Economía

Tajani defiende una industria que traiga economía real y no financiera

El comisario considera que la estrategia industrial ha ganado el partido frente a los "muchos errores" cometidos en Europa y anima a empresas e instituciones andaluzas a utilizar los milmillonarios fondos que se han arbitrado.

el 04 abr 2014 / 09:53 h.

Por Juan Rubio e Ismael G. Cabral «Sin industria no se puede trabajar ni para el crecimiento económico ni para el empleo. Y los ciudadanos comunitarios nos demandan precisamente eso: una economía real. Sí, estamos cambiando la política europea. El partido parece ganado». ¿Contra quién? Contra los «muchos errores» cometidos por la Unión Europea (UE) con «tanto amor» a los servicios y, sobre todo, a las finanzas. Eso sí, aunque con sacrificios, la austeridad ha traído sus bondades. ¿ Y cuáles? «Han sido ajustes duros pero necesarios pues también han corregido errores (excesos) pasados, incrementar la competitividad y sentar las bases del futuro». El comisario de Industria y Emprendimiento, Antonio Tajani, en un momento de su intervención en el ciclo Hablemos de Europa. / Foto: J.M. Paisano El comisario de Industria y Emprendimiento, Antonio Tajani, en un momento de su intervención en el ciclo Hablemos de Europa. / Foto: J.M. Paisano Conocidas son la decidida apuesta del vicepresidente de la Comisión Europea y comisario de Industria y Emprendimiento, el italiano Antonio Tajani, por la industria con mayúsculas, y su particular batalla contra la supremacía financiera a cualquier precio, incluso por encima de las necesidades reales de la ciudadanía. Contundente fue ayer, una vez más, en su intervención en el ya tradicional ciclo de conferencia y debate Hablemos de Europa, organizado por El Correo de Andalucía en el hotel Colón de Sevilla. Sentadas están las bases del que se ha venido en llamar el renacimiento industrial de Europa para el que, recordó Tajani, se han arbitrado recursos comunitarios de hasta 150.000 millones de euros –no los detalló, pero a España podrían llegar más de 36.000 que habría después que distribuir entre las comunidades autónomas–. No son sólo fondos específicos, sino también dineros procedentes de los programas de I+D+I, de la internacionalización de las pequeñas y medianas empresas y de partidas para el turismo, considerado éste también como industria. No obstante, el comisario dejó claro que la estrategia industrial no pasará «por la cantidad» sino «por la calidad», porque, entre otras cosas, siempre habrá alguien que podrá producir más y más barato, en referencia a esas economías de gran crecimiento como son las consabidas de la India y China. Y un aviso, además, sobre los fondos estructurales: «En el pasado, la política regional se ha dirigido principalmente a la construcción de infraestructuras (…) pero hay un límite a ese tipo de política regional (…) hay que enfocar más al fomento de las inversiones a través de la especialización inteligente de las regiones». Antonio Tajani, ante una veintena de representantes de administraciones (Ayuntamiento, Junta de Andalucía y CE) y de empresas e industrias, recordó cuáles son las principales actividades que sostendrán tal renacimiento industrial: tecnología en su mayor amplitud (por ejemplo, nanotecnología), vehículo eléctrico, construcción sostenible (con respeto medioambiental y ordenada), materias primas (hablamos de minería), las redes inteligentes y toda aquella labor de I+D+I aplicada –«con boda, no con divorcio»– de las compañías. Y para todo esto, aquel paquete financiero que conforma la denominada estrategia 2020 (que el 20 por ciento del Producto Interior Bruto de la UE proceda de la industria en 2020, frente al 15,1 por ciento actual). Serán el Estado, en nuestro caso España, y las regiones las que determinarán dónde se destinan los presupuestos comunitarios puesto que, dijo, no es la misma la industria de Lombardía que la de Andalucía, ni la de Andalucía que la de Extremadura. El vicepresidente de la CE, sin embargo, recalcó que los esfuerzos podrían finalmente quedar en agua de borrajas si el Banco Central Europeo –y citó expresamente a su presidente, el compatriota Mario Draghi– no pone también de su parte. ¿Y cómo? No permitiendo un euro tan fuerte como el actual, esto es, frenando la revalorización de la moneda única porque, explicó, quizás ahora beneficia a Alemania perjudicando, sí, a las exportaciones del resto de países comunitarios, aunque a la larga, detalló, dañará las propias alemanas. «El BCE sólo está preocupado por la inflación y, créanme, esto no es Argentina. Un 3 o 4 por ciento de inflación es normal, mientras que un euro muy fuerte, como los 1,4 dólares en su cambio actual, nos daña». El renacimiento, remarcó el comisario, no será posible «sin Mario Draghi». Precisamente aquí encuadró las demandas de los ciudadanos, «a quienes tenemos que dar una respuesta». Es más, consideró que es posible reducir la presión fiscal a ellos como a las empresas, al tiempo que instó a todas las administraciones públicas a reducir su «carga burocrática» para facilitar así la creación de nuevas firmas. Tajani tampoco fue ajeno a los vientos antieuropeístas. Por ello, sostuvo, los problemas que trasciendan el ámbito nacional y que ni ayuntamientos ni comunidades ni estados puedan resolver, ha de solventarlos «la Europa al más alto nivel», y aquí mencionó el intento de mediación realizado para sacar adelante el proyecto de ampliación del canal de Panamá por parte de la constructora española Sacyr. No sabe qué será de su futuro –estamos en vísperas de elecciones europeas–, pero Antonio Tajani concluyó marcándole el camino al próximo comisario de Industria, sea o no sea él: «Parte del trabajo está hecho pero el trabajo no se termina aquí».

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