías, en una burbuja

Sólo la ausencia de IU rompió la normalidad en el pleno de la Cámara

el 29 sep 2010 / 19:49 h.

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Los seis escaños de IU permanecieron vacíos.

Entre las cuatro paredes del Hospital de las Cinco Llagas la huelga ni se olió. Era como si el Parlamento viviera en una realidad paralela: ni piquetes, ni silbatos, ni problemas para entrar ni grandes ausencias. En lo único que se notó fue en los seis escaños vacíos de IU y en el cartel de "cerrado por huelga" a las puertas de sus despachos, pero hasta los diputados izquierdistas decidieron protestar lejos de la Cámara autonómica, concretamente, cada uno en su provincia. La normalidad se apoderó de los parlamentarios y la jornada de pleno, que tanto se había calentado semanas atrás, transcurrió sin sobresaltos. Eso sí, el 35% de la plantilla del Parlamento secundó la huelga, es decir, 57 de los 161 trabajadores, funcionarios y laborales.


"¿Huelga, qué huelga? Llevo aquí desde las nueve de la mañana y no me he enterado de lo que ha pasado fuera. Estamos en una burbuja", comentaba un diputado del PP en la cafetería del Parlamento. Muchas de sus señorías, bien porque tenían reunión de grupo por la mañana, bien porque quisieron ser previsores para evitar follones al inicio del pleno (16.30), optaron por llegar bien temprano a la Cámara. Que la mayoría decidiera quedarse a comer en el Parlamento -entre ellos, el presidente andaluz, José Antonio Griñán- volvió locos a los camareros, con menos personal que de costumbre y más tarea.

"No hemos dado abasto", se quejaba una camarera. La precaución de los políticos fue innecesaria porque, aunque se esperaba un piquete a las cuatro a las puertas del Parlamento, por ahí no apareció nadie. Por si acaso, una veintena de policías autonómicos custodiaban la entrada. Al rato, se les pudo ver relajados en la cafetería. Contentos estaban también los trabajadores de la seguridad habitual de la garita. "Nunca hemos trabajado más tranquilos", decía uno de ellos. Por la mañana, un par de tristes banderas sindicalistas se acercaron a la entrada, ajenos a que el meollo del pleno era por la tarde.


Encantados con la paz que reinaba dentro de la Cámara y en los alrededores, algunos diputados de PSOE y PP -los dos partidos se oponían a la huelga- presumían de lo rápido que habían llegado al Parlamento porque las calles estaban desiertas. "Esta mañana he cruzado Torneo en cinco minutos", se jactaba uno de ellos. El camino despejado benefició a los conductores de los consejeros. Más de uno iba pendiente de la radio e ideó rutas alternativas por si encontraba atasco.


un pleno ‘light'. También se cumplió el orden del día del pleno, aunque era muy descafeinado: cuatro consejeros comparecieron para hablar de la reforma de la política pesquera de la UE y del proceso de internacionalización de la economía andaluza. "Qué aburrido está esto", comentaban al unísono periodistas y diputados. "Es que hoy estamos a medio gas", bromeaba un consejero. Una diputada popular, que también es alcaldesa, hacía su propio diagnóstico mientras controlaba con el móvil si en su municipio había follón: "Es una huelga muy rara. Los sindicatos no quieren derribar al Gobierno; el Gobierno también protege a los sindicatos y el PP, aunque está en la oposición, no apoya la huelga".


Al final se cumplió, en parte, lo que advirtió IU tras rechazar los partidos mayoritarios que el pleno se cambiara de fecha: que el Parlamento fuera ajeno a la huelga general. Pero el portavoz del PSOE, Mario Jiménez, ya lo explicó días atrás: "Ser diputado no es un trabajo". Lo dicho, en una burbuja.

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