Díaz llega con la promesa de ser “implacable” con la corrupción

La socialista es proclamada candidata a presidir la Junta en un acto donde se vendió sobre todo “cambio”.

el 29 ago 2013 / 19:06 h.

A Susana Díaz, la futura presidenta de la Junta y primera mujer que ocupará este cargo, le van las salas abarrotadas y bulliciosas. No hay acto político de la dirigente socialista en el que los suyos no se encarguen de que el lleno sea desbordante. Ayer fue fiel a este estilo. En un hotel de Sevilla, los socialistas celebraron el Comité Director que la proclamó por unanimidad y entre aplausos como candidata a suceder a José Antonio Griñán al frente del Gobierno. Llegó en mitad de una multitud y de la misma forma se marchó después de haber pronunciado un discurso de casi una hora que fue su puesta de largo antes de celebrar la semana que viene su investidura en el Parlamento y su toma de posesión. susanadiazSus mensajes recorrieron muchos lugares comunes en un momento de máxima desafección ciudadana hacia la clase política. Habló de la necesidad de salir a la calle, de recuperar la confianza de la gente y de prestigiar la política. Retomó una propuesta del expresidente Griñán que hizo suya, con la idea de abrir una reforma de la Constitución para blindar derechos sociales. Y sobre todo fue firme en su promesa de luchar contra la corrupción en un momento en el que el caso de los ERE, la presunta trama corrupta que investiga un juzgado sevillano sobre el desvío de fondos públicos de la Consejería de Empleo durante una década, asedia a su partido, tanto como los sobresueldos y el caso Bárcenas cortan la respiración al Partido Popular. De Díaz se ha dicho muchas veces que es una mujer implacable. Ella, aclaró, personalmente no se ve así. Pero jugó con esa palabra para prometer que va a ser “implacable en la lucha contra la corrupción”. Ahí se llevó el aplauso más sonoro. Implacable también, prosiguió, en la pelea por la “ejemplaridad de la política” y por la “honestidad”.Eso le pidió a los muchos altos cargos que abarrotaban su presentación, que fueran honestos y coherentes con los valores socialistas. En su discurso estuvo muy presente la necesidad de recuperar la calle. Así arrancó, después de que la presidenta del PSOE-A, Amparo Rubiales, desatara la emoción de las socialistas allí presentes asegurando que como Martin Luther King, en su discurso Tengo un sueño del 28 de agosto de 1963, ella había soñado hacía 30 años que una mujer accedería  la presidencia de la Junta. Díaz, tras abrazarse con Griñán y muchos de los compañeros de la ejecutiva regional, se plantó ante el atril con una sonrisa que casi se le salía del rostro, y advirtió: “No podemos perder ni un minuto más en hablar de nosotros mismos. No queda tiempo para discursos sino para salir a la calle con coraza y corazón porque la gente lo está pasando muy mal”. Los socialistas están subidos al discurso del “cambio” y el “nuevo tiempo” y eso prometió también la futura presidenta de la comunidad. Dijo que llega para liderar “el ansia de cambio que hay en la calle”. El cómo lo hará desde un partido que llevan tres décadas instalado en el poder y el Gobierno es una incógnita. De ella sus valedores resaltan que es mujer, joven, que representa una nueva generación capaz de conectar mejor con las necesidades de los ciudadanos. Ayer pidió una oportunidad entre militantes que dejaron claro que viven este momento como “histórico” y como un impulso en un momento de debilidad máxima para los políticos. Lanzó la idea de que es necesario modernizar la economía “sin liquidar derechos ni abaratar costes laborales”.Abogó por salir de la crisis “sin retroceder en democracia” y sin atacar a las autonomías y los ayuntamientos. No eludió el debate territorial. Alertó del peligro del separatismo catalán y del resurgir centralista. Criticó a Mariano Rajoy. Y avanzó que propondrá una reforma de la Constitución. “No como en agosto de 2011, cuando nos equivocamos de media a media. Ahora es el momento, pero para responder a una demanda social”, aseguró. Para blindar derechos sociales. Ella también recordó elTengo un sueño. El suyo, dijo, es el del PSOE andaluz, “una sociedad donde no exista desigualdad”.Le quedan días para ser la presidenta.

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