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'Súsper', de nuevo en el banquillo junto a otros cuatro etarras

El juicio al ex jefe del aparato militar de ETA Juan Ibón Fernández Iradi, "Súsper", se abrió hoy, en medio de fuertes medidas de seguridad, en el Tribunal Especial de lo Criminal de París, donde comparece junto a otros cuatro presuntos etarras detenidos al mismo tiempo que él, en 2002, o poco después.

el 15 sep 2009 / 04:17 h.

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El juicio al ex jefe del aparato militar de ETA Juan Ibón Fernández Iradi, "Súsper", se abrió hoy, en medio de fuertes medidas de seguridad, en el Tribunal Especial de lo Criminal de París, donde comparece junto a otros cuatro presuntos etarras detenidos al mismo tiempo que él, en 2002, o poco después.

Se trata de la compañera de "Súsper" Beltzane Obanos, de 30 años -la única que comparece libre-, y de su brazo derecho Lorena Somoza, de 32, con las que vivía en un piso en Tarbes (suroeste) donde se encontró una abundante e importante documentación que permitió decenas de detenciones en Francia y España, y un profundo conocimiento del organigrama y las finanzas de ETA.

Los otros dos juzgados son los presuntos miembros del aparato de la reserva de ETA Mikel Miren Otegi Unanue, de 35 años, y Alona Muñoa Ordozgo, de 31, arrestados en febrero de 2003, también en el suroeste francés, gracias al hallazgo de esos papeles.

"Súsper", que el pasado febrero fue condenado a 30 años de prisión por tirotear a un gendarme en 2001 en el suroeste de Francia, es juzgado ahora por numerosos cargos, entre ellos el de asociación de malhechores con fines terroristas y la extorsión de fondos a empresarios españoles por medio del "impuesto revolucionario" para financiar a la banda terrorista.

A su llegada al tribunal, "Súsper" y los otros cuatro acusados fueron recibidos con aplausos por más de veinte de sus allegados presentes en la sala.

Las medidas de seguridad eran extremas, hasta el grado de que la policía retuvo los teléfonos móviles y otros objetos electrónicos, como agendas, a quienes querían entrar en la sala, incluso a los periodistas, tras pasar por un arco de detección de metales.

Tanto "Súsper" como sus compañeros de banquillo advirtieron al tribunal, cuando se les pedía confirmar su identidad, de que no van a cooperar durante el juicio, previsto hasta el próximo día 15.

"Nuestra actitud va a ser no responder a sus preguntas", señaló el ex jefe militar de ETA, tras quejarse de no disponer de interpretación en euskera.

Y comparó la lucha de ETA con la resistencia francesa frente a la ocupación nazi en la II Guerra Mundial y con el combate del Frente de Liberación Nacional (FLN) argelino contra la colonización francesa en Argelia.

Otegi, por su parte, dijo no entender por qué les "obligan" a tener un intérprete en español, "una lengua que no es la nuestra".

En esta primera sesión del juicio comenzó la lectura del acta de acusación, donde se detallan en particular las pruebas de que "Súsper", de 36 años, asumió la dirección del aparato militar de ETA a finales de septiembre de 2002, tras la detención de Juan Antonio Olarra Guridi y Ainhoa Múgica Goñi.

Fernández Iradi se fugó de la comisaría de Bayona por un conducto de ventilación dos días después de su arresto en diciembre de 2002 y fue capturado de nuevo un año más tarde.

Los cinco que comparecen desde hoy ante la Corte, integrada exclusivamente por magistrados, están acusados de asociación de malhechores con fines terroristas, tenencia y transporte de armas, uso de documentación y matrículas falsas, y receptación de robo en banda organizada, entre otros cargos.

"Súsper" es el único juzgado por extorsiones de fondos por medio del "impuesto revolucionario" exigido a empresarios españoles para financiar a la banda.

Se le acusa de haber intentado o conseguido mediante la violencia o la amenaza desde el territorio francés el pago por 16 empresas del País Vasco y Navarra (norte de España) de cantidades que iban de 12.000 a 500.000 euros entre finales de septiembre de 2002 y su primer arresto.

Obanos, que está bajo control judicial desde noviembre de 2006, y Somoza, quien había sido el brazo derecho de "Súsper" cuando dirigía la estructura de reclutamiento de ETA ("Arrantzale"), comparten con él la imputación por receptación de extorsiones de fondos en banda organizada.

En concreto, la receptación de más de 900.000 euros procedentes del "impuesto revolucionario" que ETA extorsionó a empresarios españoles en 2001 y 2002.

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