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Susana Bolaños: "Las ayudas a fondo perdido son un despropósito y el todo gratis, un error"

Esta periodista sevillana con décadas de experiencia se ha convertido en una de las máximas expertas y defensoras del patrocinio y mecenazgo como salida a la crisis.

el 13 oct 2012 / 18:56 h.

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Susana Muñoz defiende con vehemencia la necesidad de que los periodistas no se regodeen en la crisis y busquen cómo reinventarse.

 -¿Hay en Andalucía tejido para que cuajen fórmulas como el patrocinio y el mecenazgo?

-En Andalucía lo que falta es conciencia colectiva. El Gobierno del PP, impulsor de la Ley de patrocinio y mecenazgo y ahora de su reforma, lo que quiere es implantar el mecenazgo pero de una manera radical. No se puede pasar de 30 años de cultura de la subvención a todo capital privado. En Andalucía ir hacia estas fórmulas es una necesidad porque no hay ayudas públicas ni las va a haber. Pero no hay cultura ni conocimiento sobre el patrocinio y el mecenazgo. Ahora está abierto un debate sobre de qué manera implantarlos. En Andalucía ha habido una gestión de algunas instituciones que no ha sido la más correcta y esto no se corrige con la Ley. Hacen falta más profesionales en la gestión de la cultura.

-El momento en el que se plantea hacer el cambio de la subvención pública a la iniciativa privada no parece el más oportuno.
-Esta reforma lleva muchos años encima de la mesa. El Gobierno de Zapatero lo intentó, pero la paró. El PP la llevaba en su programa electoral.

-Pues de hacerse sería de las pocas cosas que cumpliría de su programa.
-Su promesa fue que estaría en enero de 2013. Está redactada pero congelada en su aplicación creo que a la espera de que se despeje la duda sobre si hay o no rescate. Esto ha sido un jarro de agua fría para muchas instituciones que tenían ya hecho un programa para esta temporada contando con la ley. En las jornadas organizadas sobre patrocinio y mecenazgo por la Asociación de la Prensa, el subdirector general Faustino Díaz Fortuni prometió que estaría lista en el próximo trimestre.

-¿El mecenazgo es cosa de grandes fortunas?
-Para grandes proyectos, sí. Para los pequeños, no. Ahora es más fácil lograr poco de muchos.

-¿En qué sectores hay más posibilidades de que funcione el mecenazgo o el patrocinio?
-El deporte ha sido el sector estrella para el patrocinio. En el micromecenazgo hay de todo. La experiencia de otros países que son referencia en estas prácticas, como el caso de Francia, ha demostrado que la cultura ha salido muy beneficiada. Además, abre una puerta muy interesante a la participación de las pequeñas y medianas empresas, que no olvidemos que en Andalucía son la mayoría.

-Son muchas las iniciativas que están surgiendo gracias a este tipo de fórmulas de financiación. ¿Una proliferación mayor agotaría esta salida? ¿El que haya llegado antes es el único que va a triunfar?
-¿Estamos matando a la gallina de los huevos de oro? Lo que parece claro es que en el futuro se tenderá a la especialización. En España, hay 27 plataformas activas, algunas de ellas surrealistas. Fuertes son solo cinco o seis. La supervivencia dependerá de la profesionalidad de quienes estén gestionando esos proyectos. Cualquier proyecto que se quiera financiar mediante micromecenazgo tiene que estar muy pensado y contar con las redes sociales para su difusión.

-Centrémonos en el micromecenazgo y los medios. ¿Si un lector ha dejado de gastar 1,20 euros por un periódico en papel, por qué va a querer poner dinero en un periódico digital o en una película?
-Depende de las ofertas que haga el promotor de la iniciativa. Los proyectos de micromecenazgo ofrecen exclusividad y la posibilidad de vivir una experiencia única. Sacan a la gente de la masa. Por ejemplo, si uno decide dar dinero para financiar una película, el promotor puede ofrecer en función de la aportación económica desde una camiseta firmada por los actores a una cena con ellos.

-¿El micromecenazgo es garantía de más independencia?
-Claro, y hay una ventaja más. En España tenemos grandes creadores a los que esta fórmula les permite tener futuro. La cultura estaba pasando un bache en el que se ha terminado de hundir con la subida del IVA.

-¿Puede ser la puntilla?
-El mundo cultural no va a tener más remedio que reinventarse. La cultura tiene que mirar a la sociedad, a las nuevas circunstancias económicas y sociales. Si el consumidor tiene pocos recursos y poco tiempo, deben buscar nuevas fórmulas para que pueda seguir consumiendo cultura. Yo tengo dos hijas: ¿cómo voy a ir al teatro por la noche? A lo mejor se trata de programar un fin de semana por la mañana y ofrecer un servicio de ludoteca en el mismo teatro para que los niños se diviertan mientras los padres están disfrutando de la función.

-¿Qué países son referencia en este tipo de experiencias?
-Francia, Alemania o Noruega tienen más integrado el concepto de consumo cultural y familia. En España se programa mucho sin tener en cuenta estudios de mercado. Ahí se han dado batacazos muy grandes proyectos importantes financiados con dinero público. Ésta es una de las ventajas que tiene el patrocinio.

-¿Cuál debe ser el papel de las administraciones en este nuevo escenario?
-El Estado tiene que garantizar que la cultura está al alcance de todos. Tiene que seguir apostando por ella con inversión, no dejándolo todo en manos privadas. El Prado es un magnífico ejemplo. En 2008 ya pusieron en marcha un programa de reconversión para cambiar el chip. Abren los lunes, programan actividades variadas y cuentan con la asociación Amigos del Museo del Prado que les aporta el 30% del presupuesto del museo. La gente quiere consumir cultura, pero hay que ofrecer algo más.

-¿El modelo a seguir serían iniciativas como El mundo es nuestro y Carmina o revienta?
-Estas dos iniciativas están dejando en evidencia a otras más carcas. Los hay que están anquilosados. Deben renovarse o morir. Seguir dando ayudas a fondo perdido es un despropósito. Al igual que la cultura del todo gratis ha sido un error. Por la cultura hay que pagar porque si no se paga, no se valoran las cosas.

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