Cultura

Suspendida un festejo en Málaga por falta de toros

el 14 ago 2010 / 22:34 h.

La corrida que se iba a celebrar en la tarde de ayer en la plaza de toros de La Malagueta, la segunda de abono de la Feria de Málaga, fue suspendida al no disponer el equipo gubernativo presidido por Ana María Romero de astados aprobados para su lidia. Estaban anunciadas reses de la ganadería salmantina de Rivera de Campocerrado, que desplazó catorce ejemplares para su posterior reconocimiento.

Sin embargo, los veterinarios decidieron rechazar la totalidad de la corrida por diferentes motivos, e incluso alguno de los toros llegaron con lesiones de diversa índole producidas en el desplazamiento. Ya en la jornada del viernes se alertó por parte del ganadero Agustín Trapero y de la propia empresa, formada por Fernando Puche y los matadores Javier Conde y Francisco Rivera Ordóñez, la intención de no enviar más toros ni de ésta ni de otra ganadería. Finalmente, así ha sido, por lo que a las 12.58 horas del día de ayer se firmaba el acta de suspensión.

La empresa ha remitido una escueta nota de prensa en la que se achaca la suspensión a una "decisión gubernativa" y pide disculpas a los aficionados. También comunica que de acuerdo con los artículos 70.4 y 70.6 del Reglamento Taurino de Andalucía habrá devolución del dinero de las entradas durante cuatro días en los horarios de apertura de taquilla.

El cartel anunciado para la tarde de ayer estaba conformado por reses de la ganadería de Rivera de Campocerrado, de encaste Domecq y que realizaba su presentación en una plaza de primera categoría, para los matadores de toros Manolo Sánchez, César Jiménez y Oliva Soto.

Mientras Málaga se quedaba sin su segunda tarde de abono, en Palma de Mallorca la fiesta recibía el espaldarazo de la Familia Real. La Infanta Elena asistió el viernes a la corrida que allí se celebraba. Su aparición en el tendido, acompañada de su prima María Zurita, fue recibida con aplausos por parte de los aficionados en la primera corrida de toros a la que acude un miembro de la Familia Real desde la prohibición de los toros en Cataluña.

Ambas se sentaron en las primeras filas de barrera. La Infanta llegó discretamente y ocupó su localidad, aunque inmediatamente fue reconocida por un aficionado que comenzó a aplaudir para agradecer su asistencia a los toros. Mientras daba comienzo la corrida, todavía se escuchaban los gritos de los protestantes antitaurinos que aguardaban en el exterior de la plaza con megáfonos al grito de "que la Infanta indulte a los toros".

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