Susana llama a cerrar heridas

La flamante candidata y futura presidenta apela a la “unidad” del partido para afrontar una etapa “complicada”. Promete cambio y una gestión “transparente, cercana y valiente”

el 25 jul 2013 / 00:04 h.

La futura presidenta de la Junta, Susana Díaz. La futura presidenta de la Junta, Susana Díaz. Sus detractores la acusan de ser el brazo ejecutor que ha aniquilado a cualquiera que se situara en el bando opuesto al suyo, pero Susana Díaz Pacheco  ya no está oficialmente en el papel de killer de la política. Hace un año que José Antonio Griñán la aupó a la Consejería de la Presidencia y desde entonces cultiva su faceta más institucional. Mujer del aparato, ha logrado en menos de un mes el aval de la mitad de la militancia para presentarse a unas primarias que se han cerrado sin urnas. En esta carrera exprés la han apoyado muchos de sus enemigos, conscientes de que, ahora sí, el partido va a experimentar un cambio de calado al que confían la remontada. Algunos de ellos han “sentido la oportunidad de cerrar viejas heridas”, aseguró ayer Díaz en el comité director que la proclamó candidata a la Junta. Susana Díaz se creció ayer ante un auditorio abarrotado –no faltaba casi nadie, sí su rival Luis Planas, consejero de Agricultura, que estaba en Madrid–. En su primer discurso como candidata y futura presidenta de la Junta, quiso lanzar un mensaje muy claro a los socialistas andaluces: sin unidad, este nuevo proyecto será fallido. “Os pido ayuda para un nuevo tiempo difícil, duro, en el que necesito toda la fuerza del PSOE”, señaló. En varias ocasiones apeló a la “cohesión” para dar estabilidad al Gobierno andaluz y para, en definitiva, sacar a Andalucía del agujero de crisis y paro (36%) en el que está sumida. Susana Díaz, que en principio no tomará las riendas del PSOE-A, aspira a mantener la paz interna que quedó perfectamente escenificada con la foto en Jaén con Micaela Navarro, rostro de los críticos para hacer frente al aparato. Es más, llegó a avanzar que en sus primeras decisiones como presidenta seguirá dando “muestras de esa cohesión”. Esta trianera de 39 años, de padre fontanero del Ayuntamiento de Sevilla, romperá todas las barreras y se convertirá a principios de septiembre en la primera mujer en presidir la Junta de Andalucía. Ayer prometió a sus compañeros que habrá “cambio” y adelantó las señas de identidad de su proyecto: “transparencia, cercanía a los ciudadanos, verdad y valentía”. Su espejo serán, dijo, los alcaldes, que “llevan en sus hombros el peso de la crisis y tienen el pulso de la realidad”. Tenaz y trabajadora incansable, Susana Díaz se marcó el reto de continuar la labor iniciada por José Antonio Griñán de mantener un Gobierno “sensible”, que marque la diferencia con los Ejecutivos del PP y “no pliegue velas ante los poderes económicos”. Con los sentimientos a flor de piel –“la emoción me atrapa”, confesó–, se deshizo en elogios  hacia el presidente andaluz, no en vano él ha sido el artífice del ascenso meteórico de la dirigente sevillana. En pleno acoso por el escándalo de los expedientes de regulación de empleo (ERE) fraudulentos, la consejera de la Presidencia definió a Griñán como un político “íntegro, recto y honesto”. Alabó su “inteligencia y generosidad” y su “astucia” por haber tomado decisiones “clave”, como el hecho de separar las elecciones andaluzas de las generales, lo que permitió al PSOE conservar el Gobierno andaluz. “Gracias por tu compromiso, por tu entrega, trabajo y sacrificio”, dijo en un comité director que fue una despedida en toda regla del presidente de la Junta. Díaz quiso salir al paso de las críticas que ha recibido su designación y afirmó que las primeras primarias de la historia del PSOE-A son un “proceso histórico” que marcan “un nuevo camino”. No se refirió a sus contrincantes –Planas y el alcalde de Jun, José Antonio Rodríguez– pero sí agradeció a los que avalaron a sus rivales porque ejercieron la democracia interna. En esta etapa que se abrirá en poco más de un mes habrá “nuevos retos, nuevo lenguaje y nuevas formas de actuar”, auguró. Su futuro equipo deberá llevar el barco que ha pilotado hasta ahora Griñán “a buen puerto”. Ella será la primera mujer comandante y promete no defraudar. “No fallaré”, apostilló.

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