Susana Díaz sale de la carrera para liderar el PSOE

La presidenta de la Junta afirma que con esta decisión quiere dar estabilidad política a la comunidad andaluza y cumplir “con la palabra dada”.

el 10 jun 2014 / 08:54 h.

La presidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz, esta mañana en el Palacio de San Telmo. Foto: EFE La presidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz, esta mañana en el Palacio de San Telmo. Foto: EFE Entre el viernes por la noche y el sábado por la mañana la presidenta de la Junta y secretaria general del PSOE andaluz, comunicó a un puñado de colaboradores y miembros cercanos del partido y del Gobierno, que no iba a competir por liderar el PSOE. No llamó al aún secretario general, Alfredo Perez Rubalcaba. Después se marchó a la romería de El Rocío, de forma privada. Allí, dicen que se ratificó en una decisión que era firme. El relato oficial cuenta que un sinfín de ciudadanos le han pedido que se quedara en Andalucía. El lunes por la noche, cuando ya comenzaba a cundir el desconcierto por un silencio que ha aguantado durante dos semanas mientras que los principales barones del PSOE apostaban por ella como futura secretaria general, confirmó que iba a hacer pública su decisión. El secretario general de la Presidencia, Máximo Díaz Cano, el portavoz del Gobierno andaluz, Miguel Ángel Vázquez, la presidenta del PSOE-A Micaela Navarro y el secretario de Organización, Juan Cornejo, la acompañaban ayer a una entrevista en la SER donde desgranó los motivos de su renuncia. Las razones esgrimidas son tres: garantizar la «estabilidad política» de Andalucía en un momento difícil para España; sostener una federación que es «la columna vertebral» del PSOE, la única que fue capaz de ganar por diferencia al PP en las últimas europeas; cumplir «con la gente sencilla», con su palabra y su «compromiso» en el Gobierno andaluz. Posiblemente si hubiera dicho que sí, se habrían buscado razones tan poderosas y convicentes como las que arguyó ayer. Lo cierto es que el desembarco en la política nacional, apenas nueve meses después de asumir la presidencia de la Junta, era una operación política de alto riesgo que dejaba demasiados agujeros en el socialismo andaluz. De hecho, la mayoría de los dirigentes andaluces le habían pedido que calibrara bien los contras. Esto, aseguran, ha pesado en su balanza. Hace dos semanas, Díaz ofreció otra foto. Llegó a San Vicente, sede secretarios provinciales del partido y declaró a los periodistas: «Ya lo saben, mi prioridad es Andalucía». ¿Por qué ha esperado diez días desde que empezó el desfile de barones y referentes del socialismo, como José Luis Rodríguez Zapatero, Felipe González o Manuel Chaves, a apostar por ella? La teoría oficial es que tenía que meditarlo, pensarlo y sopesar pros y contras. En este tiempo han pasado dos cosas. La elección del secretario general de los socialistas se hará de forma abierta a la militancia. Un proceso orgánico decidido por Ferraz que es mucho más difícil de controlar y medir. Además se ha puesto en marcha una operación dentro del PSOE para lograr que Susana Díaz liderara una candidatura única, sin rivales, que le permitiera hacerse con el liderazgo sin competir con nadie. Quienes han defendido esta opción creían que era lo mejor para la unidad y la estabilidad de un partido a la deriva. El intento fue fallido después de que su principal adversario, Eduardo Madina, que para muchos en el PSOE andaluz es el tapado de Rubalcaba y Elena Valenciano, comunicara que no se retiraba. En las filas andaluzas sienten que la ejecutiva saliente ha maniobrado en contra de Díaz. En este escenario, ella ha decidido que no da el paso.Ayer defendió públicamente que no ha hablado con Madina y que la votación de la militancia le parece «una decisión magnífica». Su relación con Rubalcaba, según ella, es «cordial». En realidad, es fría, admiten en su entorno, y ha crecido la desconfianza. Ayer Díaz advirtió: «Tengo la sensación de que los socialistas no se han enterado de que el 25 de mayo hemos tenido el peor resultado de la historia de la democracia». Sobre si Rubalcaba debería de haber dado un paso atrás y formar una gestora, respondió: «Él ha tenido libertad». Qué hará a partir de este momento el PSOE andaluz, la federación más potente, se desconoce. Su peso es determinante. Fuentes del partido descartaron que Díaz vaya a estar en la futura dirección federal, ni siquiera en la presidencia. Ayer trascendió que la líder andaluza se había reunido en Sevilla con el secretario general de los socialistas vasco, Patxi López, que apostó públicamente por ella y ha anunciado que no repetirá en su cargo en el PSE. Podrían estar impulsando otra candidatura aunque no se confirmó esta opción. No está cerrado, aseguran, por qué candidato apostaran los socialistas desde Andalucía, aunque no será Madina, prefieren a Pedro Sánchez. El socialismo andaluz piensa hacer valer su peso. Díaz es joven, tiene 39 años, y un prometedor futuro por delante, advierten en sus filas.Su objetivo ahora es ganar las elecciones en Andalucía y después ya se verá.

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